Antológico

Rajoy...Yo comprendo que debe ser agotador. Ser más socialista que los socialistas, más sindicalista que los sindicalistas, más de izquierdas que Llamazares y más papista que el Papa al mismo tiempo, es demasiado para una sola cabeza. La demagogia, es lo que tiene. Uno se lanza a hablar y se le olvida que tendría que haber pensado antes lo que va a decir. Ahora bien, excusar la carencia de argumentos con la mala letra en la que se han anotado, ha puesto a Mariano Rajoy a la altura de aquel alumno de Pedro Salinas que en un examen de comentario de textos, tomó unos versos de santa Teresa -“vivo sin vivir en mí…”- por un acertijo y contestó: la gallina.

Un plató de televisión, Pedro J., Rajoy, los micrófonos abiertos al público. María, estudiante, anuncia que votará al PP y pregunta a su candidato cuáles son sus medidas concretas para incentivar el empleo juvenil. El hombre sediento de urnas se pone nervioso, mira sus papeles, y declara que lo traía todo muy bien escrito -¿y por qué?, ¿es que ya sabía lo que le iban a preguntar?-, pero que le pasa “una cosa verdaderamente notable”. A pesar de que el moderador le repite la pregunta como si la masticara, Rajoy no contesta porque no entiende su propia letra. A cambio, le larga a su votante un pomposo ejercicio de retórica que remata con buenos consejos. Que estudie mucho, que se esfuerce, que viaje, que acumule experiencias y así será más fácil que la contraten alguna vez.

Lo más notable de todo es la sonrisa con la que María celebra las palabras de su líder. Como es imposible que no se haya dado cuenta de que acaba de entrar en la Antología del disparate, la primera conclusión es que le trae sin cuidado que el PP tenga o no un proyecto para salir de la crisis. La segunda, derivada de la anterior, que si quiere encontrar un buen empleo, le conviene prepararse mejor las entrevistas.

Almudena Grandes
El País (7.02.2011)

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