En la denuncia de la indignidad presente

En la denuncia de la indignidad presente todo estruendo es poco, todo silencio y toda sordina o franca mordaza revestida de prudencia, objetividad, tecnojurismo, es mezquindaz. No tema por mí ni por esta muchedumbre sectaria garzonil, no soy beato de nadie, ni siquiera de Garzón. Sepa que Garzón no es Garzón sino los valores que representa.

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