Desde luego, mucho consuelo no nos ofrec

Desde luego, mucho consuelo no nos ofrece Savater, a los/as que ya no somos jovenes. Sí, con toda la ironía que es habitual en él cuando escribe, al menos en sus artículos. ¡cuánta razón tiene¡. En algún periódico he llegado a leer lo de una persona ¿joven? y cuya edad ser la de 45 años. Buena edad es esa, pero en ningún caso ya es la de una persona joven. Eso es un ej., creo yo, de la negación en la sociedad a lo que es nuestro destino final, la muerte, con la etapa vital que la antecede: la vejez.

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