Guardiola sabe perder

Guradiola dando la mano a MourinhoEl tripartito y CiU, ¿cómo pueden afirmar que promoverán todas las acciones a su alcance con el fin de conseguir que el Tribunal se declare incompetente? Guardiola pierde con más elegancia y dignidad

“En política se puede hacer todo menos el ridículo”. Una conocida frase irónica, contundente y lapidaria, aplicable a la política y a la  vida en general. Pues bien, los tres partidos firmantes de la resolución del pleno del Parlament de Catalunya sobre la sentencia que les lleva de cabeza, más el cuarto que se ha añadido a la votación sin haberla firmado (a este último hay que añadirle el plus de incoherencia), están haciendo, entre otras cosas, el ridículo. Veamos.
De entrada, entre otras razones, estiman que la constitucionalidad resulta indudable porque el Estatut ha sido ratificado por el pueblo de Catalunya: quizás deberían en este punto disimular un poco. Este Estatut lo iniciaron ellos, lo negociaron ellos y, en el referéndum de ratificación, los que acudieron a las urnas no llegaron ni a la mitad del censo y fue aprobado por apenas un 36 por ciento del mismo. No hay, por supuesto, reproches a la legalidad del procedimiento, pero tampoco es como para presumir diciendo, por ejemplo, que el Estatut “ha alcanzado la máxima legitimación popular posible precisamente por haber sido refrendado por la ciudadanía”. Aparte de que donde han escrito “legitimación”, término procesal, supongo que se referían a “legitimidad”, de muy distinto significado, el apoyo del pueblo de Catalunya al Estatut fue, y sigue siendo, perfectamente descriptible. Todavía no se ha convocado ninguna manifestación a favor del estatut: por algo será.
En realidad, que no nos engañen: con todas estas maniobras lo único que intentan es salvarse a sí mismos. No olvidemos que fueron ellos quienes nos metieron en eso por meras razones tácticas y electoralistas, por sus propios intereses de partido y su afán de poder: primero, las tres fuerzas políticas del tripartito para aislar a CiU y alcanzar el gobierno de la Generalitat; después, la misma CiU al pactar con Zapatero para descabalgar a Maragall y, utilizando el Estatut, pretender alcanzar el mismo objetivo que los anteriores. Este es el trasfondo real de una triste página de nuestra historia y ahora los políticos que la han protagonizado quieren echar las culpas al Tribunal Constitucional. Por favor, más seriedad y menos cara dura. Con la soga al cuello están intentando salvarse a sí mismos.  
Pero no sólo hacen el ridículo por esto sino que muestran, además, o bien escasos conocimientos o bien simple cinismo: ¿cómo pueden afirmar que “promoverán todas las acciones a su alcance con el fin de conseguir que el Tribunal se declare incompetente”? Me gustaría que concretaran una sola de estas acciones para conseguir esta, a mi parecer, imposible finalidad, al menos por métodos legales y confesables. Me contentaría con sólo una. Si no es así, el famoso acuerdo aprobado el jueves es pura palabrería, mero populismo. Guardiola pierde con más elegancia, con más dignidad. 

Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB

La Vanguardia (1.05.2010)

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