Resulta curioso, y hasta divertido, obse

Resulta curioso, y hasta divertido, observar cómo Gregorio Morán se va por las ramas (de Afganistan, de Orwell) para eludir el tema candente del momento: el escándalo del Palau. Tan hipercrítico y tan radical como se vende, ahora mira para otro lado y no dice ni mú sobre el asunto de actualidad más urticante. La razón de su silencio parece bastante evidente: no se le vaya a escapar una palabrita que pueda a molestar a sus amos de CiU-La Vanguardia, en cuyas páginas le pagan para atacar a la izquierda y a todo lo que se mueva con alguna opción de futuro más allá de CiU (como, por ejemplo, a Rosa Díez), bajo la coartada de un falso radicalismo chulesco. Y es ya un sarcasmo que alabe en Orwell “la denuncia de las dos actitudes más despreciables del intelectual, la impostura y la frivolidad” ¡Pero si Morán es el prototipo del pseudo-intelectual frívolo e impostor! Morán es capaz de pontificar sobre lo que desconoce y escribir un libro repleto de errores y de disparates ( http://www.rebelion.org/noticia.php?id=63063 ) O de comentar un libro sin haberlo leído, y el autor del mismo, Christian Aguilera, le da un corte “de película”, como pueden ver en el divertido cuarto comentario de ese enlace: http://reggio.wordpress.com/2009/02/14/todo-sobre-eva-y-mankiewicz-de-gregorio-moran-en-la-vanguardia/ Cualquiera de los dos ejemplos podría ser modelo de frivolidad y de impostura intelectual para las escuelas de periodismo.

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