Los que trabajamos en Internet -sin dist

Los que trabajamos en Internet -sin distraer horas de ningún otro trabajo- también hacemos, no sólo destruimos, como se empeña en decir esta voluntariosa autora con argumentos tan adocenados como la mayor parte de lo que escribe. Leed, por ejemplo, el número 1 de “La novela antihistórica” y veréis que en él, además de la crítica a una determinada novela, se ofrece gratis, como alternativa, otra que apenas ha tenido otro canal de difusión que Internet. ¿Cómo es que no molesta a personaje tan justiciero como Elvira Lindo la cerrazón de la industria cultural ante autores fuera de los círculos del poder literario?. ¡Qué raro!, ¿verdad?. Así es como empieza a sonar a falso mucho de lo que esta autora escribe. Da la impresión de que lo único que le preocupa, en realidad, es que los excluidos, los que no tienen voz en los restringidos cenáculos que ella frecuenta, puedan expresar a través de Internet lo que hasta ahora ha acallado la mano que la alimenta a ella -la gran industria cultural- y que, lógicamente, no está dispuesta a morder. Ahí empieza, y acaba, todo el recorrido que es capaz de hacer la dicharachera mamá de Manolito Gafotas. Lo mencionamos por si alguien no se había dado cuenta aún de qué va todo este asunto de los anatemas de los culturillas de bien contra Internet… Ven como la chusma penetra en su coto exclusivo y, claro, una cosa es la Libertad y otra el Libertinaje. Como decían ciertos señores de bigotillo fino, pelo engomado y abrigo “Loden”, cuando se les murió su querido benefactor, aquel 20 de noviembre de 1975 y tenían que soportar el destape, las urnas y, lo peor de todo: que los “rojos” les usurpasen a “ellos” -nada menos- puestos de alcaldes, subsecretarios o gobernadores civiles…

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