Las relaciones de los nacionalistas catalanes con el nazismo alemán

MapaKarl Cerff, responsable de propaganda del nacionalsocialismo, reconocía a la ‘raza catalana’

Madrid.- Antoni Rovira i Virgili, fundador de Acció Catalana y de Acció Republicana, y miembro después de ERC, describió los ‘Països Catalans’ recurriendo a sus puntos cardinales: “De Salses a Guardamar, de Fraga a Mahón”. Estas localidades se encuentran fuera de Cataluña, enclavadas en el Rosellón (Francia), en Alicante (Comunidad Valenciana), en Huesca (Aragón) y en la isla de Menorca (Baleares). Unirlas sigue siendo una aspiración nacionalista. Por ser la más cercana y menos poblada, la Franja de Ponent es la de más asequible anexión.

[Nota de ACP.- Este artículo, pese a ser de hace aproximadamente dos años, se publica porque creemos es evidente su interés]

Los antecedentes de su reivindicación política datan de la época en la que el nazismo hacía escuela reclamando e invadiendo los Sudetes (poblaciones de lengua alemana diseminadas en el interior de Chequia) y ejecutando el Anschluss (anexión de Austria por parte de la Alemania nazi, con el argumento de que se trataba del mismo pueblo).

La publicación ‘La Nació Catalana’ difundió en su número del 17 de octubre de 1933 una entrevista con Karl Cerff, portavoz y responsable de propaganda y formación de las Juventudes Hitlerianas. “Nosotros sabemos que los catalanes son una raza muy diferente de la española, por razones conocidas y universalmente admitidas. […] Los materialistas, en Cataluña, deben ser los judíos, y éstos, con toda seguridad, deben ser los antinacionalistas”, aseguró Cerff, que llegaría a ocupar el cargo de director general del Ministerio de Propaganda de Joseph Göbbels.

Éstas son algunas de las proclamas antiguas y recientes de la reivindicación catalana:

‘Catalans separats de la pàtria’ (publicado en ‘Nosaltres Sols!’, Barcelona, 30 mayo 1931): “La catalanidad, savia racial irrestañable, resurge inexorable contra la asimilación aragonesa y contra la ignorancia de su origen catalán puro de nuestros hermanos de la patria, que pueblan aquellas nobles tierras de la Cataluña estricta. […] No. Cataluña no puede renunciar. Estas tierras, estos pueblos y estos catalanes -catalanes a pesar suyo- son de ella. Le pertenecen por derechos históricos, por legítimos derechos de posesión, por clamor de justicia contra el expolio y porque, más tarde o temprano, la llamada de la sangre juntará hermanos con hermanos de aquí y de allá del Noguera Ribagorzana”.

“Cataluña y las tierras hermanas han de conocerse con un nombre común. Yo propongo que se llamen Imperio Catalán”. (Rossel i Vilar, en ‘Nosaltres sols!’).

“Hace siglos que un extenso trozo de la tierra catalana constituye la zona más oriental de Aragón. Desde los Pirineos hasta el sureste de Alcañiz, este trozo de tierra pertenece al dominio de nuestro idioma. Sus habitantes hablan catalán y son, por lo tanto, catalanes” (‘La Humanitat’, 22 de marzo de 1938).

“La Nación Catalana ha estado dividida en diferentes territorios por imperativos políticos: la Cataluña Norte, en el Estado Francés; el Principado de Cataluña con la Franja de Poniente; el País Valenciano y las Islas Baleares, así como las Pitiusas, en el Estado Español, y Andorra, que tiene Estado propio […]. Con la excepción de Andorra, que ya disfruta de Estado, la obtención de la independencia de la Nación Catalana dentro de una Europa Unida constituye un objetivo irrenunciable” (Declaración ideológica de ERC. XIX Congreso Nacional. 19 de diciembre de 1993).

“Nuestro interés por la Franja aragonesa es sólo cultural y lingüístico” (Carod-Rovira, durante la campaña de las elecciones europeas, en la que ERC se presentaba en coalición con la Chunta Aragonesista. Heraldo de Aragón, 17 de mayo de 2004).

La voz libre (21.07.2009)

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