La independencia económica de Cataluña

Consultas independentistas en CatalunyaEste domingo se ha celebrado una nueva ronda de consultas independentistas en numerosos municipios catalanes. 2010 será en Cataluña año de elecciones autonómicas. Por estos motivos, parece oportuno reflexionar sobre las interrelaciones económicas entre Cataluña y el resto de España. Tal vez la evidente importancia de los lazos comunes permita algún día sentar las bases de una nueva actitud, que se caracterice por el respeto mutuo y la colaboración en defensa de unos intereses compartidos. Todo lo contrario de lo que hoy predomina: atizar odios irracionales, enfatizar falsos agravios y el desplante permanente. La falta de perspectiva impide comprender que todas las comunidades están económicamente en el mismo barco. Ninguna va a salvarse en solitario, aunque logre la mayor porción de los restos del naufragio.

La economía de Cataluña está plenamente integrada en el mercado español y estrechamente vinculada a él. Fijémonos primero en las relaciones comerciales, es decir, en los intercambios de bienes. Algunos datos para el año 2006 se pueden ver en la Tabla 6 del trabajo sobre el comercio inter-regional en España promovido por CEPREDE.

Las exportaciones catalanas al resto de España fueron de unos 51.560 millones de euros, lo que equivale aproximadamente a una cuarta parte del PIB regional. Es decir, una cuarta parte de lo producido en Cataluña son bienes que tienen su clientela en el resto de España. Al extranjero se exportaron mercancías por valor de 43.880 millones de euros, lo que equivale a un quinto del PIB catalán. Dicho de otra manera, del total de bienes que Cataluña produce para vender fuera, el 54% tienen como mercado el resto de España y sólo el 46% restante el extranjero. Es cierto, sin embargo, que esta concentración del comercio catalán en el resto de España es hoy menor que antes de la entrada en la Unión Europea (como es lógico). De la parte que va al extranjero, Idescat (la agencia estadística catalana) nos informa de que un 68´5% se dirige a la Unión Europea de los 27.

Más coloquialmente: El comercio con el resto de España supera a todo el comercio con el extranjero junto. La economía catalana es una economía muy abierta y la producción depende de esos intercambios al estar especializada. Si incluyésemos las exportaciones de servicios (como el turismo o los servicios financieros…) los porcentajes serían todavía más altos.  

En cuanto a las importaciones catalanas, su valor fue en 2006 de 100.123 millones de euros (46,2% del PIB). Es decir, en las compras se trata de una economía también muy abierta. Se especializa en ciertas producciones, las vende fuera y se abastece allí de lo que necesita. La procedencia de esas compras exteriores fue en un 32% el resto de España y en un 68% el resto del mundo. De las importaciones extranjeras, el 59,5% procede de la UE. La concentración de las importaciones no es tan alta como la de las exportaciones, ni en el resto de España ni en la UE-27, porque han de importarse de otras zonas materias primas como el petróleo.

 

En términos de saldos comerciales (diferencias entre exportaciones e importaciones de bienes) Cataluña tiene un elevado superávit de 19.782 millones de euros con el resto de España, equivalente al 9,1% del PIB catalán. Esto le permite compensar buena parte de su déficit de 24.464 (11,3% del PIB) en sus intercambios con el extranjero.  

Cuando incluimos bienes y servicios (como el turismo), los saldos resultantes son: superávit de 21.774 con el resto de España (10% del PIB), déficit de 15.070 con el extranjero (7% del PIB) y saldo global positivo de 6.704 (3% del PIB). Es decir, el superávit tan grande con el resto de España permite más que compensar el fuerte déficit con el extranjero.

 

No es el propósito de este artículo echar en cara estas cifras a Cataluña. Las interrelaciones van en ambos sentidos, siendo allí donde se genera un 20% del PIB español. Lo que se pretende señalar es que, como resultado de esa integración de la economía catalana en el conjunto de la española, estamos en el mismo barco nos guste o no. Como puede verse reflexionando sobre la total sincronía en el comportamiento de la producción, el paro o la inflación, no puede irnos bien a unos si les va mal a los otros. Véase, por ejemplo, el gráfico 3 del siguiente link para el caso del PIB. ¿No les parece alta la sincronía entre el PIB catalán y el del conjunto de España? Frente a la actitud de aprecio mutuo y cooperación que de la realidad parecería derivarse, cabe empecinarse en las autodestructivas fantasías independentistas. Pero ¿cuáles serían sus consecuencias en realidad? Cataluña se enfrentaría al rechazo del resto de España y sus ventas disminuirían (recuérdese el precedente a pequeña escala del cava). Además, el nuevo Estado no formaría parte de la Unión Europea, por lo que sus ventas se enfrentarían a barreras arancelarias también en el resto de la Unión. En consecuencia, el acceso a sus principales mercados de exportación se vería dificultado. El ingreso en la UE no sería sencillo. Las ampliaciones se deciden por unanimidad, lo que daría a España derecho de veto. Países como Francia, el Reino Unido o Italia no querrían sentar un precedente que pudiera originar problemas similares en Córcega, Escocia o Lombardía. En el mejor de los casos, habría que ponerse a la cola detrás de Albania y de Turquía.  

Los argumentos anteriores no han tenido en cuenta otros efectos importantes de una eventual separación, como los relacionados con la inversión extranjera. Una visión más amplia de las interrelaciones existentes de todo tipo puede verse leyendo entre líneas el libro La economía catalana, retos de futuro editado en 2007 por el BBVA. En él podemos encontrar, en el cuadro 7 de la página 120, hechos como que un 23% de la población catalana (1.612.457 personas) han nacido en el resto de España y un 12,5% son inmigrantes extranjeros (878.811). Bueno, en ese texto (como en casi todos hoy en día) pone “resto del Estado” en vez de “resto de España”, pero suponemos que no habrán nacido todos dentro de las oficinas de algún Ministerio. De los nacidos en Cataluña, una parte también tiene padres, abuelos… nacidos en el resto de España. Si a todo esto le sumamos la actual coyuntura económica: ¿a qué estamos jugando?

 

Álvaro Anchuelo, Responsable de Economía del Consejo de Dirección de UPyD

 

El Confidencial-Cotizalia (3.03.2010)

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