Veto a las voces del fuego

Fuego de HortaEl Govern vota en contra de que declaren en el Parlament testigos que contradicen la versión oficial de Interior Las explicaciones de los testigos silenciados son clave para contrastar la versión de los mandos de los bomberos

CRÍTICAS DE LA OPOSICIÓN Expertos extranjeros darán su opinión y, en cambio, se prescinde de otros testimonios

EL RODILLO SE IMPONE El tripartito considera que todas las visiones están cubiertas con la relación de testigos

AUSENCIA RELEVANTE El jefe de los equipos aragoneses que vio el peligro y mandó evacuar no declarará

TESTIGOS SIN VOZ Los que hablaron de colapso de las emisoras no hablarán con los diputados

LISTA DE EVIDENCIAS La falta de órdenes del centro de mando es una constante entre los testimonios

Javier Ricou  – Barcelona.- Segunda sesión y primer veto. Los tres grupos que forman Govern se valieron ayer, en la comisión del fuego de Horta, de su mayoría parlamentaria para evitar la comparecencia de al menos una decena de testigos propuestos por los partidos de la oposición y considerados por estos diputados como clave de cara a aclarar las contradicciones y dudas que planean sobre la gestión y coordinación del operativo de extinción del incendio. Se da la circunstancia de que la mayoría de esos comparecientes vetados, a los que el PSC, ERCe ICV consideran poco relevantes para “saber la verdad de lo ocurrido”, criticaron en sus declaraciones ante los Mossos problemas para localizar a D0, colapso de comunicaciones, falta de información y descontrol en el operativo. Sus narraciones discrepan con la versión oficial de Interior.

La buena predisposición manifestada por los grupos del Govern en aras de no poner trabas a la investigación de la comisión del fuego de Horta no ha durado ni veinticuatro horas. “No vamos a vetar a nadie y estamos dispuestos a escuchar a todos los comparecientes que se propongan”, coincidieron en afirmar el lunes todos los diputados designados para este trabajo. Pero ese compromiso sólo lo han mantenido los grupos de la oposición – estos no pusieron ayer ningún reparo a los testigos propuestos por la otra parte-mientras que los del Govern rompieron su palabra y unieron fuerzas para evitar que esos testigos propuestos por la oposición se sumaran a los 46 comparecientes consensuados por los partidos el lunes.

La Vanguardia ha tenido acceso a las declaraciones, que constan en el sumario, tomadas por los Mossos a esos testigos, cuyas voces no se van a escuchar en el Parlament al haber sido acalladas. Uno de los vetos más criticados por CiU, PP y Ciutadans afecta al mando de las brigadas forestales (Brif) de Daroca, el único que parece reaccionó a tiempo y sacó a sus hombres del bosque antes de quedaran atrapados por las llamas. Estos efectivos trabajaban en la misma zona que las unidades de los Graf de Lleida y Barcelona y fueron rescatados por helicópteros de los bomberos, tras hacer una llamada de emergencia, veinte minutos antes del acorralamiento mortal.

Raúl V. P. era el 21 de julio del 2009 el mando de la brigada de los Brif. En su declaración afirmó que todo transcurrió con normalidad hasta las tres de la tarde. A esa hora se enteró, al llamar por teléfono a uno de sus pilotos, que los medios aéreos no volaban desde las 14.30 horas. Y dijo no recordar que ningún responsable de bomberos de la Generalitat, a los que apoyaban yde los que en teoría esperaban órdenes, le hubiese informado de la suspensión de los vuelos. A las 15.20 horas, Raúl V. P. fue informado por su capataz de que más abajo del punto en el que se encontraba había “habido una reproducción del fuego”. Entonces fueron a ver la zona de seguridad que a esas horas ya estaban preparando los efectivos de la unidad de los Graf Lleida, pero no se quedaron al comprobar que “estaba incompleta”. El jefe de los Brif decidió entonces reunir a sus hombres e ir a buscar otra “zona de seguridad”. Raúl V. P. afirmó, en su declaración ante los Mossos, que media hora antes de la tragedia él “ya tuvo la impresión de que estaban en peligro”. Y fue entonces cuando buscó un punto elevado para tener una visión más amplia del fuego. Enseguida se percató de que “estaba fuera de control”. Los bomberos aragoneses abandonaron entonces la zona en la que estaban los Graf Lleida y Barcelona. Huyeron bosque abajo, siguiendo una línea de mangueras, hasta dar con un punto en el que había dos camiones de bomberos. Y desde allí hicieron una llamada de emergencia para que vinieran a buscarles. “Esto ocurría aproximadamente a las 15.40 horas”, declaró Raúl V. P.

