Cascada de emociones

Os reenvío intercambio epistolar con un amigo, en la que me explayo informalmente sobre el asunto que nos ocupa. Por sus referencias vidas y deducidas, me parece de interés.
Rafa N.
Nota de ACP: Hemos eliminado las referencias personales prescindibles.
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De: Rafa N.
Para: J.A.

Hola, J. A.: Gracias por tus envíos de artículos de prensa, que me interesan y alimentan mi archivo documental. Veo que, en lo que se refiere a la profesión en la que han estado atrapados tantos años y energías de nuestras vidas, sigues con las venas del sentido crítico totalmente abiertas, a contracorriente de la multitud gregaria de pedagogos, cargos, desertores de la tiza y demás mediocridades paniaguadas. Como entre mis amistades y contertulios hay uno que sigue erre que erre con el logsismo y contestó con un desplante a uno de los escritos que me has enviado, tengo en cartera unas glosas a los logsistas que persisten contra toda evidencia en mantener abierta la fábrica de fracaso escolar y de fraude social que es la LOGSE. A ver si encuentro un huevo, porque todavía no he acabado de poner pies en tierra después de las casi dos semanas de emociones que he pasado en las vísperas del parto de Amanda, durante las 25 horas que duró el parto y en los cuatro días de hospital que siguieron al parto. Volví flotando más que el avión. No me imaginaba que la vida iba a depararme a estas alturas tal catarata de emociones.

Lleva razón P. Rahola cuando dice que una mayoría de nacionalistas y progres convierten al PP en motivo de legitimación de sus posiciones supuestamente progres, radicales o de izquierda. En eso comulgo con ella; en lo otro, no, y menos con la posición de Ll. Foix. Lo que dice, como lo que dicen los más de los representantes de la casta política y voceros mediáticos de ahí (y de aquí), me parece de un reaccionarismo anacrónico impresentable en un debate democrático pero muy en boga con la ideología lombarda y multiculturalista que recorre la U. E., especialmente las regiones y países ricos de España y Europa. Ya sé que, este asunto, especialmente ahí, es un tema reservado o una cuestión delicada. Lo he padecido. Pero, no por ello, el agua deja de fluir.
 
Para que veas por dónde he ido progresando desde hace unas décadas, te voy adjuntar en tres correos sucesivos algunas glosas y algunos documentos adjuntos, que versan sobre el particular.
 
Y volviendo a lo importante, el estreno de la abuelidad me ha sumergido en una extraña e inesperada bolsa amniótica. Iba porque quiero a mi hija y quería acompañarla en momento tan señalado y me encuentro con el parto de un humano más, que me traspuso.
 
Un abrazo y espero que, esta vez sí, nos podamos ver en unas semanas.
Rafa N.
4/08/09
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De: J.A.
Para: Rafa N.

Ante todo, Rafa, mi enhorabuena por tu/vuestra recién estrenada abuelidad..Tratando de echar mano al supuesto sentido del humor de estos lares, te envié un ‘recorte’/caricaturesco apunte de cómo se ven estos días las cosas desde aquí,  a rebufo del pacto dichoso..Me gusta lo que dice Reyes Mate…¿a ti no?
Vamos, que en este solar compartimos mucho y nos parecemos cada vez más: pícaros e incompetentes (sobre todo, la clase política )..Ay, si hubiera algún organismo supranacional que evaluara las castas políticas de Europa como el informe PISA lo hiciera de la enseñanza y los enseñantes ¿en qué lugar se situaría a la nuestra? Y no sólo a los políticos. También a los técnicos ( ingenieros, arquitectos, etc.,).
Además, los nacionalismos ¿no se nutren entre ellos por oposición?  Pues eso.
Abrazos varios.
J.A.
5/06/09
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De: Rafael N.
Para: J.A.

Gracias, J. A. Esos apretados días en casa de Amanda, en el paritorio y en el hospital de Vic, he vuelto a sentir cosas importantes. …..

