Mataron la paz en el Sáhara

Mataron la paz en el Sáhara

El rey marroquí buscó una justificación para destruir cualquier esperanza

Julio Castro – laRepúblicaCultural.es.- Mataron la paz, asesinaron a quienes durante dos décadas sufrieron el exilio, las vejaciones, torturas y persecución, el robo y el acoso del dictador marroquí. Se acabaron los pobres indefensos pacifistas a los que el pueblo español amaba como hermanos, en tanto que los dirigentes de nuestra tierra tapaban sus responsabilidades y agasajaban al sanguinario rey, por mor de su amistad con el nuestro y de los intereses económicos de unos cuantos…

Comienzo de los ataques al amanecer en Gdeim Izik (8.11.2010)

Muere hoy el pacífico y amistoso pueblo saharaui hermano, para renacer convertidos en nuevos guerreros en un mundo donde ya nos sobraban los que había. Donde las armas estaban siendo rechazadas por muchos… Y ahora, ¿qué les digo? ¿qué les cuento a mis amig@s/herman@s? ¿Qué estaban condenados a extinguirse para que otros pudieran aprovecharse de todo? ¿Qué era mejor ser esclavos que luchar por sus derechos? No puedo. No puedo porque cuando voy a los campamentos y les veo, cuando sé de las noticias en los territorios ocupados, no puedo evitar sentir la rabia de desear que mueran los tiranos: que mueran lentamente. Quienes matan a niñ@s, quienes acosan y torturan a hombres y mujeres indefens@s, no merecen vivir, ni tan siquiera ser recordados: merecen una fosa común con el amasijo de nazis, fascistas y neo lo que sea, donde todos se pierdan en la memoria, en el olvido de los que vendrán después. Y que sus sucios actos sean recordados sin nombres ni apellidos, sin herencias familiares que puedan recordar a nadie que proviene de semejantes monstruos.

No, la violencia no es solución: pero es lo que se viene ejerciendo desde hace décadas… centenares de años, sobre ese pueblo amable y paciente. Por eso, cuando leo que el POLISARIO levanta el alto el fuego, me roe las entrañas el gusano de decirles a nuestros políticos que son basura, porque jugaron con las palabras, mientras ellos sufrían esclavitud y miseria, persecución y tortura, exilio y confinamiento durante tres décadas y media, para caer ahora, de nuevo, bajo el fuego del tirano marroquí.

Morir no es solución, y matar no arregla nada, pero esos muertos pesarán sobre las cabezas de los gobiernos españoles (también de otros países, pero más en quienes tenían responsabilidad, claro). Esos muertos no difieren de otros muertos bajo un genocidio, pero este ha sido permitido y negociado, como fue permitido y negociado el de los palestinos, como en su día algunos se taparon para no ver el que hicieron los nazis, como muchos no quieren ver lo que se ha hecho en España.

Gobiernos de mierda, os enriquecisteis con el negocio de vidas humanas, con su esclavitud, con su robo y saqueo continuado ¿qué contáis de reyes feudales? Nada cambió, como decía Víctor Jara sois del género de “los que hablan de libertad y tienen las manos negras”. El pueblo marroquí no debe seguir a su dictador por la vía de la violencia, porque ellos no son sus enemigos, aunque sea difícil de comprender tras tantos años de lavado de cerebro colectivo y de prebendas sobre los saharauis.

Y el pueblo español debe posicionarse, porque sus políticos lo han hecho enfrente del pueblo. El mundo de la cultura no puede ser promiscuo en esto, como no lo fue en su día: en esta guerra tenemos responsabilidad, y ninguno de los partidos mayoritarios ha querido resolverla, es un rey contra un pueblo, pero un pueblo que debía estar protegido por España hasta su descolonización. Veo quienes levantan la voz sin duda, a cada instante, gente como Willy Toledo difunden noticias sobre lo que ocurre allí, con su opinión, y estoy seguro de que son muchos otros: esto no puede seguir, la masacre de un pueblo no puede caer sobre las cabezas de quienes siempre los defendieron.

¿De qué sirve la memoria histórica si no hay opciones en el presente? ¿Debemos gritar muera el rey? A mí me permiten gritar ¡Viva el Pueblo Saharaui!

larepública (9.11.2010)

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