Cinco minutos después fueron localizados por un helicóptero de bomberos que, en menos de un cuarto de hora, sacó a todos los efectivos en dos viajes. En el punto del rescate había cuatro bomberos a los que los forestales aragoneses aconsejaron subir al helicóptero. Pero estos respondieron, consta en esta declaración policial, que se quedaban porque “por emisora les habían dicho que por tierra podían salir”.

La voz de Enrique M. F., auxiliar forestal del parque de bomberos de Badalona, tampoco se escuchará en el Parlament. Es uno de los efectivos acorralado por las llamas y, por lo tanto, vivió en primera persona lo ocurrido aquella tarde en los bosques de los Ports. En su declaración ante los Mossos este auxiliar forestal afirmó que después de decretarse la alarma, el cabo del parque de Mataró “solicitó información y órdenes al centro de mando avanzado en repetidas ocasiones sin recibir respuesta”. Esa imposibilidad para comunicarse con los gestores del operativo y la “falta de información motivo que diversos grupos se quedaran confinados realizando maniobras de autoprotección”. Enrique M. F. insistió en su declaración policial que “en todo momento se intentó comunicar con el centro de mando, vía radio y también activando el botón de emergencia para recibir órdenes, sin que hubiese respuesta”. Y añadió que “por emisora escuchaba a otros compañeros que informaban también de la gravedad de la situación al centro de mando avanzado, que no respondía nada”.

Tampoco podrá narrar su experiencia ante los diputados Josep M. P., auxiliar forestal de Móra d´Ebre. En la declaración prestada ante los Mossos este efectivo dijo haber escuchado por las emisoras – información que al parecer no llegó a oídos de Delta 0, pues este asegura que no se enteró de la tragedia hasta casi tres horas después-que había bomberos atrapados, con heridas graves y miembros de los Graf desaparecidos. Y también fue muy explícito, en respuesta a las preguntas formuladas por los Mossos, al afirmar que en su opinión “el sistema de comunicación de los bomberos no funcionó correctamente”. Achacó estas dificultades al hecho de que “era mucha la gente que quería hablar al mismo tiempo, lo que hizo que las comunicaciones se pisaran”. Y concluyó su declaración con otra percepción: “Creo que hubo una falta de información”.

Josep M. V., bombero profesional de Móra d´Ebre, es otro de los comparecientes propuesto por CiU y vetado por los grupos del Govern. Este efectivo narró en su declaración oficial que nadie le avisó de la suspensión de los trabajos aéreos. También explicó que el fuego estaba ya descontrolado poco después de las dos y media de la tarde y que las llamas avanzaban por las copas de los pinos, avivadas por las fuertes rachas de viento.

Y reveló que otros bomberos le manifestaron, pasada la tragedia, “que en el momento en que se produjeron estos reavivamientos del fuego el sistema de comunicaciones quedó colapsado porque todo el mundo accionaba el botón de emergencia”. Luis A. O., cabo del parque de Pineda y cuya versión tampoco ha sido considerada importante para la investigación parlamentaria, es uno los efectivos que se protegió de las llamas en la zona segura habilitada por los Graf de Barcelona.

Eran una treintena de hombres frente a un fuego vivo y pleno desarrollo y sólo tenían diez mantas ignífugas para protegerse del fuego. “Se veían columnas de fuego en todas direcciones y parecía que el fuego nos rodeaba”, declaró este cabo de bomberos ante los Mossos d´Esquadra.

La situación vivida por aquel grupo de bomberos no podía ser más dramática – la prueba está en el vídeo difundido en exclusiva por la web de La Vanguardia-pero, según este testigo acorralado por el fuego, “en ningún momento escuchamos ningún aviso de alarma por las emisoras”.

