CiU edulcora Antifraude

Toma de posesión de Daniel de Alfonso Laso como director de la OAC 

La oficina paraliza unas oposiciones y no aceptará denuncias anónimas

La institución se creó en 2008 con los votos en contra de CiU y PP y depende del Parlamento autonómico. El nuevo director fue aprobado -este verano- a propuesta de Artur Mas (CiU) con la abstención de ICV-EUiA y ERC. El director de la Oficina ha suspendido un proceso de selección de personal y ha dedicido que no se aceptarán denuncias anónimas.

Stop corrupciónLa autonómica Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) está prácticamente desactivada desde la llegada de CiU a la Generalidad y la muerte súbita del anterior director a primeros de enero de este año. Las últimas decisiones del nuevo director de la OAC, Daniel de Alfonso Laso (asignado a propuesta de Artur Mas, con la abstención de ICV-EUiA y ERC), han sido la paralización del proceso de selección de personal ‘por el sistema de libre designación’ y negarse a aceptar denuncias anónimas o denuncias salvaguardando la identidad del denunciante.

La semana pasada El Mundo publicó la noticia de que la OAC dejaría de aceptar las denuncias anónimas que lleguen a sus dependencias y que, hasta el momento, siempre eran admitidas y escrutadas por sus investigadores. Esta decisión habría sido tomada por De Alfonso y modificaría una decisión que David Martínez Madero, ex director de la OAC, había instaurado en el organismo dependiente del Parlamento autonómico creado en 2008 (con los votos en contra de CiU y PP) para permitir destapar los posibles casos de corrupción política.

Fuentes de la OAC consultadas por LA VOZ DE BARCELONA han confirmado este cambio de normativa a la hora de aceptar las denuncias en la oficina antifraude porque “estábamos en una situación anormal”. Estas mismas fuentes han asegurado que se podría dar el caso de que sí aceptasen alguna denuncia anónima -actualmente solo son el 8% del total-, siempre que les llegue por otro cauce que no sea el directo -por alguna institución, por ejemplo- y siempre que la denuncia tenga “solidez” suficiente como para ser investigada. Pero, eso sí, han remarcado que, en la OAC, desde ahora, “no aceptamos las denuncias anónimas”.

Esta decisión hará que personas implicadas en posibles casos de corrupción o conocedoras de una posible situación ilegal en el ámbito del poder público en Cataluña no acudan a la OAC al no contar con el suficiente respaldo legal para mantener el anonimato público -el nombre del denunciante sí sería conocido por la OAC y los jueces que lo requirieran- ante los propios representantes del poder público. Desde la OAC no descartan emitir un comunicado en los próximos días para aclarar este cambio en la normativa de la oficina.

Sin completar el personal necesario para el funcionamiento de la Oficina

Paralelamente a esta decisión, la OAC ha paralizado y concluido un proceso de selección de personal [según recoge el DOGC y se ha informado a los aspirantes funcionarios a ocupar una plaza en la OAC]. La OAC tiene una estructura teórica de 54 personas. Un director, un director adjunto, tres directores (uno por área: prevención, investigaciones y análisis) y 49 técnicos ditribuidos en las distintas áreas. Según fuentes de la autonómica Oficina Antifraude este organismo tiene “unos 40 trabajadores”, aunque otras fuentes del funcionariado han señalado a LA VOZ DE BARCELONA que “son solo 19 trabajadores”.

En cualquier caso, desde la muerte de Martínez Madero, la OAC ha quedado prácticamente bloqueada, tanto en su funcionamiento para seguir investigando el fraude en Cataluña como en el desarrollo de su estructura, que todavía no está completada al ser una institución “muy nueva”, según apuntan desde la propia OAC. Esta parálisis podría estar motivada por una intención de CiU de desactivar la OAC por completo o dejarla sin recursos para evitar que funcione al 100%. De hecho, la OAC depende del Parlamento autonómico y CiU no tiene mayoría absoluta. En este contexto quedaría encuadrado el nombramiento de Albert Batlle, ex regidor del PSC en Barcelona, como director adjunto de De Alfonso.

Una decisión de la OAC que no gustó a CiU fue el informe de julio de 2010 que elaboró esta institución sobre la posible financiación irregular de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) a través de su fundación mediante pagos del Palacio de la Música. Las conclusiones de la OAC dejaron claro que no había pruebas suficientes para relacionar la prestigiosa institución cultural con el partido de Artur Mas y Jordi Pujol pero sí recomendó a la Sindicatura de Cuentas y al Tribunal de Cuentas que estudiasen las ‘anomalías’ en la fundación nacionalista.

Así las cosas, con una plantilla corta y por debajo de lo previsto inicialmente, y sobre el papel, y un sistema de denuncias anónimas desactivado por completo, la autonómica Oficina Antifraude de Cataluña no podrá cumplir correctamente con las tareas que se le encomendó cuando fue creada y a las que su primer director se dedicó durante el tiempo que estuvo al frente de la institución.

La voz de Barcelona (25.10.2011)

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