“No hay vuelta atrás”

Alfonso GuerraFelipe González y la vieja guardia del PSOE avalan a Patxi López

Veteranos del PSOE ven un escenario de riesgo y envenenado, pero creen necesario desalojar a Ibarretxe

"No hay marcha atrás", dice Alfonso Guerra. "No hay vuelta atrás", corrobora Ramón Jáuregui. La carrera de obstáculos del socialista Patxi López hacia la lehendakaritza cuenta no sólo con el aval del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sino también con el de la vieja guardia del PSOE, empezando por el ex presidente Felipe González, según constató ayer La Vanguardia.

González mantiene "absolutamente", según su entorno, el respaldo que le dio a López en el mitin que ambos protagonizaron en Eibar cinco días antes de las elecciones. "Le animó a ser lehendakari si se daban las condiciones. Y las condiciones se dan", aseguran. "Las matemáticas son las matemáticas – defienden-.Estamos en un sistema parlamentario, no presidencialista. Y es conveniente que el PNV pase por la oposición. Lo que es impensable es reeditar la fórmula de Ibarretxe con apoyo del PSE".

Puede haber más o menos entusiasmo entre los socialistas, todos saben que "ni será fácil ni un camino de rosas", pero lo que ahora hay que tener en cuenta, dicen, es el interés de Euskadi, aunque se reduzcan los apoyos parlamentarios de Zapatero. Guerra también quita hierro a la debilidad que se le presenta al PSOE en el Congreso: "169 diputados son muchos. El grupo mayoritario tenía 164 cuando se aprobó la Constitución. 169 es casi la mayoría, unos días estarán dispuestos a apoyar unos y otros días otros".

Para el ex vicepresidente del Gobierno no hay que tener en cuenta ahora "las salidas de tono" del PNV, pues ha ostentado mucho poder durante mucho tiempo y es lógico que sienta "un dolor fuerte". Pero Guerra cree que es tal la expectativa de cambio que se ha generado en la sociedad vasca que ya ni PSE ni PP podrán desdecirse: el primero para presentarse a la investidura y el segundo para apoyarla. "Ya están obligados a responder a la expectativa de la sociedad vasca".

Lo mismo opina Jáuregui, que en 1986 fue vicelehendakari en el gobierno que formó el PNV, pese a que el PSE ganó por dos escaños: una "anomalía democrática", según considera, justificada por un contexto sociopolítico muy distinto. Pero diez años después, según Jáuregui, el PNV rompió todos los puentes al iniciar una senda soberanista que dio por muerto al Estatuto de Gernika, mientras ETA puso en la dianaaPSEy PP: "Aquel periodo, que abrió una grieta muy profunda, lo gestionó Ibarretxe. Un pacto con el PNV sería ahora inviable. Y lo digo con pesar, yo apostaría por un entendimiento entre las dos fuerzas mayoritarias que no es posible".

La aspiración de López, zanja, "es una operación envenenada, tiene muchos riesgos y altera el mapa de la geometría política española, pero sin vuelta atrás".

La Vanguardia (6.03.2009)

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