Muy de acuerdo con Reyes Mate. Es verdad que los nacionalismos se retroalimentan entre ellos, entre el nacionalismo propio y el otro que necesitan como justificación; es el conocido «círculo perverso» de Ignatieff. Pero, obviamente, no todos los otros son (somos) nacionalistas, sino que en su mayoría son (somos) demócratas, revolucionarios, conservadores, gentes de izquierdas o de derechas… o simplemente ciudadanos y por tanto, sujetos con la ética universal kantiana y dotados derechos iguales, comunes y universales, por encima y antes que sujetos identitarios, recluidos y restringidos por tal o cual género, por tal o cual tara, color de piel, pigmentación política o ideológica, religión o sin religión, minoría cultural o comunitaria, «derechos colectivos», etc., etc. Los nacionalismos siempre han sido el principal agente de la reacción contra la democracia y la globalización de derechos; quieren convertir la sociedad en un bus multicultural con una clara jerarquía social y política; nada de una sociedad en que todos somos del común o hablamos una lengua común o tenemos unos derechos comunes y unas leyes comunes, etc. . El franquismo, ante todo y sobre todo, ejerció como nacionalismo (o nacional-catolicismo) españolista, que necesitaba de los separatismos (nacionalismos periféricos) y demás ismos para retroalimentarse. Sin embargo, suele obviarse que los orígenes del nacionalismo e imperialismo españolista contemporáneo, de los joseantonianos, de los jonsianos, de los de Acción Española y Maeztu, del revuelto franquista, etc., está en el nacionalismo e imperialismo catalanistas de los tiempos de Prat de la Riba y de un poco antes. Hay una historiografía clave en este aspecto (la de Ucelay Da Cal, Joan Lluís Marfany…), que lo investigó hace ya algún tiempo, pero que los mentores de opinión y portavoces mediáticos se cuidan de mentar. La historia, no el historicismo nacionalista, es como una bicha, que a los nacionalistas de todo pelaje les repudia mentar. En las autonomías actuales los libros de historia adoctrinan igual o más, si cabe, que en las escuelas franquistas de primera hora. Lo expuse en sendas comunicaciones en el ICE de septiembre de 1887 (o por ahí) y me rehuían como un apestado. Algunos se me acercaron tímidamente para llamarme valiente (¡!). Basta comparar los estudios al respecto de R. Valls, sobre la nacionalista franquista, y de J. P. de las Heras, sobre las nacionalistas autonómicas, para contrastarlo. Sin embargo, está mal visto decirlo, como en los pueblos estaba mal visto ponerle los cuernos a la novia conocida o no casarse con la novia a la que se le había dado la palabra. Antes estaba el qué dirán de la comunidad que la felicidad de las personas y la libertad de las conciencias individuales. En las autonomías o regímenes bajo hegemonía nacionalista lo «políticamente correcto» es puro tribalismo, puro miedo a parecer políticamente incorrecto, hay más tabúes y asuntos delicados de tratar que en las ciudades provincianas de la España nacional-católica de los tiempos de Pío XII y del cardenal Gomá, Tras esas posturas, mentalidades e ideologías, muchas veces catalogadas como progres, hay mucho miedo social a la indiferenciación, a perder el diferencialismo (racismo) que nos preserva de los otros (de los nuevos bárbaros que circulan como mercancías en la globalización), de los españoles del mediodía que nos recuerdan a a los moros, de los moros y de los negros que vienen de más al sur aún, de los xarnegos que nos recuerdan a los gitanos propios y a los rumanos, etc. Lo de la lengua y la cultura no deja de ser un invento nacionalista y comunitarista, como casi todas las tradiciones en todos los lugares y «culturas» del mundo. Cuando hay que repartir recursos, los diferencialismos se acentúan; los de los ricos (países, regiones, comarcas “bienestantes”) para