Es difícil hablar sin herir la sensibil

Es difícil hablar sin herir la sensibilidad de un grupo, minoría, etc. En definitiva, pienso, al final lo que prima es la buena o mala fe del interlocutor. Para mí es un tema zanjado; para otros servirá para erosionar, todo lo que puedan, a alguien que les puede privar de sus confortables asientos en el Congreso… y más allá.

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