Nada que objetar a que el señor Garzón

Nada que objetar a que el señor Garzón, (no actuando como juez, sino como experto en leyes, o jurista), promueva y organice cursos en el extranjero o donde le plazca. Nada que objetar tampoco a que sea el mismo señor quien busque financiación para esos cursos y la solicite, a quien pueda dársela. Lo que sí es objetable es que firme la solicitud de financiación como “magistrado-juez” y es del todo inadmisible que el señor Garzón, actuando esta vez como magistrado-juez, no como jurista, no se inhiba en un caso que afecta a quien le proporcionó aquella financiación, sino que entre a conocer del mismo y lo archive. Esto es impresentable y culmina una trayectoria de pavo real que ha creado desgraciada escuela en la Audiencia Nacional y ha contribuido a degradar la judicatura.

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