no redistribuirlos entre los demás ciudadanos, siempre más empobrecidos y, por tanto, parasitarios de los rentas de los ricos, y los diferencialismos los acentúan la legión de buenistas y multiculturalistas entre los más desgraciados, pobres y empobrecidos, para que se abstengan de perseguir la universalidad de derechos y, por ende, la igualdad nacional (a efectos fiscales y redistributivos, que son los que duelen) en cuanto ciudadanos, que si no empieza por lo jurídico no llega a ningún lado si no es a diversas fórmulas de imperialismos y de totalitarismos ya padecidos. La principal amenaza no le viene a la democracia de las derechas ni de los conservadores… , sino de los nacionalismos; y a los nacionalismos no les amenazan los otros nacionalismos sino la democracia. No entiendo cómo pesan tan poco en España las grandes obras de o sobre la humanidad del siglo XX (Vida y Destino, Ulises, Austerlitz… e incluso Sefarad). Si pesara un poco más en las ideas y actitudes quizá no le estaríamos dando la vueltas a ésto y estaríamos más ocupados con la penetración de la Camorra (Gomorra) en Sedeña o el litoral mediterráneo (o lo que es lo mismo, la derrota del Estado constitucional y de la ley democrática ante el estado paralelo o Estado dentro del Estado de la mafia) y con la magna transferencia, no conocida hasta ahora en la historia de España de plusvalías, capital social y rentas del trabajo a los bancos y grandes consorcios financieros.
Gracias, Juan Antonio, por haberme permitido dejarte glosa, antes de irme mañana a Periana, donde permaneceré un par de semanas fuera de los dominios de Internet. Nombrar Periana, en mi caso, es sentir ira, impotencia y desesperación por el timo social y la vejación ciudadana que supone la aplicación de la Ley de Dependencia. Si no fuera por Cáritas, por ciertas asociaciones de voluntarios como «Los ángeles de la noche», la labor asistencial de parroquial y de la Cruz Roja…, ¿qué habría pasado entre o con las víctimas de la crisis, que, por ejemplo, en el caso de Málaga, son más de 61.000 familias, unos 155.000 desempleados, sin ningún tipo de ingresos, que sobreviven gracias a la caridad de ese tipo de organizaciones? El otro día vi en una plaza cercana a la Iglesia de Santo Domingo, casi a la vera (pero, por detrás, a sus espaldas) del hotel Málaga NH, de cinco estrellas, una estampa que no desmerecía de la Inglaterra de Dickens. No exagero lo más mínimo. No sé si esa multitud tiene tiempo de enterarse de que a los Bancos, a los Botines y cia., el gobierno actual les ha dado trescientos mil millones de euros a los bancos (por veinte mil para productividad y nuevas economías para salir de la crisis), de que una parte significativa de los recursos estatales y de la fiscalidad del PIB ha ido a parar a las burguesías regionales, a las castas políticas de la partitocracia y de las autonomías y a la financiación de las «construcciones» nacionalistas…? Parte de esas cantidades asignadas a los bancos tienen por finalidad tapar los agujeros de la especulación financiera, pero también de los préstamos sin retorno a partidos, sindicatos y entes nacionalistas o autonómicos. No está mal vista esa histórica transferencia buenista de capital entre algunos gobiernos europeos, interesados algunos de ellos en la reconversión de la UE en una balcanizada Europa de los pueblos. Es la mayor bofetada a la democracia desde la derrota de los fascismos en Europa. En todo eso pienso cuando llego al pueblo y me encuentro con lo que proporciona la Ley de Dependencia y lo que han dado de sí los pelotazos en estos pueblos.
 
Bien, J.A., lo dicho. Estaré dos semanas en el pueblo, con la mente puesta en cuando pueda volver a ver a mi nieto. Entonces, seguro, nos veremos y departiremos. Un fuerte abrazo.
Rafa N.
6/08/09

 

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