¿Con IVA o sin IVA? La subida disparará el fraude y la pagarán los asalariados

La ministra de economía reflexionaHacienda admite que los tipos altos favorecerán la economía sumergida

La subida del IVA aprobada por el Consejo de Ministros el pasado sábado tendrá efectos contrarios a lo deseado. Fundamentalmente en cuanto a volumen de fraude fiscal. Los expertos consultados ayer por El Confidencial coinciden en que una subida de dos puntos en el tipo general (del 16% al 18%) y de un punto en el reducido (del 7% al 8%) favorece el incumplimiento de las obligaciones fiscales.  

Carlos Sánchez.- Básicamente por dos razones. Por un lado, la experiencia ha demostrado que subidas impositivas en medio de una recesión alimentan el fraude fiscal. Y, por otro, hay dudas de que la Agencia Tributaria cuente con el suficiente impulso político para combatir estas ilegalidades en unos momentos en los que las empresas y los hogares están sufriendo enormes estrecheces económicas. La propia Hacienda ha estimado que en 2008 el aumento de los aplazamientos de deudas tributarias superaron en 1.200 millones su nivel habitual. 

“Subir los impuestos en estos momentos es un suicidio”, asegura un asesor fiscal que prefiere no desvelar su nombre. En su opinión, elevar los tipos de IVA sólo tendría sentido cuando la recuperación se haya consolidado, y aunque el Gobierno ha retrasado su aplicación efectiva hasta el 1 de julio próximo, pocos creen que por esas fechas la economía esté creciendo ya de forma robusta. Es más, según las últimas estimaciones de Funcas (de este mismo mes de septiembre), el PIB caerá un 0,9% en el segundo trimestre del año que viene en términos interanuales, y un 0,1% en el tercero. Es decir, que frente a lo que piensa oficialmente el Gobierno, cuando se apliquen los nuevos tipos de IVA, la economía seguirá en recesión, lo cual es un estímulo para el fraude.

 

La organización profesional Inspectores de Hacienda del Estado ha asegurado que llevan observando desde hace meses un «importante incremento» de la defraudación del IVA (y también del Impuesto de Sociedades), a través de facturas falsas, en muchas ocasiones originadas por la utilización abusiva del régimen de módulos, lo que denota que el IVA es uno de los impuestos cuya recaudación es «más sensible a la defraudación», informa Europa Press.

 

 La impunidad de los defraudadores Como se sabe, la existencia de elevados índices de fraude fiscal es un viejo problema de la Hacienda pública española. En un reciente informe del Instituto de Estudios Fiscales (IEF) dependiente del propio Ministerio de Economía, se recuerda  que la mayoría de la población encuestada en 2008 considera que “la impunidad de los defraudadores es la principal causa del fraude fiscal en nuestro país”.  “Pero ésta», añade el informe, «no es la única razón por la que, en opinión de la ciudadanía, persiste el fraude”. Y en concreto se cita la falta de honradez y de conciencia cívica, la presión fiscal excesiva y la ineficacia de la lucha contra el fraude. Es decir, que el nivel de presión fiscal ‘aceptado’ por los ciudadanos determina el nivel de fraude, y no parece que en un contexto como el actual muchos contribuyentes consideren que aumentar los tipos impositivos sea lo más razonable. 

Según esa encuesta, la necesidad de “trampear” para salir adelante, así como la inadecuación de los impuestos a la oferta pública de servicios y prestaciones, son los dos factores a los que parece atribuirse menor influencia relativa sobre esta decisión. Históricamente, el IVA es el tributo con mayor nivel de fraude, y no sólo en España. En un informe aprobado por el Parlamento Europeo a mediados del año pasado, se estimaba que el volumen de fraude en operaciones intracomunitarias se situaba entre 200.000 y 250.000 millones de euros, unas cifras que prácticamente duplican los cálculos de cuatro años antes.

