Respeto tu opinión alberto, pero no la

Respeto tu opinión alberto, pero no la comparto en absoluto. No veo la inteligencia por ningua parte al artículo. Es más, me parece de una simpleza notable el querer sacar premeditadas conclusiones contra la igualdad a partir del hecho anómalo, atípico y nada representativo (además de francamente poco creibe) de que una señora le haya llamado machista a quien le cedió el paso. No le veo más significado, en todo caso, que una simple muestra de mala educación personal de la señora en cuestión. Todo lo demás son ganas de buscarle cinco pies al gato y arrimar el ascua a su sardina con argumentos de pata de banco. Yo suelo ceder el paso por costumbre a las señoras y jamás se ha molestado ninguna, por muy feminista que fuera. Y el caso del niño, tres cuartos de lo mismo. ¿Que significado puede tener el que una maestra meta la pata dos veces seguidas, primero delatando a la niña y luego diciendo la tontería de que hay que respetarla por ser niña? Ninguna política de igualdad propugna otra cosa que a los niños hay que respetarlos IGUAL que a las niñas. Si Reverte quiere criticar las políticas de igualdad, que lo haga con argumentos serios, que seguramente no le faltarán si se esfuerza con un poco de rigor. Pero que no nos venga con juegos de manos a partir de supuestas anéctodas que, aparte de poco creíbles, no son representativas de nada.

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