Lo malo [¿y qué tendrá de bueno? :)]

Lo malo [¿y qué tendrá de bueno? :)] de discutir con los nacionalistas es que su visión es tan estrecha y egocéntrica de la realidad que solamente son capaces de observarla desde una perspectiva monocromática. A lo sumo, dicromática. Me parece que fue uno de esos ínclitos diputados de ERC el que dijo que “aquél que no es patriota no merece existir” o algo parecido. Claro, bajo este aserto, ya no cabe más que decidir: ¿de quién eres de España o de Cataluña? Oiga, esto no es un partido de fútbol; Te repito, ¿de quién eres?, ¿cuál es tu patria?, ¿a qué bandera reverencias?, ¿con qué himno te emocionas? Si le digo que con ninguno, ¿me dejará en paz?; Eso es que eres X (entendiéndose X como la nación o pueblo al que se detesta). Del editorial de los periódicos catalanes y su aplauso casi unánime de su casta política lo más que me inquieta es el lenguaje empleado. La dignidad de Cataluña, ¿en serio está en peligro? Cualquiera diría que los magistrados del Tribunal Constitucional son unos piratas (ahora que han vuelto a ponerse de moda) que van a asaltar la Generalitat, ametrallar el Parlament, secuestrar a Montilla, requisar todos los medios de comunicación, prohibir el catalán, quemar la senyera y…ya puestos, dar por victorioso al Real Madrid sin haber jugado el partido (por cierto, ¿qué demonios pinta un club de fútbol en semejante fregado?) A lo largo del año se producen miles de sentencias de los distintos tribunales, todos ellos politizados (incluyendo a los propios partidos catalanes que ahora se desgañitan sobre la supuesta parcialidad del TC), y no se escucha que los perjudicados sientan que su dignidad se haya vulnerado ni haya sido pisoteada de manera infame. Lo que hace un tribunal es, sencillamente, hacer cumplir la legalidad vigente. Ese es su cometido, de lo contrario los jueces estarán prevaricando. Por ello otra de las boutades más grandes que se han dicho es que el TC debe tener en cuenta esta muestra de “la sociedad civil catalana”. No, ni puede influenciarse por éstas ni por las contrarias. Lo que publique “La Vanguardia” o “El Periódico” vale lo mismo que lo escriban “El Mundo” o “El ABC”, es decir, legalmente NADA. ¿O es que aquí vivimos todavía en la época de los poderes fácticos? Repito su deber es, basándose en la ley, ver si el famoso estatuto cumple o no con la misma. Si se recortan una serie de artículos y, por ende, competencias no sería la primera comunidad autónoma a la que le ocurre. Claro, ahí reside el problema, la dignidad de Cataluña implica, según sus prebostes, estar por encima del resto. Más falacias. La ministra de Defensa, Carme Chacón insta al PP a que retire su recurso “porque va contra Cataluña”. ¡Qué manía la de tomar el todo como si no existiesen las partes! Se olvida (o prefiere ignorar) la señora ministra que hay cinco comunidades autónomas que han recurrido también el texto por considerarlo que invade sus competencias. Responderá, muy ufana ella, que son comunidades gobernadas por el PP. ¿Aragón también? Podemos y debemos discutir sobre cómo está la Justicia en España. De cómo los juzgados parecen covachuelas donde se amontonan papeles como si fuesen rastrojos, de la lentitud que destroza cualquier el Estado de Derecho, del corporativismo arrogante de los magistrados, de sentencias inverosímiles a los ojos de la razón, de cómo la división de poderes se ha convertido en la suma de intereses…Pero nada de eso tiene que ver con este asunto donde una casta política, incapaz de solucionar los problemas de la ciudadanía, se dedica a soliviantar con gestos cada vez más chulescos. Me hubiera gustado leer a estos diarios tan celosos de la dignidad de su pueblo editorializar al unísono sobre cómo se prostituye la misma con casos como el de Millet o el de Santa Coloma. O cuando en la última Diada, trabajadores despedidos de Roca se manifestaban ante los políticos que preferían cantar “Els Segadors”. Pero, obviamente, en estos casos la dignidad (¿cuántos crímenes no se habrán cometido en su nombre?) no era mancillada por Madrid.

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