Candidatos guillotinados

Saura y CarodEn el caso de Carod, de forma desacomplejada, no en vano Puigcercós es un chico de Ripoll

Qué tiene este Gobierno, que ya ha fulminado a dos candidatos a la Presidencia? Es cierto que ambos han sido víctimas del síndrome de Saturno, que ataca con especial eficacia a los partidos con vocación antisistema.

Mientras Carod y Saura hacían sus labores de gobierno, los Saturnos respectivos se dedicaban a las labores de partido, cuya vocación por devorar a los colegas es bien conocida. Resulta evidente que ni Josep Lluís Carod-Rovira, ni Joan Saura dejan de ser candidatos a la Presidencia a causa de sus errores como gobernantes, sino con la excusa de…

Es decir, aprovechando el desgaste del Gobierno, los que aspiraban al trono han levantado la guillotina y han decapitado las dos distinguidas cabezas. En el caso de Carod, de forma diurna y desacomplejada, no en vano Puigcercós es un chico de Ripoll. En el caso de Saura, al estilo de los viejos comunistas, siempre dados a la nocturnidad del complot.

Como, además, los dos cuerpos sin cabeza se mantendrán en el cargo, continuarán su desgaste personal sin que ello afecte al partido, depositario de las mieles del poder, pero libre de sus ataduras. ¡Fantástica situación! Y fantástico espectáculo, que nos dará un continuado entretenimiento político, cuyos preámbulos ya vamos degustando.

Les anuncio el ritual: Puigcercós enviará continuas puyas al tripartito con cara de «pasaba por ahí», Herrera hará lo que pueda –que aún no sabemos qué es–, y entonces Carod y Saura se vestirán de institucionales y defenderán los acuerdos, las decisiones, los tiempos…, perfectamente coordinados unos y otros, no en vano se necesitan.

Los nuevos candidatos necesitan perfil de oposición, aprovechando que no están en el Gobierno. Y los viejos necesitan perfil institucional, aprovechando que aún lo están. Pura vida simbiótica, como la de las rémoras y los tiburones, por poner un ejemplo. La pregunta es ¿son mejores candidatos Puigcercós y Herrera que Carod y Saura?

En el caso del dúo republicano, no tengo ninguna duda de que, con sus errores, Carod tiene mucha más talla política, más entidad ética y más categoría intelectual que su particular Robespierre. La cuestión no es quién manda en ERC, sino hacia dónde va ERC, y este es el algoritmo más indescifrable del viejo partido. No tienen ni idea.

El caso de IC es aún más claro. Sin duda Saura ha protagonizado escándalos sonoros, pero el problema no es Saura sino un partido que ha pasado del rojo al violeta, aterrizando en el verde, con tal empacho de colores, que sufre de delirio cromático. Ecologismo kumbayá, anticuada rojería y pijería antisistema han creado un pastiche indigerible para el común mortal.

Es cierto que Saura se ha esmerado en el error, pero el error parte de su partido. No es que IC no sepa qué quiere ser de mayor. Es que no sabe qué es de pequeño.

Pilar Rahola

La Vanguardia (29.07.2009)

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