“Recuperar el nombre de las cosas se e

“Recuperar el nombre de las cosas se está convirtiendo en una exigencia social. Si poder llamar a las cosas por su nombre es de una radicalidad extrema en nuestras sociedades altaneras y sumisas, el restituir los nombres a las víctimas cabe asumirlo como un empeño ineludible. Somos cómplices de una manipulación que consiste en trivializar la incompetencia de los poderes públicos, que reducen el crimen a la estadística. Si los robos se hacen a personas anónimas con delincuentes anónimos, nadie tiene por qué darse por aludido. Lo dijo el recién ascendido ministro del Interior, inefable Rubalcaba, según el estudio de no sé qué institución de alquiler: España está considerada un país más seguro que Suecia y Luxemburgo. Como lo oyen. Estamos acojonados ante una realidad que nos desborda. Sin embargo, existe una diferencia entre nosotros y ellos, entre los que hemos de sufrirla y los que se encargan de ocultarla; la diferencia entre publicidad y realidad. Al aceptar que la delincuencia se silencie, estamos cavando nuestra fosa. Ellos, por supuesto, nos premiarán y alabarán nuestro supuesto buen hacer, pero la realidad seguirá implacable reduciendo los márgenes de nuestra libertad. Cuando convertimos en anónimos a los delincuentes y no digamos a las víctimas, estamos borrando las huellas del delito, preparando la última parte de la pantomima, que es cuando el juez dicte sentencia, tan dilatada en el tiempo, en el espacio y en la memoria, que nadie podrá decir que se trata de un joyero al que asesinaron un sábado a mediodía en el barrio de Sant Martí de Barcelona. ¡Quién se va a acordar de su nombre, si ni siquiera cuando le mataron le pusimos el que tenía!”… Para la reflexión.

Sé el primero en comentar en «“Recuperar el nombre de las cosas se e»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


Traducción »