Pedagogía y fiscalidad

Pedagogía y fiscalidadLa gestión óptima del gasto es la principal responsabilidad de quienes gobiernan: todo euro pagado de más es injusto

Los impuestos se pagan para sufragar los costes inherentes al modelo de sociedad que los ciudadanos han elegido democráticamente. La gestión óptima del gasto es pues la principal responsabilidad de quienes gobiernan. Todo euro que se paga de más es injusto por innecesario. El esfuerzo de pedagogía se debe centrar, por tanto, en su gestión. No hacerlo genera desconfianza por falta de transparencia. Pero además, los impuestos inciden en las decisiones de los ciudadanos y empresas. Por ello, la neutralidad es el principal objetivo que se tiene que perseguir para minimizar sus efectos. La neutralidad pura exige la ausencia de privilegios, incentivos e ineficiencias. Cuanto más nos alejemos de ella, más riesgo hay de que el sistema tributario sea injusto.

Esto es lo que sucede con nuestra fiscalidad. Veamos unos ejemplos. La diferencia de tipos entre IRPF y el impuesto sobre sociedades (IS) es hoy de 18 puntos; diferencia que justifica, por ejemplo, que la mera gestión del arrendamiento de un patrimonio inmobiliario se haga a través de una sociedad evitando tributar el tipo máximo del 43 % del IRPF. Algo similar ocurre cuando los dividendos de una sociedad se cobran y acumulan por una sociedad interpuesta y no por el socio persona física. La sociedad que los cobra no paga IS y el socio evita el 18% del IRPF. Se trata de decisiones lícitas que producen no obstante importantes ineficiencias fiscales incompatibles con el concepto de justicia tributaria rectamente entendido; junto a éstas, coexisten una amalgama de privilegios fiscales de difícil justificación, como la tributación de las sicav y la de determinados deportistas de élite, y un largo etcétera de incentivos, como el de la vivienda, que no se limitan a quienes son sus destinatarios naturales, por ejemplo, las rentas y patrimonios bajos y medios. Y ésta es la realidad sobre la que hay que reflexionar con urgencia y sin demora porque es donde nuestro sistema tributario es manifiestamente injusto.

Es, pues, obvio que al no afrontar con valentía las ineficiencias, privilegios e incentivos de difícil justificación, las medidas fiscales aprobadas recaen injustamente tan sólo sobre una parte de los ciudadanos, la clase media. El reto debe ser reequilibrar el sistema tributario reduciendo el IRPF y el IS y hacer tributar al tipo que corresponda las rentas procedentes de actividades no productivas que lícitamente evitan hoy el pago del IRPF, además de revisar y reducir los incentivos y privilegios fruto, gran parte, de irresponsables promesas electorales. De esta forma se inyectaría renta disponible a una gran parte de familias, tendríamos una economía competitiva y se generaría confianza entre contribuyentes y consumidores. El IVA sería ya lo de menos. El reto es difícil; presiones para no afrontarlo, muchas; eludirlo es irresponsable e insolidario. Y aquí sí que la pedagogía es fundamental.

Antonio Durán-Sindreu Buxadé, Profesor de la UPF Socio director de Durán-Sindreu, Abogados y Consultores de Empresa

La Vanguardia (30.09.2009)

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