«Yes, we camp»

'Yes, we camp'«Yes, we camp» (sí, acampamos) es el lema que ha adoptado el comité de ciudadanos de la zona

Atravesamos momentos de máxima tensión. Nuestros líderes de la cosa, en una aventura sin igual, están expuestos a los caprichosos temblores de la tierra de L´Aquila, por lo que hemos podido ver, sin casco. No olvidemos que se siguen produciendo sacudidas en la zona malherida, y que el viernes pasado se registró una de 4,1 grados que hizo revivir el pánico entre la población y disparó las alarmas de nuestros héroes y sus séquitos, por más que los expertos insistan en que se trataba sólo de un «movimiento telúrico de asentamiento». En el momento en que se inauguraba la cumbre, sin ir más lejos, se produjo una sacudida de 2 grados. Hay merendolas a las que sería mejor que no te invitaran nunca. Menos mal que Brown viene preparado y ha recibido una charla sobre qué hacer en caso de terremoto, que sin duda habrá transmitido a los demás en el aperitivo, entre canapé y canapé. Hay que cubrirse la cabeza con ambas manos, así, colocándola junto a las rodillas, mantener la calma, alejarse de los objetos que puedan caer, cerrar la llave del gas y no gritar, habrá comentado, quién sabe si pelando una gamba, antes de sentarse a discutir sobre el hambre en la primera comida de trabajo.

En todo caso, el gobierno anfitrión no ha escatimado en gastos a la hora de garantizar la seguridad de los líderes. Hemos sabido que disponen, por ejemplo, de un búnker de uso exclusivo, una minitendepoli (?) con estructura antisísmica diseñada para la ocasión, aviones caza y aviones Predator último modelo. Las viviendas en que se alojan, más modestas de lo habitual, todo hay que decirlo, disponen de sensores que detectan la actividad sísmica. Ya los quisieran para ellos los lugareños. No deja de ser un hecho desgraciado que se gasten los dineros en proteger a unos señores que vienen a tu castigada tierra para ayudarte, en vez de gastarlos en protegerte a ti que no tienes ni luz, ni agua corriente, ni techo. Hay que tener mala suerte para caer en una paradoja tan rocambolesca, una de esas que, como te distraigas, hasta puede que te pase inadvertida.

Pero los habitantes de L´Aquila claman su indignación y su rabia. Han podido observar el despliegue de medios que supone el numerito del G-8 desde las tiendas de campaña en las que, por sugerencia de su presidente, llevan tres meses haciendo como que pasan un fin de semana de acampada. No en vano, «yes, we camp» (sí, acampamos) es el lema que ha adoptado el comité de ciudadanos de la zona. «No entendemos nada – dice uno de ellos-,la reconstrucción aún no se ha iniciado y sólo vemos obras y preparativos para la cumbre». A Obama, al parecer, hasta le han puesto una cancha de baloncesto. Fruslerías, al lado del moderno helipuerto que han construido junto al cuartel, a prueba de seísmos, dónde se reúnen los poderosos, por si hay que salir volando.

Y lo cierto es que podría ocurrir que, cuando usted lea estas líneas, los mandatarios reunidos ya hayan sido evacuados urgentemente a causa de un seísmo de una magnitud superior a 4 grados, que es lo máximo que están dispuestos a experimentar en sus carnes. Dios no lo quiera, y no sólo por cuestiones obvias humanitarias, sino también por lo que su sonora escapada supondría para la opinión callejera a escala planetaria. Sería lo que se dice pretender un objetivo y, con gran puntería, obtener exactamente el contrario. Lo que se dice hacer un esfuerzo de riesgo por dar una imagen solidaria y acabar haciendo una demostración práctica de insolidaridad. Un alarde de rango, diferencia y privilegio, escapando por el aire en un helicóptero de primera categoría, mientras los insignificantes lugareños, cada vez más pequeñitos, agitan sus pañuelos al viento y gritan que buen viaje, ciao, gracias, marchaos tranquilos, que ya nos quedamos nosotros aquí abajo, cuidando del terremoto.

Clara Sanchís Mira

La Vanguardia (10.07.2009)

Sé el primero en comentar en ««Yes, we camp»»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


Traducción »