Avalancha de mensajes independentistas en la Diada de Cataluña

 Unos encapuchados queman las banderas de España y Francia (Efe).

Hasta las instituciones aprietan la tuerca soberanista 

Antonio Fernández – Barcelona.-Cataluña vivió ayer su Diada más soberanista, institucionalmente hablando. En Diadas anteriores, las reivindicaciones independentistas se planteaban en la calle. Ahora, con los nacionalistas copando todos los resortes de las Administraciones (ganaron tanto las elecciones autonómicas como las municipales), las reivindicaciones llegan también desde las instituciones. Las elecciones están cerca y eso se nota en el ambiente. Por ello, los mensajes de Gobierno se cruzan con los de partido, tomando posiciones para la carrera electoral que se avecina. Nadie se queda al margen a la hora de cargar las tintas.

El portavoz de Convergència i Unió (CiU) en el Parlamento catalán, Jordi Turull, reflexionaba la pasada semana, en declaraciones a El Confidencial, que a Cataluña sólo le quedaba el camino de iniciar su propia “transición nacional”. Y ello debido a la sentencia del Constitucional contra el Estatuto, la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que obliga a la Generalitat a utilizar el castellano como lengua vehicular en las escuelas y no sólo el catalán, como hasta ahora; y la reforma de la Constitución que pactaron PSOE y PP dejando al margen a los nacionalistas.

Y la jornada de ayer fue propicia para que el propio presidente de la Generalitat, Artur Mas, ahondase en el mensaje lanzado por el portavoz convergente días antes. “La transición nacional catalana se está haciendo. En las mentes de la gente de Cataluña cala un sentimiento de mayor soberanía y libertad. Y cuando cale este sentimiento, los hechos concretos ya vendrán”, dijo durante los actos oficiales de la jornada de ayer. Es una vuelta de tuerca más que se da desde la institución más importante de la comunidad, ante lo que se considera una ofensiva contra Cataluña y su entidad como nación.

La jornada fue pródiga en actos. Por la mañana, todos los partidos e instituciones, ya sean políticas, económicas, culturales, cívicas o deportivas, desfilaron ante el monumento a Rafael Casanova para realizar la tradicional ofrenda de flores. Luego, en el Parque de la Ciudadela, se habían organizado los actos oficiales de la Diada, con parlamentos y conciertos. Paralelamente, los independentistas habían convocado sus propios actos en el Fossar de les Moreres, el foso donde se enterraban a los muertos en combate de 1714. Allí contaron con la presencia de Txelui Moreno, portavoz de la izquierda abertzale. Y por la tarde, una manifestación recorrió el centro de Barcelona pidiendo la independencia.

Las tres agresiones citadas, pues, han sido convenientemente aprovechadas para pintar de tensión la fiesta nacional catalana. “Hay cosas con las que no se puede jugar y el catalán es una de ellas”, terció Artur Mas. Y su socio, el democristiano Josep Antoni Duran Lleida, manifestaba en los actos oficiales de ayer por la mañana, tras una ofrenda floral en el monumento a Casanova, que “ésta es una Diada especial”: Y añadía: “Estamos en un momento con un sentimiento muy generalizado de agravio tanto económico como nacional. En este sentimiento, sin duda, se ha de encajar la defensa de la lengua y de la lengua en la escuela y, por tanto, del sistema de inmersión lingüística en Cataluña. No hemos de hacer ningún paso atrás”.

La batalla de Duran y PSC

Aprovechó Duran para censurar a la ministra de Defensa, Carme Chacón, que este año se dejó ver en los actos oficiales de Cataluña. La acusó de haber ignorado a Cataluña “física y políticamente” y subrayó que “no cumplió su palabra, dada en el debate de TV3, de que si era preciso votaría diferente del PSOE. Ha votado siempre igual que el PSOE”. Y aprovechó también para lanzar torpedos contra el PSOE: “Hay un partido, el de la señora Chacón, al quele habría de caer la cara de vergüenza por hablar de amenaza del estado del bienestar social. Si alguien amenazó la sociedad del bienestar social fueron los que generaron el déficit de Cataluña, los que gastaron mucho más de lo que teníamos, que principalmente fue el partido socialista. Y además, los que en el Estado han dejado este país con prácticamente cinco millones de parados”.

