Buenos días: Muchísimas gracias D.

Buenos días: Muchísimas gracias D. Rafael Ordóñez. No tenía el gusto de conocerle pero tras esta lectura sólo puedo agradecerle sinceramente tan emotivo artículo. Soy funcionario, concretamente profesor de secundaria. Podría quejarme ahora mismo de la demencial situación en que está hundiéndose la educación, pero no vendría al caso. Y desde luego no me tienen que contar lo que significa opositar durante años. Las noches en vela, los libros y cursos carísimos, cuando careces de remuneración fija, la incertidumbre, las decepciones ante exámenes que parecían maravillosos y te los echan para atrás. El quedarte sin plaza por unas décimas. El que tus compañeros te vean como un rival, un enemigo. Y mientras, ¿qué ves a tu alrededor? programas televisivos infames en canales autonómicos o en el estatal, en los que con nuestros impuestos pagan la estancia a personajillos, delincuentes y demás, a veces a precios escandalosos. Obras faraónicas que resultan ruinosas o se quedan a medio construir. Toda alternativa destruída por el dichoso ladrillo, ergo “Pan para hoy, hambre para mañana”. Muchas gracias de nuevo.

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