Saludos: Me considero un cinéfilo, es

Saludos: Me considero un cinéfilo, es decir, disfruto con el Cine. Y algunas energías he dedicado a estudiarlo con un mínimo de detenimiento, incluyendo cursos, conferencias y lecturas. Por eso me interesan los artículos de opinión que reivindican la magia que tiene una pantalla. Por no hablar de una película como “Cinema Paradiso”. Así que la última “Sabatina” de Gregorio Morán me ha interesado en el acto. Debo decir que siento un significativo aprecio por algunas de las opiniones de este escritor. Concretamente, suelo estar de acuerdo con sus opiniones sobre aspectos políticos, especialmente cuando trata de criticar algo que a mí me lo parece. No siempre es así y me alegro. Lo contario implicaría en mí una grave falta de criterio propio. Sin embargo, en otras ocasiones debo decir que la lectura de sus “Sabatinas intempestivas”(cita semanal obligada) me deja perplejo e incluso irritado. Y esa es mi opinión ahora mismo. ¿Por qué me siento molesto con la presente? si yo también lamento la pérdida de las viejas salas de toda la vida, llegué a conocer los cines de verano (esos en los que un día podías contemplar “El puente sobre el río Kwai” y al día siguiente “Rambo”) y las proyecciones específicas en salas habilitadas. Pues porque como excelentemente explicaba el autor de http://pfjcplanells3.spaces.live.com/blog/cns!245C34DA2DB9AB61!294.entry “Las Sabatinas intempestivas de Gregorio Morán suelen serlo” (cita no literal). Creo que Gregorio Morán tiene una tendencia excesiva a pontificar, en cualquier tema, lo que es perfectamente respetable. Y también parece ser que no puede escribir un artículo sin lanzar un ataque contra alguien. Es su estilo y el de su columna. Respetable, pero también criticable. En demasiadas ocasiones ataca a diestro y siniestro, venga o no a cuento. Y no por justificado deja de ser molesto, especialmente cuando no se incluye en el lote. Por las formas antes que por el fondo. Me estoy refiriendo ahora a ese “No me refiero a los multicines de los centros comerciales, con sus salas sórdidas pensadas para niños consentidos o viciosos emboscados”. ¿Qué pretende insinuar? que a los multicines sólo acuden pajilleros (que yo recuerde las salas x practicamente han desaparecido) y niñatos descerebrados. Hombre, en lo que a mí concierne voy donde proyectan lo que me interesa ver, con baremos tales como la cercanía a mi casa. Pero también el aparcamiento. Así que si quieres ir a ver algo en pantalla grande vas donde puedes. Lo dicho por Morán no sólo es una generalización excesiva y a mala leche. Es que no creo que él mismo se la crea. Si no queda una sola sala de toda la vida pero en el multicines proyectan en la pantalla más pequeña “Tiempos modernos” y en las otras “Independence Day” y otras similares (caso real) ahí no le veo el problema por ningún lado. Más grave me parece que el mismo autor diga luego: “En el fondo aquellos cines de colegio tenían sobre todo una virtud transformadora; no la daba el filme sino la oscuridad. Era la oscuridad, y no la historia de la pantalla, lo que nos hacía libres, otorgándonos el efímero derecho a mostrar los instintos.” O sea que en sus días si alguien se la meneaba a oscuras era algo magnífico y los de hoy unos degenerados. Si no dice eso lo parece. El espectador, una vez apagadas las luces sólo se preocupa de la pantalla, ahora o en tiempos de Meliés. Si lo que pretende es hacer algo subrepticiamente, lo mismo. No me parece serio y creo que echa por tierra el resto del brillante artículo. Porque lo que en realidad quiere decir, hablando en plata, es “Éramos cojonudos entonces y la gente de ahora son una mierda” o bien “Cualquier tiempo pasado fue mejor”. Y comete el error (gravísimo en un periodista) de confundir sus manías personales con información relevante. En lo que a mí concierne me emociono sólo de imaginarme a Pepe (q.e.p.d.) sentado en su silla de madera cortándonos la entrada a mi abuela (q.e.p.d.) y a mí. En aquel descampado (cine de verano) que llegaba a llenarse hasta dejar gente de pie y que hoy ocupa un bloque de viviendas. Pero no desprecio a quien va a unas multisalas, porque tendría que despreciarme a mí mismo. Por el contario, me enorgullezco que mi mujer y yo nos atiborráramos a películas de todo pelaje, antes que ponernos hasta arriba de matarratas. Hoy con la niña debemos recurrir al DVD, al que también atacó en otra muestra de arrogancia y snobismo. Así que Don Gregorio, un poco más de respeto a los demás. Con ese “Ir al cine como las personas” se ha lucido. ¿Me está llamando animal acaso? si así fuera tal vez tenga razón (para qué decir lo contario), pero es que está insultando a mi familia. Sí, me lo tomo en sentido literal, eso es lo que usted ha hecho. Así que ya puede imaginarse mi opinión hacia un artículo como este y su autor. Y si sólo pretendía hacer una metáfora le diría lo que me decía mi padre “Si eres tan inteligente que nadie puede enterderte, no sirve de nada”. Otros de sus artículos me han encantado. Confío en seguir leyéndolos. Un abrazo.

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