LA MAYORÍA PARLAMENTARIA IMPONE LA LISTA FINAL DE COMPARECIENTES

Los diputados de la comisión de investigación del incendio de Horta de Sant Joan oirán, de aquí a finales de marzo, el testimonio de 46 testigos. La mayoría parlamentaria de la que gozan los tres grupos que sustentan al Govern ha acabado marcando, como era de prever, esta agenda.

El veto del PSC, ERC e ICV a los comparecientes propuestos por CiU, PP y Ciutadans provocó los primeros enfrentamientos dialécticos entre los diputados designados para los trabajos de la comisión.

Jordi Turull (CiU) lamentó el voto contrario de los grupos del Govern a los comparecientes propuestos por esta formación, excluidos ya de la lista consensuada, por entender que esos testigos resultan “básicos para esclarecer los hechos”. Pero de nada valieron las súplicas para que los diputados del tripartito variaran su posición. “¿No creen importante y necesaria la comparecencia del responsable de la unidad de los Brif de Daroca, que estuvo allí en las horas más críticas del fuego y pudo evacuar a sus hombres a tiempo?”, preguntó Turull.

“¿No es procedente que estos efectivos se puedan explicar y puedan aclarar muchas cuestiones”?, insistió el diputado convergente desde su butaca de la sala del Parlament donde se dirimió qué testigos acabarían declarando. “No entendemos que no se quiera esta comparecencia”, afirmó Turull, que a renglón seguido añadió que su grupo tampoco comprendía el veto del Govern “a algunos bomberos y auxiliares forestales que han dejado constancia, en declaraciones oficiales, de la coordinación o descoordinación que se vivió en ese fuego”.

El diputado de CiU afirmó, dirigiéndose al portavoz de ICV, Jaume Bosch: “Alguien dijo o denunció ayer que se han dado informaciones que se demostrarán falsas. Pues para aclararlo – añadió el diputado convergente-nada mejor que contar aquí con la presencia de la gente directamente implicada, con testimonios de lo que han visto y sentido”. “¿Cómo podemos aclarar lo ocurrido si únicamente escuchamos a mandos de diferente rango?”, volvió a preguntarse Turull en voz alta para que lo oyeran los grupos del tripartito. Para este diputado, el error es “ir a golpe de desmentidos oficiales y negar, al mismo tiempo, que comparezcan aquellos de los que se dice se tergiversan sus declaraciones”.

El resto de los diputados de la oposición coincidieron con Turull al considerar chocante el hecho de que los grupos del Govern propongan la comparecencia de expertos de fuera – como bomberos de Francia o Valencia, a los que el resto de grupos no puso ningún veto-y “negar el testimonio de personas implicadas y protagonistas del suceso”.

David Pérez (PSC) consideró que la comisión no queda coja con el veto de esas voces críticas con la versión oficial de Interior, mientras que Patricia Gomà (ERC) dijo que los comparecientes consensuados “cubren todos los frentes”. Para Rafael Luna (PP) lo más sorprendente es que el Govern busque a expertos de fuera y aparte de la comisión al jefe de la unidad de los Brif aragoneses, evacuados minutos antes de que quedaran mortalmente atrapados los Graf de Lleida.

“¿Qué está pasando aquí?”, se preguntó Jaume Bosch (ICV), que no tuvo reparos a la hora de afirmar que la votación de ayer, en la que se vetó a parte de los testigos de la oposición, “es lo más importante de esta comisión, porque en esta elección de comparecientes nos jugamos la credibilidad y la voluntad de llegar hasta el final”. Albert Rivera, de Ciutadans, insistió, por su parte, en que la elección de testigos no era un tema de “cantidad, sino de cualidad”. Y criticó, refiriéndose al veto al mando de la unidad de los Brif, que esa comisión “no pueda conocer la opinión de aquellos que salieron a tiempo del bosque y, en cambio, tendremos que escuchar la versión del fuego de un experto francés”. Las súplicas de Rivera para que los diputados del PSC, ERC e ICV reflexionaran antes de votar en contra de esa lista no consensuada de comparecientes no sirvieron tampoco de nada. “Si empezamos así, ya vamos mal”, sentenció el diputado Rivera.

La Vanguardia-Vivir (10.02.2009)

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