UPyD se decantó hace tiempo. Sus dirige

UPyD se decantó hace tiempo. Sus dirigentes no quieren que sea un partido de izquierdas. La mayor parte de ellos proceden de la socialdemocracia, pero la falta de convicciones claras y el malabarismo electoralista les han hecho decantarse por la pirueta de la transversalidad. Reconocen en el manifiesto fundacional que la derecha y la izquierda existen, que a veces serán de izquierdas y otras de derechas. Sin embargo, al aducir supuestas razones de derechas como la defensa de la unidad de España y la crítica a los nacionalismos están aduciendo, en realidad, razones que son de izquierdas. UPyD asume sin pretenderlo la estratagema nacionalista de vincular la defensa de España con la derecha, cuando ni Franco defendió España -la agredió- ni el PP o cualquier otro partido conservador está realmente comprometido con la ciudadanía española en su conjunto. UPyD cuenta con miembros que mantienen convicciones socialdemócratas -Sosa Wagner, Ramón Marcos- y con otros que se encuentran encuadrados a la izquierda de la socialdemocracia -bien por Luis de Velasco. Entonces, ¿me puede explicar alguien qué pinta aquí una persona como Teresa Giménez Barbat, que presenta una fobia antisocialista casi patológica? El ideario de UPyD y sus programas pueden ir variando a lo largo del tiempo en función de lo que decidan sus dirigentes. En estos momentos, la cúpula del partido mantiene una estructura democrática leninista -sólo la estructura, desde luego no la ideología-, lo que significa que no hay democracia. Si los congresos empiezan a ser tímidamente democráticos, se abrirá la caja de los truenos y lo que digan Rosa, Gorriarán o Mikel Buesa no tendrá por qué ir a misa. Se romperá el statu quo y se revelará la peligrosidad de cerrar filas en torno a la transversalidad y de dejar entrar en el partido a gente como Teresa Giménez Barbat. No nos engañemos por más tiempo. UPyD no entrará en la Internacional Liberal tan sólo porque allí está CDC, no porque no se identifique con el grupo de partidos allí presentes. El perfil ideológico de UPyD coincide más con el de los liberaldemócratas ingleses que con el de los socialdemócratas franceses, por decir algo. Sintiéndose respaldados por un electorado elitista -porque es allí dónde sondean los votos- la dirección upeydista y el sector más derechista del partido se verán reforzados a la hora de ir decantándose cada vez más por promover políticas elitistas y neoliberales. UPyD-Comunidad de Madrid está siendo muy suavecito a la hora de criticar las políticas reaccionarias de desmantelamiento del Estado del Bienestar por parte de Esperanza Aguirre, y UPyD-Cataluña sigue sin salirse del monotema lingüístico. De seguir en esta línea, UPyD acabará convertido en una suerte de PP ultraelitista y gay, un poco más comprometido en la defensa de España, pero un PP ultraelitista y gay. Vaya panorama. ¿Hay alguna persona de izquierdas que pueda identificarse con semejante engendro?

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