Que TODA LA VERDAD nunca llegará a sabe

Que TODA LA VERDAD nunca llegará a saberse es algo obvio y hasta de perogrullo. La verdad toda no llega a saberse nunca de nada. En la mejor investigación judicial por más que se aporten centenares de pruebas y miles de datos documentados, siempre quedará algún margen de duda razonable. Cuanto más en un asunto como éste, en el que practicamente todas las fuentes son testimonios de parte y referencias interesadas. Pero, seamos sensatos. La duda razonable no puede echar por tierra las verdades constatadas. Un ejemplo precioso y extremo nos lo brindó el famoso “Bulo de la Conspiración” sobre el 11M, fabricado por un tal Del Pino (creo que se llamaba así) con gran despliegue mediático en El Mundo, donde en base a los detalles oscuros que siempre quedan, se pretendían negar hechos evidentes y constatados para sustentar teorías descabelladas. En el caso del 23F, si hubo una tal conspiración con todo el mundo de acuerdo ¿cómo pudo fracasar? Resulta mucho más inverosímil explicar que pudiera frustrarse una conspiración tan bien tramada y con participación de todos, que aceptar los pequeños puntos oscuros que siempre quedan a la sombra de la verdad como márgenes de duda razonble. El testimonio de Carreras es, sin duda, muy interesante. Pero vayamos a su interpretación razonable: los conspiradores estaban evidentemente interesados en aparecer como ejecutores de un consenso lo más amplio posible y era de esperar que lo presentaran así; lo extraño hubiera sido que no lo hicieran. Todos estamos hartos de ver a nuestro alrededor los típicos candidatos a algo que hacen correr interesandamente la voz de que tienen ya todas las bendiciones para su intento. Ante la duda, hay que primar las explicacionas más sencilla; lo contrario es buscarle cinco pies al gato.

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