Creo, Antonio, que a los de nuestra gene

Creo, Antonio, que a los de nuestra generación nos toca saldar cuentas con toda esta panda de sinvergüenzas. Se ha convertido en algo personal. Ya estoy muy harto de escuchar, ver y leer auténticos hagiográficos dedicados a la vida de estos canallas convertidos en mártires mientras mueven los hilos de «su» Cataluña clasista y racista. Mientras ellos pasaban un año en la cárcel por jugar a ser espías de la KGB, nuestros padres eran explotados en las fábricas de los padres de esos mismos anarquistas de salón, eran apaleados por los grises sencillamente por ser trabajadores pobres y tenían que vivir bajo techos de uralita, pasando un frío y un calor de muerte, o en pensiones inmundas del barrio chino llenas de chinches. Nosotros pertenecemos a la generación traicionada y olvidada. Estos malditos cuentistas son nuestros franquistas, y lo van a pagar caro.

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