Guerra Civil en Ciudadanos

Albert Rivera (Efe).Tiempos convulsos, de nuevo, para Ciudadanos.

A. Fernández – À. Baiget.- Tiempos convulsos, de nuevo, para Ciudadanos. Un día después de que el portavoz del partido, Jordi Cañas, pidiera la dimisión de Antonio Robles, el diputado se sigue mostrando firme en su decisión de no apoyar a Libertas como socio en las elecciones europeas. El propio Robles declaró ayer a El Confidencial que no piensa dimitir, sino todo lo contrario: “Voy a luchar para que sea Albert Rivera [el presidente de la formación] quien deje el cargo”. No es la primera vez que Robles pide la cabeza de Rivera, con quien ha mantenido una tensa relación desde la fundación del partido. De hecho, Robles dimitió como secretario general del partido por las continuas desavenencias con el líder de Ciudadanos. 

Robles aseguró a este diario que se marca de plazo para que Rivera marche del partido “hasta este verano” y que, si no lo logra, “abandonaré el partido y mi acta de diputado”. A pesar de ello, señala que en “ningún momento he pensado en hacer transfuguismo. Cuando me vaya, lo dejo todo”. Afirmación ésta que contradicen los continuos rumores de su voluntad de dar el salto a Unión, Progreso y Democracia (UPyD) con el cargo, para que el partido de Rosa Díez tenga representación en el Parlamento catalán. Sin embargo, en aras de la verdad, en esta formación, no se aceptan incorporaciones de cargos electos si antes no abandonan las responsabilidades adquiridas a través de otras listas. Un problema llamado Durán La elección del ex director general de la Once, Miguel Durán, como candidato a las europeas ha desatado todo tipo de rumores y ha creado tensión en la formación de Albert Rivera. Uno de los más críticos es Robles. Fuentes de la dirección de Ciudadanos señalaron también a El Confidencial que “la Ejecutiva tomó la decisión de presentar a durán y ahora tendrá que pasar el control del Consejo General. A Robles no se le consultó porque no se le tiene que consultar, al no ser miembro de la Ejecutiva”. Sin embargo, el enfado de los críticos no es sólo por la elección de Durán, que al fin y al cabo es un personaje muy mediático, sino por los compañeros de viaje en estas elecciones. El propio Robles fue el primero en discrepar con contundencia, señalando que “las expectativas ante las europeas podrían no ser las mejores, pero eso no puede justificar ir colgados con partidos y plataformas que representen lo contrario de lo que somos”. Y no sólo por la formación irlandesa Libertas, sino por otras fuerzas menores como la Liga de las Familias Polacas, el radical Movimiento por Francia, de Phillipe de Villiers o el Partido Social Demócrata, del tránsfuga Eduardo Tamayo. Otro problema llamado Libertas El principal problema, sin embargo, lo tiene la primera de estas fuerzas. Robles señaló a este diario que “es inaceptable la coalición con Libertas, un invento del millonario ultracatólico irlandés Declan Ganley, que votó contra la Constitución europea, que pretende que los Estados tengan el derecho a veto en las decisiones de la UE y cuyas máximas morales están en contra de todas las conquistas que Europa ha consolidado a favor del respeto a la libertad y opción sexual, interrupción del embarazo, opcionalidad familiar, derecho a una muerte digna o libertad científica para investigar con células madre”. Esto dio pie al portavoz Jordi Cañas para acusar a Robles de haber realizado una “doble traición al partido”: la primera, “vulnerando su responsabilidad”; y la segunda, “traicionando el respeto de los votantes de Ciutadans”. Sin embargo, el diputado díscolo se defiende subrayando que “el único traidor ha sido Rivera”. Y sostiene que “ninguno de los intelectuales que formaron el partido quieren que Rivera esté al frente del proyecto”. Es más, arguye que la mayoría de ellos ya ha abandonado Ciutadans. La financiación del proyecto Sin embargo, el tema es más complejo. Según varias fuentes consultadas por este diario, todo apunta a que la asociación con Libertas se hizo básicamente por motivos económicos. Y se apunta también a que Julio Ariza, el propietario de Intereconomía y hombre relacionado con el Opus Dei, podría estar apoyando económicamente la operación. Estos rumores cobran más sentido por el hecho de que Miguel Durán es tertuliano del programa El gato al agua, la estrella de la televisión de Ariza. 

Fuentes de Ciudadanos desmienten estos rumores. “No hemos recibido absolutamente nada de Julio Ariza o de Intereconomía. La única relación que hay es que Durán participa en una tertulia de su cadena, pero no ha habido ni una sola llamada entre él y Albert Rivera para colocar a Durán de cabeza de lista. Quien lo diga, miente”, señalaron.

 

el Confidencial (21.04.2009)

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