Iceta, el obstáculo

Estamos en confinamiento y muchos vaticinan inevitables cambios a futuro pero hay cosas que no las cambia ni el coronavirus. Al llamado “conflicto catalán” se llegó por actitudes, acciones y omisiones, por un trabajo de años. ¿Ha cambiado algo? ¿Qué debe cambiar que sea efectivo? Veamos los principales mimbres :

1) La posición del gobierno catalán y del procesismo sigue siendo enconada al límite. Torra prefiere cambiar el discurso y contradecirse antes que coincidir con Sánchez. Junqueras reaparece el 13 de abril en La Vanguardia para decir que la gestión de la Generalitat es ejemplar (con unos 2.000 muertos en residencias catalanas, obstaculizando hospitales de campaña, etc.). Sin duda, un ejemplo…a no seguir.

De procesistas significativos abundan artículos y mensajes en redes manifestando directamente odio al “Estado opresor”. Está claro, el procesismo no está dispuesto a asumir ningún error y, por tanto, sólo acepta la asunción por la otra parte del 100 % de su monólogo. Por el lado procesista el enfrentamiento irá, si cabe, a más.

2) Precisamente, la constante búsqueda de enfrentamiento del procesismo le lleva a dividir a la sociedad catalana en 2 bloques: los que están con ellos y los otros. Es una decisión unilateral del procesismo. Sus oponentes políticos siguen todavía hoy sin ser un frente unido pero los catalanes no independentistas cada vez ven más necesario echar a los procesistas del gobierno de la Generalitat.

3) Los enfrentamientos políticos a nivel español imposibilitan, por ahora, ese frente unido de catalanes no independentistas. El elemento fundamental sigue siendo la no confianza en ciertas formaciones y destacados políticos por sus declaraciones y actuaciones colaborativas con el procés. La manifiesta inutilidad, desfachatez, soberbia supremacista y actitud despreciativa del gobierno Torra y las 3 formaciones que le sustentan hace necesario superar esa desconfianza. Las formaciones políticas pueden virar su discurso y destacados políticos pueden abandonar los cargos de responsabilidad. ¿Hay políticos catalanes que inspiren confianza? Sí.

Cómo se ha llegado hasta aquí y el papel de UGT

Es básico esforzarnos por entender cómo hemos llegado hasta aquí para no seguir confiando en lobos bajo piel de cordero.

Cojamos un ejemplo actual y tiremos del hilo. La nº 2 de la Conselleria de Salut, Laura Pelay i Bargalló, se despachó el 11 de abril con un “volien morts, no volien solucions, volien carronya” (“querían muertos, no querían soluciones, querían carroña”) en referencia a sus odiados españoles y, sobre todo, a los catalanes no procesistas. La nº 2 de Salut quiere así eludir que es directamente responsable de que los almacenes de Catsalut no tuvieran mascarillas, epis, etc. para aguantar varias semanas, como tiene cualquier empresa normal con el material que precisa, y no haberse anticipado ante los anuncios de la OMS.

Pero lo importante de Laura Pelay es su trayectoria. La web del ayuntamiento de su natal Montblanc la deja clara. Antes de ser la 2ª de Salut, básicamente había trabajado en UGT en tanto que liberada de SEAT. UGT ha sido y es bajo los mandatos de Josep Maria Àlvarez y Camil Ros el trampolín formativo de los cuadros medios independentistas destinados a controlar a las masas trabajadoras, las cuales mayoritariamente no son independentistas.

Josep Maria Àlvarez alcanzó la Secretaría General de UGT-Cat. en 1990, el mismo año 1990 en que en El País el entonces periodista Josep Antich (hoy director de El nacional.cat) publicaba El Programa 2000 de Pujol con el diseño de la infiltración catalanista (Convergència y otros) en todos los espacios para alcanzar el totalitarismo bajo el disfraz de la apariencia democrática.

Con Àlvarez, UGT-Cat. tomó decisiones que interesaban mucho más a la Generalitat que a UGT. En esas decisiones siempre tuvo el apoyo de la alta dirección del sindicato, parte de la cual después ha sido alto cargo en la Generalitat como las Conselleres Neus Munté (CiU) y Dolors Bassa (Junts per Cat).

