El problema, Antonio, es que el voto nac

El problema, Antonio, es que el voto nacionalista navega de un lado a otro de su propio espectro, pero nunca va a salir del redil: CiU, ERC, PSC, ICV… El nacionalista tipo es una persona fanatizada y por tanto irracional, cuyos (malos) sentimientos se anteponen a absolutamente todo. El grado de fanatismo de un nacionalista sólo lo superan los integristas religiosos, pero aquéllos les van a la zaga. Por eso para contrarrestar los efectos perniciosos de esta plaga ideológica hay que ser expeditivo e implacable, y desmontar uno por uno todos sus dogmas de fe seudorreligiosa. No nos interesan los políticos de formas suaves que intentan hacerse un hueco en el sistema, como es el caso de Albert Rivera. Y menos aún podemos contar con quienes se conforman con ajustarse a la disciplina de un partido que no les corresponde -caso de Aleix Vidal-Quadras. El modelo es Rosa Díez, por su contundencia. No nos gusta, no obstante, el diseño ambiguo, casi diría andrógino, de su partido. Ese navegar entre todas las aguas, ese liberalismo postmoderno más allá del bien y del mal estoy convencido de que resta más apoyos de los que otorga, y conduce a la formación por una senda oscura.

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