Rebelión en los cines catalanes

Si desea ver el gráfico en PDF haga click en la imagen. Por el doblaje

74 salas cerrarán el lunes en Catalunya como protesta por la ley que impone cuotas lingüísticas

El sector reitera que la norma, que impone cuotas de doblaje al catalán, será su «sentencia de muerte»

La queja coincide con la entrega de los premios Gaudí, pero el gremio niega que sea un boicot

Julián García.- Los cines catalanes dan un paso al frente en la batalla que han entablado con la Generalitat por la futura ley del cine, que impone cuotas de doblaje y subtitulado al catalán. El próximo lunes, 1 de febrero, 74 salas de Catalunya cerrarán sus puertas como protesta por una ley que «prohíbe, exige y sanciona» y «será catastrófica y apocalíptica» para el sector, según declaró ayer con tono de absoluta gravedad el presidente del Gremio de Empresarios de Cine de Catalunya, Camilo Tarrazón.

El día elegido para la protesta no es casual: esa misma noche, la Academia del Cinema Català entregará los Premis Gaudí, la gran fiesta de la industria audiovisual catalana, aunque Tarrazón negó que se trate de un boicot: «Nuestra medida es una escenificación de lo que pasará si la ley sigue adelante: que los cines tendrán que cerrar y no habrá ni industria ni películas ni premios. Es nuestra manera de ayudar a la Academia y de que los premios no pasen a la historia». El gremio de exhibidores agrupa 74 salas de las 175 que hay en Catalunya, que suman 525 pantallas de un total de 795.

25 MILLONES DE € DE PÉRDIDAS / El gremio empieza a blandir el hacha de guerra con fiereza inusitada. El anuncio de huelga (con eslogan y pegatinas incluidas: «Por el futuro de los cines, catalán y trabajo sí cuotas y paro, no») vino precedido de la lectura de un inquietante informe económico elaborado por Josep Maria Gay, profesor de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Barcelona. Llanto y crujir de dientes: un drama en carne viva, vistas las conclusiones del estudio. Gay cuantificó las pérdidas de los exhibidores en 25 millones de euros solo en los últimos cuatro años. «Tal como está el sector, con la ley se firma su sentencia de muerte. No puede ser que el legislador haya entrado como un elefante en una cacharrería», afirmó Gay.

Al margen del estudio del profesor Gay, el gremio presentó unos datos de elaboración propia francamente apocalípticos. En el 2009, los cines de Catalunya recaudaron 130 millones de euros y convocaron a 20 millones de espectadores. Según las previsiones realizadas por el sector a partir del texto del anteproyecto de ley (que exigía doblar o subtitular al catalán el 50% de todas las películas a partir de un mínimo de 15 copias), sus ingresos bajarían a 70 millones de euros, y el número de espectadores se reduciría a la mitad, 10 millones. La situación todavía es peor, afirman los exhibidores, según las previsiones realizadas a partir del texto definitivo de la ley (aprobado el 12 de enero), que exige el doblaje o subtitulado al catalán del 50% de todas las películas a partir de la primera copia, salvo las europeas, que seguirá siendo a partir de 15 copias: los ingresos bajarán a 30 millones de euros y a apenas cuatro millones de espectadores. «Será insostenible. Los pequeños cines tendrán que cerrar, porque los distribuidores no traerán sus películas a Catalunya o traerán solo el cupo mínimo que exige la ley. No infringirán la ley, claro que no, pero nos quedaremos sin películas y sin salas de cine. Las grandes distribuidores no cambiarán de estrategia mundial por un mercado de siete millones de personas», apuntó Tarrazón. «La ley implicará el Apocalypse now», sentenció con cinéfila solemnidad el presidente del gremio.

DIGITALIZACIÓN / Los exhibidores destacaron lo que, en su opinión, eran «aberrantes ejemplos» de lo que significará la ley. «Hay películas como Mapa de los sonidos de Tokio, Agora o Planet 51 que, a pesar de ser españolas, están rodadas en inglés. Pues bien, la obligación de que se doblen al catalán a partir de 15 copias, habría hecho que las distribuidoras solo hubieran traído a Catalunya 15 copias, porque las distribuidoras no van a hacer más de lo que hacen ahora. No van a gastar más para ganar menos», dijo Tarrazón, para quien la solución pasa, además de por el consenso con las instituciones, por el desarrollo de la «digitalización», esto es, «disponer de las películas en un soporte digital que permitiera tener pistas de audio en inglés, castellano y catalán» y cada sala distribuya los pases de versiones «adaptándose a las demandas del público».

El Periódico (27.01.2010)

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