No voy a extenderme en consideraciones,

No voy a extenderme en consideraciones, pero creo importante reseñar que Cataluña es la única comunidad autónoma española en la que la extrema derecha -encarnada en este caso por la Plataforma per Catalunya (PxC)- está representada en consistorios de todas las provincias que integran la comunidad. Pero lo más grave no es tanto la presencia de este tipo de partidos como las políticas claramente fascistoides, racistas y xenófobas practicadas por los partidos aparentemente democráticos que ocupan las instituciones. En este sentido, sólo basta recordar la política lingüística puesta en marcha por CiU desde los años 80 y continuada por el tripartito, representativa de lo que se conoce como racismo cultural, gravemente lesiva de los derechos fundamentales de los ciudadanos y que perjudica especialmente a las clases sociales más bajas -hispanohablantes e inmigrantes. Esta política lingüística identitaria y clasista se manifiesta de forma dramática en las escuelas, donde la inmersión en lengua catalana ha añadido más argumentos al ya de por sí inflado fracaso escolar. Pero la historia no acaba aquí, y el tripartito ha implementado los llamados Espais de Benvinguda Educativa (EBE), verdaderos engendros copiados del modelo impuesto por Berlusconi y sus aliados neofascistas en Italia, una medida abiertamente segregacionista que ha sido denunciada por SOS Racisme entre otras entidades. Me río al pensar en el recurso que quiso presentar ERC contra la reforma de la Ley de Extranjería propuesta por el PP cuando Carod y su tropa han impulsado, junto con el resto de los partidos catalanistas, un Pacte Nacional per la Immigració de contenido igualmente racista, que chantajea vilmente a la población inmigrante con su planteamiento asimilacionista. Lo que ha ocurrido en Vic es enormemente grave. Es un miserable acto de fascismo por dos causas que se complementan entre ellas. Se trata, por un lado, de una ilegalidad cometida desde la Administración pública, un ayuntamiento en este caso, algo a lo que ya estamos acostumbrados en Cataluña desgraciadamente. Pero por otro lado se trata de una ilegalidad que atenta directamente contra los derechos humanos mediante la más repugnante institucionalización del racismo y la xenofobia que podíamos habernos imaginado. Los politicastros nacionalistas y sus voceros en los medios informativos son unos expertos en relacionar España con el atraso, el cutrerío, y también con el autoritarismo y el fascismo. Sin embargo, la realidad siempre acaba imponiéndose aunque casi nadie se ocupe en hacerle eco. Lamentablemente, tenemos que avergonzarnos de que la región en la que vivimos, Cataluña, es pionera y vanguardia en España en lo que a racismo y xenofobia institucionalizados se refiere. Las ideas de la nueva extrema derecha que está causando furor en toda Europa nos han sido coladas en nuestra tierra por obra y gracia de los más importantes partidos catalanistas, y ellos mismos se están encargando de ponerlas en práctica.

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