 

En el caso de España, en los últimos tiempos ha llamado la atención de los estudiosos del asunto que la recaudación por IVA esté cayendo de forma mucho más intensa que el PIB, lo cual es a priori incoherente. Los últimos datos de la Agencia Tributaria con ejercicio cerrado indican, en concreto, que en 2008 la recaudación bruta por operaciones interiores cayó un 9%, cuando el PIB creció (en media anual) un 0,9%. Entre las partidas de IVA que más cayeron en 2008 se encuentra, lógicamente, la venta de viviendas, cuya recaudación por este concepto se desplomó un 21,2%. Los expertos consultados consideraban ayer que el hecho de que el Gobierno haya subido el tipo reducido del 7% al 8% (que es el que grava los pisos) será otro aliciente desde el punto de vista del fraude, ya que se tenderá a escriturar la vivienda por debajo del precio real. Hay que tener en cuenta que si ahora se pagan 14.000 euros por la compra de un piso de 200.000 euros, a partir de la reforma se pagarán 16.000 euros en concepto de IVA.

 

Impuesto progresivo

 

El otro gran aspecto que destacan los especialistas de la subida del IVA tiene que ver, por un lado, con el hecho de que no se trata de un impuesto progresivo, por lo que no tiene en cuenta la capacidad económica del contribuyente, como establece la Constitución a la hora de pagar impuestos. Pero, sobre todo, por el hecho de que los hogares con menores renta destinan prácticamente todos sus ingresos a consumo, mientras que a medida que crecen los ingresos de los hogares su capacidad de ahorro es mayor. Dicho en otros términos, un asalariado o un pensionista destina toda su renta a la función consumo.

 

Según los últimos datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares, los hogares con menor renta destinan el 79,87% de su gasto a la adquisición de bienes de consumo que a partir del 1 de julio estarán gravado con el 8%. Sólo el 20,13% restante se destina a alimentos y bebidas no alcohólicas, cuyo tipo de tributación permanece en el 4%. Hay que tener en cuenta, además, que los hogares formados por un adulto con hijos dependientes de los ingresos de la persona de referencia, son los que tienen mayores dificultades a la hora de afrontar gastos imprevistos. Nada menos que un 49,7% no puede hacer frente a esa eventualidad. Estos hogares son también los que tienen más dificultades para permitirse unas vacaciones al menos una semana al año, dice el INE (49%).

 

En algunos estudios, como el que realizaron en 2004 para Funcas los profesores Alañón y Gómez de Antonio, se citan determinados trabajos en los que se establece una relación positiva entre las fases expansivas del ciclo económico y los aumentos de la economía sumergida. Según el citado estudio, las tasas de variación del dinero negro retrocedieron prácticamente de forma ininterrumpida -salvo en la segunda mitad de los años 80- entre 1976 y 1995, pero a partir de este último año se produce un crecimiento sostenido que ha vuelto a situar el crecimiento de la economía sumergida en tasas similares a las alcanzadas a mediados de los 80 y principios de los 90.

 Dicho en otros términos, se ha pasado del 16% en 1995 al 18,2% en 2002. Desde ese año, se habría producido un fuerte aumento ligado, en buena medida, al boom del mercado inmobiliario. Según ese estudio, nunca antes se había alcanzado el 20% de economía sumergida.Tres organismos oficiales: el Instituto de Crédito Oficial, el Consejo Económico y Social y el Instituto de Estudios Fiscales estimaron hace algún tiempo que la economía sumergida se situaba en el entorno del 20% del PIB, pero en los dos últimos años la información disponible da indicios de un crecimiento sostenido respecto a esos niveles. En concreto, se señala que el aumento de la demanda de billetes de 500 euros sería la prueba del algodón del crecimiento del dinero negro.

Crece más en términos absolutos durante los periodos de expansión porque hay más dinero en circulación, pero en momentos de crisis se produce una inmersión acelerada derivada de los mayores apuros económicos.

El Confidencial (28.09.2009)

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