Por muchas vueltas que se le quiera dar,

Por muchas vueltas que se le quiera dar, Rosa Díez, no ha estado para nada acertada, para nada. Llega a lo más hondo que una huérfana, Hilda Farfante, cuyos padres, ambos maestros, fueron asesinados en la Guerra Civil, declare que se siente culpable por el posible juicio a Garzón, por haber pensado que este juez se dedicaba a perseguir a tiranos extranjeros, pero que en cambio en su país no hacia nada con respecto al genocidio de tantos/as republicanos/as españoles/as. Como ya indiqué una vez, no es casual que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, ante el poco caso que les hacian los estamentos oficiales, recurrieran a este juez que ha marcado un antes y un después en la justicia universal. Como más de un jurista ha manifestado en apoyo a Garzón: los crimenes de lesa humanidad como pasó aquí, no prescriben. Por lo tanto, es incomprensible la pretensión de juzgar a este juez por prevaricación, admitiendo una querella de un partido, que fue tan destructivo en la postguerra franquista, como Falange, es una farsa. Tambiéns es incomprensible que ese partido sea legal en los tiempos actuales.

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