El sentido peyorativo de los gentilicios

Yo soy gallego, porque soy español y todos los españoles somos gallegos sobre todo en Latinoamérica. Es una definición peyorativa a la vez que una honra, según quien lo diga o quien te lo diga.

Estuvo poco afortunada Rosa Diez en su uso del gentilicio “gallego” en un entorno mediático. Sobre todo teniendo en cuenta que sobre ella están dirigidos múltiples objetivos a la búsqueda de la más mínima grieta por donde colar su ponzoña.

A esta sociedad española tan supuestamente “progre”, que vive en permanente contradicción puritana, le falta un pelo para que las esencias patrias de los periféricos se ofendan por el uso peyorativo de sus gentilicios.

En Cataluña decirte “español” es casi siempre peyorativo, pueden acortar el camino y llamarte directamente “xarnego”. Pero hasta ese gentilicio insultante puede ser usado como boomerang para definir una oposición al mismo nacionalismo. No ha mucho desde esta asociación organizábamos una conferencia del ex-diputado, en el Parlamento Catalán, Antonio Robles que titulamos “Un xarnego al parlament”.

En el País Vasco, al igual que en Cataluña, “español” es un insulto y su forma mas degradante “maketo” que popularizo el fascista Sabino Arana.

Ser “catalán” puede ser peyorativo y significar ser insolidario y egoísta pero también puede ser un piropo como constante y trabajador. Lo mismo cabe decir de otros gentilicios: “gallego”, “español”, “vasco”, “extremeño”, “andaluz”, “castellano”, “murciano”, etc.

¿De que se ofenden ahora estos nuevos meapilas del nacionalismo? Desde el día que decidí firmar el manifiesto del Foro Babel contra el proyecto asimilador del nacionalismo catalán llevo soportando insultos. ¿Acaso creen que ellos tienen bula para denigrar a los demás?
 
Vicente Serrano

Barcelona, 1 de marzo de 2010

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