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Escrito por Gregorio Morán
Lunes, 06 de Septiembre de 2010 |
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| Las necrológicas del verano
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| Me refiero a dos hombres a los que la muerte casi unió en sus necrológicas, Juan Marichal y Raimundo Pániker
Resulta difícil esquivar la relación entre el verano y la lista de fallecidos que van goteando los obituarios de los periódicos. No existe entre nosotros la tradición periodística del obituario; a lo más que llegamos es a la reescritura de las necrológicas que vomitan las agencias, o a las semblanzas entre vanidosas y patéticas de quien en un momento de supuesta gloria conoció al finado. Probablemente sea la edad, lo confieso, la que liga el verano a la muerte, porque me da la impresión de que muere más gente notable durante el estío. Quizá el invierno sea época propensa para morir los pobres; así fue durante siglos. |
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Escrito por Gregorio Morán
Domingo, 08 de Agosto de 2010 |
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| Atreverse a decir no
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| La miseria humana no tiene límite, y nuestra exigencia de argumentos es tal, que causa una ansiedad desvergonzada
Lo que retrata a una sociedad no es que el matemático ruso Gregori Perelman diga al Instituto Clay de Estados Unidos que se metan su premio de un millón de dólares donde les quepa y que le dejen tranquilo. Lo que nos retrata son la galería de argumentos, razones, explicaciones, deducciones, perversidades, hipótesis y mentiras que nos gastamos con tal de encontrarle algo oculto al tal Perelman, cuanto más humillante mejor, que nos facilite superar la irritación ante algo que nos sobrepasa. ¿Acaso hay algún lego capaz de explicar, no ya demostrar, la conjetura de Poincaré? Eso es lo de menos. Pero decir que no a un millón de dólares no puede tener en nuestra sociedad más que dos explicaciones. La primera y más obvia es la chaladura, pero es tan vulgar como razonamiento que no vale para gentes acostumbradas a encontrarle la tramoya a las cosas. Se necesita algo de mayor fundamento. Y quien busca encuentra. La venganza es la favorita. La venganza como manifestación del resentimiento. Dice no al millón de dólares porque en una ocasión, o en varias, etcétera, etcétera. |
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Escrito por Gregorio Morán
Lunes, 19 de Julio de 2010 |
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| Un cierto rubor ajeno
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| Fuen una manifestación oficial independientemente de la voluntad íntima de los participantes
No es verdad que los pueblos tengan los dirigentes que se merecen. Hay que ser muy hijo de la gran puta para pensar que Catalunya tiene los políticos que se merece. Sería demasiado fuerte. Yo creo que este país nuestro se merece otra cosa y que no saldrá de la corrupta mediocridad en la que le metió el pujolismo, y que consumó un tripartito de trileros, mientras no se subleve contra la casta, y la barra o la arrincone, y convierta la actividad política en un juego legal y no en una timba de profesionales del fraude.
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Escrito por Gregorio Morán
Sábado, 17 de Julio de 2010 |
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| Personalidad e identidad (y 4)
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| Los canadienses tienen una dureza y resolución que les acerca a la locura y que va más allá de la aventura de vivir
La región canadiense de Quebec ha sido principal suministradora de ideas a nuestro nacionalismo "casolano". ¡Cuántas historias habría que contar de la Universidad de Laval! Hubo un tiempo en el que se mandaron instructores lingüísticos y políticos. El calco quebecois del nacionalismo catalán posmoderno alcanza prácticamente toda la gama de lo que por aquí se consideran identidades únicas e intransferibles. Después de dos referéndum de separación fallidos, es raro encontrar en Quebec alguien capaz de insistir. La única persona que jalea a los quebecois a un tercer referéndum figura como representante de nuestra inefable Generalitat en Quebec, y en publicación tan insólita como la revista de viajes Altaïr. |
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Escrito por Gregorio Morán
Martes, 13 de Julio de 2010 |
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| Vivir en Canadá (III)
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| No tienen el corazón partido entre dos lenguas, les parte el corazón otras cosas y son bilingües por cotidianidad
El lenguaje de lo políticamente correcto es una invención magnífica para que la gente crea que todos somos iguales. Un señuelo democrático. Si hay un aspecto llamativo en las sociedades anglosajonas altamente desarrolladas, Canadá por ejemplo, es su preocupación por las formas, las apariencias, los nombres de las cosas. Procura no ofender a los pobres, a los discriminados, con tu lenguaje. Se considera una manera de respetarles, y muestra exactamente lo contrario. Si a un negro no se le puede llamar negro porque resulta ofensivo, es porque para un blanco decir negro era indicar un individuo inferior, y por eso los blancos que dominan sobre negros y blancos decidieron que lo mejor para que los negros no se ofendieran era denominarles afroamericanos. Y los negros humillados se felicitaron, y los blancos con mala conciencia valoraron el gesto. Lo políticamente correcto constituye una fórmula impecable que tienen los que dominan para hacer creer que te respetan. |
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Escrito por Gregorio Morán
Sábado, 26 de Junio de 2010 |
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| Canadá (II). En la Isla
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| La gente es tan irremediablemente amable que se podrían dar cursos en las universidades españolas
La primera vez que escuché la expresión estar en la isla fue hace muchos años. Procedía de la marginalidad y se exhibía como invención magistral del lenguaje popular. Estar en la isla era tanto como ensimismarse; nada que ver con la hermosa e intraducible expresión catalana, badar,digan lo que digan los diccionarios. Todos soñamos con una isla, menos los que viven en ella. Una isla con casitas bajas de tejas verdes y caminos arbolados que se bifurcan; unos hacia el bosque y otros hacia el mar. También una ensenada donde echan sus cañas los viejos y los niños. Y una iglesia de madera que tiene en la parte de atrás un pequeño parque sin vallar, salpicado de piedras con nombres grabados; el cementerio, un jardín ni siquiera melancólico, con el césped ralo y cuidado.
