UPyD está empezando a moverse, a travé

UPyD está empezando a moverse, a través de la organización de conferencias y, supongo que a no mucho tardar, mediante la difusión de publicidad del partido. En mi opinión, afronta su reto más complicado: entrar en una comunidad en la que el nacionalismo ha penetrado en todos los ámbitos y en la que existe otro partido no-nacionalista en liza. Más que en ningún otro lugar, UPyD llegará con el sanbenito de partido ultraderechista y españolista colgado del cuello. Como sabemos, su dirección ha optado por un planteamiento resultadista a la hora de captar los votos: UPyD no es de izquierdas ni de derechas ni todo lo contrario, no es ni hembra ni varón, quiere ser tan modernito como supuestamente lo es la sociedad. Lleva el interclasismo en su discurso y en su imagen pública hasta el extremo. Rechaza los tópicos pero al mismo tiempo rehúye enfrentarse a los que sus rivales les atribuyen. Lo de defender el mismo discurso en todo el territorio nacional me parece muy bien. Pero la realidad acaba imponiéndose y, si es verdad que UPyD se dirige a cualquier ciudadano independientemente de su ideología política, habrá que tener en cuenta que, a día de hoy, las preocupaciones más acuciantes de los catalanes son el paro y la crisis. Trabajadores desempleados, inmigrantes acosados y pequeños y medianos empresarios al borde del crack son literalmente ignorados, despreciados y vapuleados por la Administración regional. Creo que sería cometer un enorme error que UPyD basara su discurso de campaña en la crítica a las imposiciones lingüísticas utilizadas como coacción contra las libertades individuales. A estas alturas de juego y tal como está el campo, sólo triunfará un discurso no-nacionalista que tenga un componente preponderantemente social, no tanto liberal. Para eso ya estaba Aleix Vidal-Quadras. Martínez Gorriarán dirá lo que querrá, pero tanta prepotencia intelectual, y pifias como la de Rosa Díez esta misma semana, pueden hacer que el partido pierda una buena porción de votos, algo que en el caso de una formación tan pequeña como UPyD puede resultar fatal. La imagen del partido en Cataluña para quien lo conozca y no comulgue totalmente con sus posiciones es tan mala como la que tienen el PP o C´s. En una palabra, o nos recorremos el cinturón industrial de Barcelona con un discurso desacomplejado y de izquierdas o seguiremos siendo, para el común de los ciudadanos de Cataluña, uno de esos partidos de pijos anticatalanes y obsesionados con la lengua. Insisto, la ambigüedad calculada no suele ser una buena consejera de nada. Nos la vendan como nos la quieran vender.

Sé el primero en comentar en «UPyD está empezando a moverse, a travé»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


Traducción »