El hundimiento del PSC y ERC alimenta el sueño de Rajoy de gobernar en Cataluña con CiU

El presidente de Partido Popular, Mariano Rajoy (Reuters)El PP teme que la sentencia del Estatut perjudique sus intereses electorales

José L. Lobo.- La encuesta publicada este fin de semana por La Vanguardia no ha hecho más que confirmar la tendencia que apuntan tozudamente desde hace casi un año todos los sondeos de intención de voto: el desplome del PSC de José Montillla y la ERC de Joan Puigcercós, el despegue de Artur Mas -que lleva a CiU a rozar la mayoría absoluta- y el estancamiento de un PP cuyo rechazo al Estatuto de Cataluña supone un pesado lastre para sus expectativas de crecimiento en una comunidad que le sigue siendo esquiva, pero que, paradójicamente, esta vez sí podría influir decisivamente en la gobernabilidad.

Lo que la candidata del PP a la Generalitat, Alicia Sánchez Camacho, no logre en las urnas el próximo otoño -el sondeo del diario barcelonés pronostica la pérdida de uno de los 14 escaños con que cuenta en la actualidad- tal vez pueda materializarlo más tarde en los pactos postelectorales labrados en los despachos: hacer realidad el sueño de Mariano Rajoy de salir de la marginalidad en Cataluña y convertirse en una fuerza política decisiva, prestando a Mas los votos que necesite para completar la mayoría absoluta y confiando en que CiU le devuelva el favor en los comicios generales de 2012.

Los 13 escaños que, según la encuesta del Instituto Noxa para La Vanguardia, obtendría el PP en las próximas elecciones autonómicas, quedan muy lejos de los 17 que una eufórica Sánchez Camacho, basándose en un reciente sondeo interno del PP catalán, anunció personalmente en Génova durante la última reunión de la dirección del partido, según fuentes de la Ejecutiva consultadas por El Confidencial. Pero esa ligera caída en intención de voto -apenas tres décimas-, lejos de restarle fuerza, podría catapultar al PP a un escenario hasta hace poco inimaginable: entrar a formar parte de un Gobierno de coalición con CiU o, cuando menos, dejar de ser una fuerza irrelevante y residual en Cataluña.

Batacazo del PSC y hundimiento de ERC

Si se confirma en las urnas el resultado de la última encuesta, el Gobierno tripartito catalán -PSC, ERC e ICV- pasará a mejor vida después del verano y Montilla deberá hacer las maletas o resignarse a calentar el banquillo de la oposición. El PSC obtendría en los próximos comicios el peor resultado de la serie histórica -32 diputados, cinco menos que ahora y 20 por debajo de los logrados por Pasqual Maragall en 1999-, pero el batacazo de los socialistas quedaría en pañales comparado con el hundimiento sin paliativos de ERC, que puede perder nada menos que la mitad de sus 21 escaños.

Ese desplome de ERC convertiría al PP en la tercera fuerza política de Cataluña y le abriría la puerta de par en par a un posible pacto de Gobierno con CiU, que, según la encuesta de La Vanguardia, se quedaría a sólo dos escaños de los 68 que dan la mayoría absoluta. Sánchez Camacho, según las fuentes consultadas, ya ha trasladado a la dirección nacional del PP que no desea repetir el Cataluña el modelo del País Vasco -donde Patxi López gobierna en minoría con el apoyo externo de Antonio Basagoiti-, sino entrar en el Ejecutivo autonómico presidido por Mas.

El líder nacionalista tendría a su disposición un amplio abanico de posibilidades para formar Gobierno, pero en el PP descartan por completo la fórmula de la sociovergencia -una coalición entre CiU y el PSC- y sólo temen la opción soberanista que les dejaría otra vez fuera de juego: un pacto entre CiU y ERC. “La sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut puede jugar en nuestra contra si el fallo nos da la razón”, admite un miembro de la Ejecutiva del PP, “porque a Mas le resultaría muy difícil justificar ante su electorado un pacto con el partido que presentó el recurso de inconstitucionalidad”.    

El Confidencial (15.03.2010)

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