La LEC es una de las leyes más a la der

La LEC es una de las leyes más a la derecha de cuantas van a implementarse en este infausto período del segundo tripartito. No sólo está la cuestión de la lengua y la adoctrinación nacionalista como si de un nuevo FEN se tratase. Estamos hablando de una ley que redunda en el clasismo endémico de la enseñanza catalana. Las diferencias entre los resultados académicos de los alumnos en función de su reparto entre centros educativos privados, concertados y públicos se decanta desfavorablemente, de forma estrepitosa, hacia quienes estudian en los centros públicos . Y esta desintonía tiene su correlato en las diferencias existentes entre alumnos autóctonos y alumnos inmigrantes, la más grande de toda Europa junto con otra región europea detentada por el nacionalismo como es Flandes. Por otro lado, el tema de las desigualdades sociales en la educación no es comprensible sin atender al papel que juega en todo ello la imposición de la lengua catalana como lengua vehicular de la enseñanza, punta de lanza de la instrumentación del alumnado como cobaya de la «construcción nacional», a través de la cual se margina a los estudiantes que tienen como lengua habitual el español y al conjunto del alumnado inmigrante. Todos los pedagogos saben que el fracaso escolar es sinónimo de fracaso social. Ése es el currículum oculto de los politicastros nacionalistas: mantener las jerarquías y someter una promoción social controlada por ellos a la exigencia de un peaje identitario. Pero el despropósito de la LEC no acaba ahí. Esta injusta ley es tan neoliberal como nacionalista, un verdadero atentado contra el sector de la enseñanza, contra uno de los pilares fundamentales del Estado del Bienestar. Pretende dirigir la escuela pública bajo criterios puramente lucrativos y empresariales, además de «nacionales», completamente ajenos a la condición de servicio público que le corresponde. Degrada aún más la labor del profesor anulando su iniciativa y sometiendo tanto a los docentes como a los alumnos a los designios de un director convertido en comisario del régimen y en ejecutivo de empresa a la vez. Estos directores nombrados desde arriba podrán decidir sobre el futuro de los profesores en el centro con base en criterios no profesionales… Esta degradación de los centros públicos no sólo es institucional, sino que corre paralela al sarcasmo que supone la financiación pública de los centros concertados, en competencia desleal con los públicos, que permite que con el dinero de los impuestos de la clase trabajadora estemos financiando escuelas elitistas, religiosas o no, en las que puede que ni tan sólo se respete la coeducación entre niños y niñas. El panorama es desolador, y es por lo que la movilización social se hace tan necesaria. ¡TODOS CONCENTRADOS FRENTE AL PARLAMENT CONTRA LA LEC ESTE 1 DE JULIO A LAS 15:30 HORAS!

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