La RASD es una nación soberana cuyo ter

La RASD es una nación soberana cuyo territorio está siendo invadido por una potencia extranjera, la dictadura marroquí. Sólo los intereses imperialistas de Marruecos y sus aliados impiden el pleno reconocimiento internacional de la RASD. So …n los mismos intereses imperialistas que ven el derecho de autodeterminación en la antigua Yugoslavia y no lo quieren aceptar en el Sáhara Occidental. Cataluña es una comunidad autónoma española y siempre ha sido una región integrante de nuestro país. El Reino de Marruecos aplica sobre el Sáhara un régimen de explotación colonialista. Cataluña o cualquier otra región española nunca han sido una colonia. La población saharahui sufre la represión de las “fuerzas de seguridad” ocupantes y una grave discriminación social y laboral en beneficio de los colonos marroquíes. Siempre teniendo en cuenta que Marruecos no es una democracia y los marroquíes no son tratados como ciudadanos de pleno derecho sino como súbditos. La población catalana tiene los mismos derechos y deberes que los ciudadanos del resto de España. Es, no obstante, el nacionalismo étnico secesionista el que mina esta igualdad, reconocida por la Constitución, a través de privilegios fiscales, traspaso discrecional de competencias y una opresiva legislación en materia lingüística que sirve para establecer jerarquías entre los ciudadanos en función de la lengua en la que se expresan. De este modo, los gobiernos autonómicos nacionalistas han copiado las medidas aplicadas en este sentido por la dictadura franquista solo que en el sentido contrario: las lenguas de exclusivo uso regional son utilizadas por el nacionalismo secesionista para discriminar social y laboralmente a la población. La estrategia del régimen de Mohamed VI es la de desplazar a los nativos saharahuis más allá de las fronteras de su propia nación, con un continuo hostigamiento que está provocando un éxodo hacia otros países. Los saharahuis que se quedan, como hemos dicho, son acosados mediante una discriminación palpable. Los colonos marroquíes, afines al régimen, vienen a suplantar a la población autóctona. La situación en Cataluña es opuesta. El exilio lo han protagonizado familias y particulares, muchos de ellos funcionarios, al verse obligados a someterse a una inmersión lingüística en catalán. Se trata de un fenómeno que tiene su reverso con la cada vez menor afluencia de profesionales o estudiantes que descartan Cataluña por las trabas legales impuestas por el nacionalismo y relacionadas, habitualmente, con la lengua catalana. La endogamia que esto produce tan sólo beneficia a una casta dirigente interesada en mantener sus cuotas de poder, pero nos perjudica social, cultural y económicamente al conjunto de la sociedad. Sólo los turistas parecen encontrarse parcialmente a salvo de esta locura tribal, conforme a un modelo productivo descabellado, antisocial y tercermundista basado en la especulación, las putas y los casinos. Así estamos. El nacionalismo catalán tiene mucho en común con el nacionalismo marroquí. Ambos basan sus apetencias depredadoras y su ansia de poder en supuestos “derechos históricos” y privilegios de origen feudal, los que reclaman la secesión en Cataluña y la anexión del Sáhara Occidental y los territorios españoles en África por parte de Marruecos. Tan sólo son los ejemplos en su grado máximo. Los nacionalistas identitarios catalanes, así como los vascos, los gallegos, los castellanos o lo que quieran inventarse, pretenden utilizar la causa del Sáhara, la de Palestina, la de Chiapas o la que sea en su propio beneficio. Pretenden confundir la honrosa lucha de liberación nacional de un pueblo o la resistencia de minorías oprimidas con la secesión de una región dominada por una élite voraz que no quiere tener que pagar ni un solo impuesto nunca en la vida.

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