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Escrito por Gregorio Morán
Lunes, 21 de Junio de 2010 |
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| Impresiones canadienses. Montreal (I)
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| Una ciudad ideal para el caminante, pero no al modo que lo puedan ser otras, para mirones y contemplativos
Las razones por las que amamos o detestamos las ciudades son inexplicables. Podemos dedicar muchas páginas a una gran metrópoli que nos ha seducido o a una villa provinciana, recoleta y tranquila, pero en el fondo es difícil escapar a los tópicos, que tratamos de llenar de fundamento. Incluso a menudo turisteamos convencidos de antemano de lo que vamos a encontrar. Luego está lo personal. Porque las ciudades no cambian tanto como nosotros. Por eso sorprende si alguien dice "¿te has fijado cómo ha cambiado Venecia, o Florencia, o París o Londres?". Y resulta que lo más irreconocible de Venecia, de Florencia, de París o de Londres, somos nosotros.
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Escrito por Gregorio Morán
Lunes, 14 de Junio de 2010 |
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| 'Recordatorio de Ramón Cuesta'
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| La influencia de Quevedo y Góngora, de nuestros clásicos, entronca con el relato de manera natural
Hay libros que no te permiten dejarlos; son ellos los que te dejan a ti. A este género raro y exclusivo pertenece el Recordatorio de Ramón Cuesta, que acaba de editar Pre-Textos en Valencia. Una novedad literaria tan singular como para calificarla de insólita en este país nuestro donde lo más viejo siempre son los libros nuevos. Y para redondear la paradoja y convertirla en una especie de charada para freakies de la literatura, resulta que el Recordatorio de Ramón Cuesta lo escribió un tipo que murió hace más de diez años y que dejó maletas de manuscritos, en la confianza de que el destino o un catedrático salvífico le incorporaran a la historia de la literatura española.
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Escrito por Gregorio Morán
Lunes, 07 de Junio de 2010 |
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| Miedo en tiempo de guisantes
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| No nos llega la camisa al cuerpo; formamos un retrato de grupo asustado que se jalea a sí mismo
Estamos acojonados, y quizá somos tan poco conscientes de que estamos acojonados que parecemos telepredicadores en día de cuaresma. Todos a una animados a escribir sobre el optimismo propio y la culpa ajena. En clave positiva, se dice ahora. Y en el fondo no sabemos aún qué ha ocurrido, fuera de que vemos algunas señales alarmantes de la ruina y de que nos aseguraban que no había nada que temer, porque éramos fuertes como luchadores y seguros como alpinistas, incluso algunos se creían la sal de la tierra y el modelo para futuras generaciones, y henos aquí que no nos llega la camisa al cuerpo. Socialmente formamos un retrato patético de grupo asustado que se jalea a sí mismo ante el espejo de nuestra propia inanidad. Como Obama en campaña, repetimos "ahora podemos", y la verdad es que no sabemos a ciencia cierta qué es lo que podemos porque nadie nos ha dicho realmente qué tenemos además de la mugre y el pedigrí.
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Escrito por Gregorio Morán
Sábado, 29 de Mayo de 2010 |
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| Retrato de sociedad al petróleo
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| Bush y Obama les permitieron hacer perforaciones sin necesidad de planes de emergencia
Se nota mucho que el tema nos viene grande. El petróleo lo conocemos envasado. Sufrimos el Prestige y acabó como el rosario de la aurora. Una vez tuvimos el sueño del petróleo y aún hoy es el día que uno no se puede reír porque ofendería el llamado sentir popular. ¡Petróleo en Burgos! Aquel momento estelar de nuestra historia cuando todos los periódicos, sin excepción, anunciaron que Dios había recompensado a Franco con la aparición de varios pozos petrolíferos en los secarrales de la Lora, vecinos a Ayoluengo, provincia de Burgos; allí donde los pueblos son feos y pobres, y los nombres largos y rotundos: Susinos del Páramo, Melgosa de Villadiego, Prádanos del Tozo... Fue un asunto sospechoso porque aseguraban que la Divina Providencia se lo había regalado al Caudillo en el mismo momento en que se inauguraban los XXV Años de Paz. El hecho de que fuera en la primavera de 1964, cuando el ministro Manuel Fraga hacía sus primeras armas en ese oficio de tinieblas, provocó sospechas. Todo era en blanco y negro, como la televisión de entonces. Quizá por esos antecedentes podemos hoy decir que nos viene grande el asunto de la BP en el golfo de México.
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