El presidente del grupo parlamentario de CiU, Oriol Pujol, destacó también el carácter reivindicativo de la jornada y recordó que el 11S “ha de servir para hacer una defensa férrea de lo que tenemos, pero también de lo que deseamos, no fuese que sólo por defender lo que tenemos nos olvidásemos de lo que por justicia nos pertenece”.

La propia Chacón reivindicó la inmersión lingüística tal y como se ha venido realizando hasta ahora. Pero recordó también que “el futuro de Cataluña pasa por superar entre todos esta crisis, confiando en nuestras fortalezas, hacerlo entre todos y protegiendo y garantizando la red de solidaridad que en este país hemos construido durante 30 años”. Y el presidente del grupo parlamentario socialista, Joaquim Nadal, resumía también que “las naciones las hacen las personas y es a las personas a las que nos debemos todos”. Por ello, “la fiesta es menos fiesta y la nación es menos nación si hay gente que lo pasa mal, con una crisis económica que comporta dificultades muy serias a familias enteras”. Más cáustico fue Daniel Fernández, portavoz adjunto del grupo socialista en el Congreso, que aprovechó para cargar contra Duran Lleida. “Es decepcionante que se apropie de la Diada Nacional de Cataluña para hacer discursitos electoralistas de vuelo gallináceo. Es impropio de un estadista europeo de la talla del señor Duran”, enfatizó Fernández.

La respuesta del PP

Desde el PP, su presidenta, Alicia Sánchez-Camacho, reivindicó una Diada “festiva, participativa, plural y centrada en los problemas reales de los catalanes”. Pidió a Duran Lleida que explicase porqué en Vic, donde gobierno un democristiano, ondeaba ayer la bandera independentista y porqué en Badalona, donde gobierna el PP, “no quiso respetar que ondease la bandera catalana al lado de la española”. Y recordó a Artur Mas que de los 47 diputados catalanes, 33 votaron a favor de la reforma de la Constitución “y son tanto o más catalanes que los otros”. Sánchez-Camacho se abstuvo de aplaudir la defensa de la inmersión lingüística en los actos oficiales y su compañero de partido, Xavier García Albiol, alcalde de Badalona, fue abucheado en los actos oficiales. La oposición en pleno acudió a un acto paralelo, descontenta porque había eliminado la palabra nacional en los carteles de la Diada y porque había decidido colgar la bandera española del consistorio. E incluso el líder badalonés de CiU, Ferran Falcó, le advirtió que puede perder la alcaldía, ya que no dispone de mayoría absoluta (tiene 11 concejales y la mayoría se sitúa en 14).

El republicano Joan Puigcercós volvió a insistir en que el Gobierno de CiU pacta con el PP, un partido “que menosprecia la Diada”, coincidiendo con Oriol Pujol en sus críticas a la actitud de García Albiol. Puigcercós ya se había referido el día antes al PP: “Política e ideológicamente, el PP se sitúa al lado de los que ganaron la batalla de 1714: es la castellanización de Cataluña, el fin de las instituciones catalanas, en el fin de que nosotros podamos decidir nuestro futuro”. Puigcercós fue uno de los pocos políticos que asistió a la manifestación independentista de la tarde (50.000 asistentes según los organizadores y 8.000 según la Guardia Urbana). En el transcurso de la misma, un grupo de encapuchados quemó una bandera española, en un acto que se repite año tras año, pero que fue abucheado desde la propia manifestación. Poco después, otro grupo quemó otra enseña española, una francesa y una foto del Rey. La historia se repite.

El Confidencial (12.09.2011)

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