El Gobierno andaluz deja tirado a Gallardo y su oleoducto por la presión de IU y la Unesco

 Imagen de archivo de la laguna de Santa Olalla, en pleno corazón de Doñana (EFE).

Los promotores se enfrentan a la Junta

Antonio Castro – Sevilla.- El miedo a quedarse solo ante un destino electoral incierto ha empujado al PSOE andaluz a cambiar de postura en el ‘caso del oleoducto’ de Alfonso Gallardo. Los socialistas han abandonado a su suerte al empresario extremeño. Hace un año, el consejero de Medio Ambiente, Díaz Trillo, y el propio partido decían que no había riesgo medioambiental, sobre todo para Doñana. Hoy, sin embargo, ponen fuertes cortapisas e informan negativamente sobre el proyecto. ¿Qué es lo que ha cambiado en tan poco tiempo? De un lado, la presión de la Unesco, que exige medidas de prevención ante posibles vertidos de crudo en el entorno de Doñana, pero sobre todo, la necesidad acuciante de evitar problemas con IU, radicalmente opuesta al oleoducto, ante la necesidad de un pacto para que los socialistas puedan gobernar la Junta tras las próximas elecciones.

Los representantes del Grupo Gallardo han iniciado una campaña en busca de apoyos sociales y empresariales a su proyecto de refinería y oleoducto en el que navegan solos, sin el tradicional acompañamiento de representantes del PSOE y el Gobierno andaluz. Se han presentado en un prestigioso club empresarial de Sevilla exponiendo las virtudes de la planta de refino de Balboa, en la provincia de Badajoz, y rechazando las  alegaciones de la Junta porque “el oleoducto guarda una distancia de 20 kilómetros del Parque en su paso más cercano a él”. Asimismo, el consejero delegado, Juan Sillero, alude a los más de mil empleos que se crearán con su construcción en un desesperado intento por explotar el perfil social de la iniciativa.

Sin embargo, el PSOE evita ahora cualquier relación con los promotores negándole el respaldo que en otros momentos les otorgó. El consejero de Medio Ambiente Díaz Trillo advierte de que el oleoducto conlleva riesgos mientras el ministerio del ramo, que dirige Rosa Aguilar, hace mutis y mira para otro lado, demora la decisión que tiene que adoptar sobre el proyecto y no responde a los promotores.

Las nuevas compañías del presidente

El cambio de opinión del Gobierno andaluz se produce en un escenario político muy diferente al de hace un año. El pacto social-comunista ya es un hecho en Andalucía. Griñán quiere escenificar esa nueva relación con mensajes como el que recientemente daba al ser presentado por Concha Caballero, ex dirigente de IU, en un acto público, una especie de segunda vuelta de lo que en su momento fue el fichaje de Rosa Aguilar.

El presidente de la Junta consulta asuntos ya con Diego Valderas, líder de IU, que acaricia incluso la posibilidad de verse en una consejería. “Nosotros, los que tenemos experiencia de gobernar en instituciones”, dijo Valderas en el último debate sobre el estado de la comunidad recordándole a Griñán que él había sido alcalde de Bollullos, un pequeño municipio de Huelva al que ascendió a ciudad, como si de un aval se tratara para ocupar un puesto en el futuro gobierno de coalición.

El juego del presidente andaluz tiene dos vertientes. De un lado, trata de conectar con un electorado de izquierda rescatando símbolos de IU y, de otro, ensaya pactos parlamentarios con la coalición que dejen al PP aislado. El resultado puede ser demoledor para IU, pero el olor a poder puede más en la coalición que el riesgo que supone la entrega de esta parte de la izquierda en brazos del PSOE ante el avance de los populares. El propio Valderas se lo advirtió al presidente andaluz: “Si no corrige el rumbo, las bancadas de la derecha nos pasarán para veinte años”.

Un empresario perdido en la maraña de intereses

Las primeras consecuencias de la nueva situación en el plano económico las va a pagar Alfonso Gallardo, huérfano hoy de apoyos políticos en la Junta de Extremadura por el desalojo del PSOE en esa institución. Gallardo, que se plegó a la estrategia económica de los socialistas andaluces, participando en empresas mixtas de transportes, situándose en el Puerto de Huelva y provocando que esta institución contara con un miembro de la Junta extremeña para allanar el camino al oleoducto, se encuentra hoy perdido en una maraña de intereses políticos en los no hay lugar para él. Su mano derecha. Juan Sillero, asegura no saber qué camino seguir ante la falta de respuesta de la Junta.

Esta situación, en cualquier caso, supone el mayor éxito extraparlamentario de IU de cara a los municipios por donde tiene previsto transcurrir el oleoducto en la línea Huelva-Sevilla-Bajadoz, con incidencia en varios parques naturales, y a los que puede  evitarles el riesgo medioambiental que supone un proyecto para el que los argumentos que la Junta utilizaba hace sólo un año como avales a Gallardo se convierten ahora en obstáculos en algunos casos insalvables.

El Confidencial (19..07.2011)

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