Nada que objetar, al contrario, hasta qu

Nada que objetar, al contrario, hasta que Álvaro Anchuelo se topa con la valiente pregunta sobre las SICAVs. Empiezan entonces los titubeos, como cuando a Joaquín Almunia se le preguntaba por las centrales nucleares allá por el año 2000. Las dudas no se acaban hasta el final de la entrevista. Las SICAVs son algo así como el chocolate del loro de los ricos. Fueron creadas en un gobierno de Felipe González para evitar que las grandes fortunas se escaquearan totalmente de su contribución al Estado social. Son, en definitiva, un ejemplo de lo problemático que resulta aunar la democracia real con el capitalismo. Tendría que resultar lógico que en esta cuestión coincidieran liberales y socialdemócratas. Los privilegios son inaceptables en una sociedad democrática. Ésa fue una de las razones de ser de la creación de UPyD. O tendría que haberlo sido. Lleva mucho tiempo siendo urgente una reforma fiscal en España por los motivos comentados por Anchuelo. Pero no sólo hay que combatir el fraude sino toda clase de privilegios e irregularidades en este sentido, que pueden ser de carácter territorial, como pasa con el cupo vasco, la aportación navarra o las “ayudas” que se prestan en otras comunidades como la andaluza, o de cualquier otra índole. A UPyD, el partido de las reformas radicales, como el propio Anchuelo quiere reconocer, van a mirársele con lupa todas sus acciones. Habrá que ser consecuentes en todo y evitar las grietas, tanto en el discurso como en la práctica política. Estamos hablando de un partido que pretende ser diferente, sus propios dirigentes así lo indican con orgullo. Pues una de las características más habituales de los partidos ha sido la de arrugarse frente a los poderosos o la de fundirse con ellos, mientras los ideales de los militantes y la confianza mostrada por tantos votantes se veía completamente frustrada. Esperemos que UPyD sepa estar a la altura en un momento tan delicado de nuestra historia como nación democrática. Esos agobios frente a determinados temas, como si se estuviera conectado a la máquina de la verdad, lo cierto es que no dan muy buena sensación.

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