CiU utilizará la sentencia del Estatut, sea cual sea, para conseguir réditos electorales

El líder de Convergència i Unió, Artur Mas (EFE)A. Fernández.- Los nacionalistas de Convergència i Unió (CiU) tienen muy claro qué hacer ante la sentencia que pueda dictar el Tribunal Constitucional respecto al Estatuto catalán. Este órgano ha convocado una reunión los próximos miércoles y jueves para tratar el tema y zanjar de una vez un fallo que se ha demorado casi cuatro años. Pero el líder convergente, Artur Mas, ya ha dejado claro qué va a decir su federación al respecto. El pasado viernes, en un pueblo cercano a Sort, en pleno Pirineo, declaró que “la única sentencia buena es la que no toque nada de lo que aprobó democráticamente el pueblo de Cataluña”. Ayer, en Artés, cerca de Vic, en el corazón de Cataluña, volvió a insistir: “La única sentencia buena es la que no toque ni una coma del Estatuto”

Pero, ¿qué pasará si se toca una coma, o dos, o tres? Por lo que parece, nada. Para la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, “hay que acatar” el fallo del alto tribunal diga lo que diga. En este mismo sentido se han manifestado en diversas ocasiones los dirigentes socialistas. Incluso el vicepresidente del Gobierno, el republicano Josep Lluís Carod-Rovira, espetó a una asistente a una de sus conferencias-debates que todos podremos seguir viviendo el día después de la sentencia, sea cual sea ésta. Por contra, su compañero de formación, el secretario general de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Joan Ridao, se mostró más contundente: “No se puede aceptar que el texto que ha sido refrendado por el pueblo de Cataluña sea modificado por un tribunal cada día más deslegitimado”. Para Ridao, Esquerra rechazará cualquier cepillado del texto estatutario porque un recorte del mismo “sería una ofensa para Cataluña”, aunque su propio partido reclamó el no en el referéndum. 

En CiU, no obstante, esperan lograr algún rédito con lo que decida el Constitucional. Una fuente interna de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) manifestó a El Confidencial que, aunque hay que esperar para saber exactamente los recortes que se harán, de lo que no hay duda es que un “laminado profundo” desencadenaría una “crisis de confianza”. “El derecho a decidir seguirá siendo una de las asignaturas pendientes que tenemos. España ha de saber que no puede conculcar los derechos del pueblo catalán a decidir su propio futuro. Además, quien ha de tomar una decisión tan importante es un organismo con cuatro de sus miembros que han finalizado su mandato, un organismo muy politizado que está totalmente deslegitimado”, añade la misma fuente. 

Pero descargan toda la responsabilidad en los socialistas. “Ellos son los que, al fin y al cabo, han elegido a la mitad de los miembros del Tribunal Constitucional y los que gobiernan gran parte de las instituciones que han interpuesto recursos. Lo que hay es un rechazo mayoritario del PSOE a un texto que su líder, José Luis Rodríguez Zapatero, se comprometió a defender. De ellos es, pues, la responsabilidad del texto final que se apruebe”. Y aprovechan para echar en cara al presidente de la Generalitat, José Montilla, que se pliegue ante el PSOE y que, en última instancia, apoye la actitud de éste con sus votos en el Congreso. Ante esta circunstancia, una de las bazas de los nacionalistas es visualizar que CiU es quien mejor está en condiciones de defender los intereses de Cataluña. El texto que Artur Mas pactó con Zapatero es el que concedía el mayor grado de autodeterminación que Cataluña hubiese tenido jamás, aunque luego se hayan producido recortes. Por tanto, hay que volver a al texto inicial y conseguir que sus puntos esenciales no sean suprimidos

En Unió Democràtica de Catalunya (UDC), las posturas son más cautas. “No creemos que se vaya a decidir el texto en esta semana a pesar de la convocatoria del pleno del Constitucional -señalan a este diario fuentes oficiales democristianas-. El tema está verde todavía. Nosotros estamos convencidos de la constitucionalidad del Estatuto y trabajamos bajo esta hipótesis”. Y subrayan que “no es que el Constitucional esté deslegitimado. Lo que afirmamos es que, en las actuales circunstancias de interinidad de algunos de sus miembros y por los movimientos políticos en su seno, no tiene credibilidad”. 

Fórmulas que compensen el recorte 

Oficialmente, CiU no quiere desvelar nada de su estrategia hasta tener el texto final sobre la mesa. Pero eso no quita para que una parte de los nacionalistas sean partidarios de tirar adelante buscando fórmulas “que compensen el recorte del Estatuto”. El cómo será una cuestión que la federación habrá de estudiar profundamente, aunque la prioridad es “lograr una estrategia conjunta de los partidos catalanes” en la que CiU trataría de situarse en el centro. Pero también “puede haber una reacción en la calle, y CiU estará ahí, porque se trata de defender un texto que ha pasado por varios filtros y que ha sido aprobado por el Parlamento autonómico, por las Cortes y en referéndum. ¿Qué más se puede pedir?”. Un sector convergente es partidario, incluso, de intentar otro referéndum sobre el Estatuto. En UDC, sin embargo, no se entra en estas hipótesis. “En el caso de una sentencia adversa, lo que tenemos es que reunirnos en torno a una mesa las fuerzas políticas catalanas y decidir una estrategia conjunta. Pero esperemos a ver cómo queda el redactado final”. 

Otra cosa es si afectará a la campaña electoral de las autonómicas, que se celebrarán el próximo otoño. “Según el texto final, podría tener una mayor o menor incidencia, pero no será determinante”, señala una fuente de Convergència. 

El decreciente interés en las consultas soberanistas desde el éxito de la primera en octubre pasado ha hecho replantearse a los convergentes su estrategia en este sentido. “Si ganamos las autonómicas, trataremos de que Cataluña recupere protagonismo y peso específico”, se limitan a apuntar. Y defienden las consultas soberanistas como muestra de democracia, aunque son conscientes de que la verdadera batalla se da en las instituciones y en la utilización de éstas. De ganar las elecciones, los nacionalistas no se plantearían conflictos en este ámbito, pero sí apuestan por llegar a mayores cotas de autodeterminación. “No nos equivoquemos. Si en estos momentos se realizase un referéndum sobre la independencia, la mayoría de los catalanes no serían partidarios de ella. Por tanto, se ha de gobernar teniendo en cuenta esta realidad”, afirman las fuentes consultadas.

El Confidencial (12.04.2010)

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