Alguna palabrilla me he comido, por eso

Alguna palabrilla me he comido, por eso vuelvo a reproducir mi comentario. Es triste que esto haya sucedido precisamente en la facultad de Ciencias Políticas. Se ha impuesto la coacción y el imperio de la fuerza en sustitución del debate, ya sea a favor o en contra, pero de forma racional y respetuosa. Mal vamos si para convencer sólo se recurre al vocerio y a intentar silenciar al oponente sin darle la oportunidad de la palabra. Esto no es juventud rebelde, esto es una cohorte de niños mimados que tienen que dar la nota como sea. Nada que ver con los estudiantes de los 60, que esos sí se las jugaban, y por supuesto, eran mucho más maduros en maneras y comportamiento, teniendo por aqullos años la misma edad que los autores del griterio, a lo tarzán, de esta mañana. Sólo en eso coinciden: en la edad.

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