Joan Saura senador

Joan Saura (ICV)La firme voluntad de poder de un político que acumula 35 años de cargos institucionales

Salvador López Arnal/Rebelión.- El rovell de l’ou, desde luego, está en la otra orilla del Mediterráneo. Y más hacia el este. Esto es una simple nota a pie de página del XXV volumen de las obras incompletas de “la izquierda plural y verde”. Pero tiene moralina; va al final.

Tras las elecciones autonómicas en las que Pasqual Maragall quedó a pocos votos y escaños de Jordi Pujol, la dirección del PSC-PSOE tomó nota de la situación, puso sus manos y cerebros en cómputos electorales y concluyó, según se ha sabido, que el resultado de los cálculos exigía que los votos obtenidos, escasos ciertamente, por EUiA fueran a parar al ámbito de ICV. Maragall llamó a Marià Pere, el hombre fuerte del PCC en aquellos momentos. La conversación, secreta por supuesto, finalizó en acuerdo sin que se conozcan desde luego las compensaciones acordadas. El PCC se puso en estado de movilización general y con estrategias estudiadas y nunca abiertamente confesadas, poco a poco, consiguió lo que estaba claro en su diseño desde el primer momento: poner a EUiA a los pies y voluntad de ICV.

Los acuerdos se firmaron ante notario. No es broma. ICV no se fiaba ni un pelo que lo acordado no provocara una rebelión en las bases de EUiA y se produjeran escisiones. Había que coger a EUiA por el cuello y encadenarla por los pies (En los acuerdos, dicho sea entre paréntesis, se garantizaba el nombre del futuro candidato electoral: Joan Saura. No se sabe de ningún caso así en los anales de las coaliciones políticas).

Durante este ya largo período EUiA ha estado subordinada a la política decidida por ICV. Tal vez haya influido en algunas de sus propuestas. No estoy seguro de ello, probablemente en ámbitos municipales. La rentabilidad para ICV ha sido de libro, hasta el punto de que en dos ocasiones -no en una, sino en dos- un candidato que figuraba en las listas de Izquierda Unida, y que en condición de tal fue votado, se pasó con armas, ropas, bagajes, dinero y poder institucional a otra formación política europea, la de los Verdes. Crónica del escándalo anunciado. La nueva-vieja forma de hacer política.

Los acuerdos, como era de esperar, conllevaban entre otras cosas distribución de cargos y poder institucional. Para ti esto, para mi lo otro. Es decir, para ICV x y para EUiA x/496, el tercer número perfecto. Pero han llegado recientemente las rebajas electorales. En las últimas elecciones autonómicas, sabido es, ERC rozó o alcanzó el desastre; PSC no anduvo lejos (para algunos, lo superó) e ICV salió mejor parada pero con una pérdida de 60.000 votos y con dos diputados menos. ¿Y entonces? Pues que eso había que arreglarlo rápidamente. ¿Cómo? Trasgrediendo los pactos (¡firmados ante notario!) que como se sabe están para ser incumplidos cuando la situación lo requiere. El senador por designación autonómica que correspondía a EUiA -Joan Josep Nuet, el secretario general del PCC, hasta la fecha- ha pasado a estar en el haber y en las cuentas de ICV.

¿Y quién ha sido la persona elegida? Joan Saura efectivamente [1]. Cargo municipal en su momento, diputado autonómico, diputado en las cortes españolas, secretario general o presidente de ICV, no puedo precisar, antes vicesecretario o vicepresidente, conseller de Interior y de Relaciones Institucionales, mano derecha junto a Carod Rovira de José Montilla, unos 30 o 35 años en la política institucional. ¿No es suficiente? No es suficiente. Ahora toca ser senador, un último nudo (por ahora, el porvenir es largo) de la cuerda curricular.

Como no creo que sea el caso que falten años para su jubilación privilegiada, la única posible explicación se sitúa en la firme voluntad de poder, suya y de su organización, y en la rentabilidad económica subsiguiente y en el “prestigio” político que le es anexo. La vieja guardia de ICV, la derecha política del PSUC, Jordi Guillot como figura destacada, parecen ser los cerebros de la operación.

Guillot es también, según se cuenta, el muñidor o uno de los muñidores de la operación Equo, la constitución del partido verde en España, 30 años después de Die Grünen, pero, desde luego, sin el proceso político participativo, radical de izquierdas y rupturista que, en su momento, estuvo detrás de la formación alemana (Die Grünen 2010 son cosa muy distinta de Die Grünen 1985).

Equo se presenta como una fuerza nueva, que quiere romper con la izquierda trasnochada y sus formas anquilosadas de hacer política, con sus dogmas gastados, con sus propuestas de siempre, y abona por valores como la transparencia y la ecuanimidad. La operación “Joan Saura” parece indicar que de nuevo estamos ante un nuevo episodio de la serie parole, parole, parole, y que lo que realmente cuenta es, como suele ocurrir, ley de hierro de la política de siempre, la firme voluntad de poder y las prebendas que este causa. Más antiguo que los Elementos de Euclides; tan real como anticuado.

Insisto de nuevo: miren hacia la derecha del mapa. No son los antiguos vientos del Este pero son buena cosa: participación ciudadana, honestidad, lucha contra la tiranía, la corrupción y la riqueza desmedida, exigencia de verdadera democracia, aspiraciones de justicia e igualdad. La sal de la tierra de la izquierda que no ha renunciado a lo esencial. ¡Que su tenacidad e inteligencia no permita que los calculadores de siempre tracen planes exitosos para situarles de nuevo en la cuneta de la Historia!

Nota:

[1] No se vea en todo lo expuesto ninguna animadversión personal. Cuando milité en Iniciativa, tuve dos contactos personales con el compañero Saura y no me duelen prendas en confesar que, en ambos casos, la relación fue exquisita por su parte.

larepública (13.02.2011)

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