“La corrupción silenciosa mina el futuro de África”

Índice de percepción de corrupción en el mundo en 2010.

Shanta Devarajan, economista jefe del Banco Mundial en África

DENUNCIAS INSUFICIENTES “Los titulares hablan de la gran corrupción, pero la silenciosa afecta más al pobre”

ATROPELLOS “En Nairobi te aconsejan no llevar dinero encima por si te para la policía”

Ciudad del Cabo.- Shanta Devarajan contagia optimismo aunque encadene datos de injusticias que deprimirían al arco iris. Economista jefe del Banco Mundial en África, analiza los problemas del continente con un inglés de acento cingalés a prueba de desánimo. El título de su blog, África puede… acabar con la pobreza, es una declaración de intenciones. Combatir la corrupción es clave para conseguirlo.

Sólo tres países africanos aprueban en el índice 2010 de Transparencia Internacional.

No hay duda de que la corrupción es un gran problema en África. Otros indicadores de buen gobierno también señalan varias malas prácticas. Pero la corrupción más corrosiva es la que no hace ruido.

¿Corrupción silenciosa?

Los grandes titulares siempre hablan de la gran corrupción, con ministros implicados, escándalos por sobornos y cifras enormes, pero la corrupción silenciosa afecta incluso más a los africanos pobres.

¿Quiénes la llevan a cabo?

Principalmente funcionarios que no hacen los trabajos por los que cobran. En Uganda solo un 25% de los profesores se presentaba en el aula con regularidad. Eso provocaba que miles de niños se quedaran sin una educación adecuada, por lo que el efecto era mucho peor. Hay más ejemplos: el 43% de los fertilizantes analizados que se vendieron en África del oeste en los años 90 no contenían nutrientes yeran ineficaces, lo que afectaba a la alimentación de miles de personas. Es un fraude que mina el futuro de África.

¿Los garantes del sistema se convierten en su principal enemigo?

Lamentablemente, en ocasiones así es. Es terrible que en los suburbios de Nairobi te digan que por la noche mejor no lleves dinero encima porque hay mucha policía rondando.

¿Cómo se combate?

Es difícil, hay que cambiar la mentalidad, tener un liderazgo fuerte, incentivar la participación ciudadana y asegurarse de que haya asunción de responsabilidades. Yo soy optimista, África está creciendo mucho económicamente y, por primera vez, ciudadanos de varios países están pidiendo formas de control.

El caso de Somalia, considerado el país más corrupto del mundo, no invita a sonreír.

Hay que tener en cuenta que no se sabe mucho de lo que ocurre allí. La zona de Somaliland parece que está mejor, pero si desde 1991 están inmersos en el caos, algo se ha hecho mal.

También se acusa al Banco Mundial de haber contribuido al desaguisado al conceder ayudasapaíses/gobiernos que no estaban preparados.

¿Qué quiere decir no estar preparado? Yo creo que sí están listos para hacer las cosas mejor. Antes las políticas de ayuda se diseñaban desde despachos de Nueva York, por lo que tengo que admitir que a veces no hicimos un buen trabajo. Pero eso está cambiando y los países africanos participan en el diseño de políticas de desarrollo humano.

¿Cuál es la responsabilidad del primer mundo?

Está claro que cada acto de corrupción requiere dos partes o actores. A veces uno de ellos es americano o europeo. Hay que ver los instrumentos que tenemos para combatir eso.

¿Alguna idea?

Estados Unidos, por ejemplo, tiene una ley que obliga a hacer públicas todas las transacciones de sus compañías en África. Europa podría dar un paso creando una ley similar.

¿El caso de Botsuana abandera la esperanza?

Botsuana ha tenido un crecimiento extremadamente bien manejado, con algunos de los porcentajes de mejora más altos del mundo y una buena gestión de sus minas de diamantes. También hay progresos en países como RuandaoGhana. Pero África es muy diversa. La ciudad de Lagos, por ejemplo, está mejorando mucho aunque el país tiene un gran problema con la corrupción. La causa de la mejora tampoco es clara. En Etiopía, menos corrupción no implica más transparencia.

La Vanguardia (28.11.2010)

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