Eso sí, hay que quitarse el sombrero ante Àlvarez y sus fieles: han cumplido la esencia del Programa 2000 a rajatabla. UGT-Cat, sin apenas tensión interna, ha dejado de ser el sindicato de los socialistas para pasar a estar dominada por radicalcatalanistas cada vez más rancios. Cuesta entender que un partido bien implantado como el PSC se dejara arrebatar una herramienta potente de vínculo con sus bases como es el sindicato.

La evolución del PSC

El PSC, como habitualmente sus dirigentes manifiestan, es un partido con 2 almas. Así lo creía también una parte muy importante de la sociedad catalana. En múltiples ocasiones, centenares de miles de votos han ido al PSC en la confianza que iban al PSOE. El Estatut de Maragall rompió los esquemas a ese amplio sector de catalanes. El continuismo del PSC post-Maragall les ha dejado sin referente y quienes siguen votando lo hacen a partidos diferentes según a qué administración sean las elecciones.

Conocer la evolución del PSC se vuelve clave para saber cómo hemos llegado a que la extrema derecha ocupe la Generalitat sin rival. La propia unión de los 3 partidos que dieron paso al PSC ya apuntaba maneras. Con estructura, fuerte presencia municipal y ganando en las elecciones generales, de 1983 a 1996 el PSC tuvo como Secretario General y candidato a la Generalitat a Raimon Obiols. Antiguos afiliados socialistas afirman que la élite catalana le encomendó que no fuera rival de Jordi Pujol. Y cumplió con solvencia dicha indicación.

Pasqual Maragall redobló campanas aupando al poder a todo su grupo selecto de catalanistas fieles: Ciutadans pel Canvi. Es en el gobierno tripartito con Carod que UGT intensifica su papel formador de futuros cuadros para la nueva fase del catalanismo.

Solo como anécdota: el primer Conseller socialista con 2 apellidos no de origen catalán fue Joan Manuel del Pozo i Álvarez, en el tercer gobierno Maragall. Y eso que en esa época todavía decían que todos éramos catalanes.

Maragall y su paso de no vuelta atrás

El programa 2000 esquematiza la infiltración catalanista pero su objetivo no es la infiltración cual grupo mafioso (aunque hoy día actúe como tal) sino la ruptura con el Estado y la creación del propio. Pasqual Maragall dió el paso de no vuelta atrás, el Estatut de 2006.

No era una constitución sino un estatut, pero contenía la base para el siguiente paso: el poder judicial dejaba de ser estatal para ser exclusivamente autonómico. Con esta pieza en el tablero los conflictos entre gobiernos y entre parlamentos hubieran sido irresolubles y forzarían el siguiente paso: una ruptura disfrazada pero real.

A Maragall le siguió Montilla, el presidente no nacido en Cataluña. Fue un espejismo, continuismo puro. Nada destacable bajo su mandato, ni siquiera pasos de carácter municipalista para recuperar el área metropolitana.

Sin ideas, con el conflicto del Estatut, perdiendo afiliación y presencia municipal además de la crisis de 2008, el PSC va reduciéndose a un papel que solo es útil a los radicalcatalanistas ya destapados como independentistas. Ese papel es recoger el máximo de voto no nacionalista para no darle cauce pero sí impedir que éste se organice y pueda ser rival de quienes desde 2014 organizan pseudoreferéndums y plantean las elecciones en tono plebiscitario.

Tras Montilla siguió un período de transición bajo la dirección formal de Pere Navarro, que mantenía el decorado municipalista y además tenía una idea, el federalismo. Quizás por eso duró lo menos posible y le hicieron desaparecer del mapa.

Iceta, oposición cómplice del radicalcatalanismo

Y llegamos a quien ejemplifica como pocos el trabajo constante del PSC para ser oposición cómplice del radicalcatalanismo y su Programa 2000: Miquel Iceta.

Iceta empezó en 1987, siendo concejal en la Cornellà de Montilla para, en 1991, pasar a formar parte del equipo de Narcís Serra. Siempre ahí, en segundo plano, pero ahí. En 2014, asume públicamente la dirección del PSC y se llega a mostrar convencido de que sería el President de la Generalitat tras las elecciones de 2017. No tuvo opción a serlo porque el resultado del PSC fue pésimo.

El tradicional electorado socialista cada vez confía menos en quien en un mes de confinamiento sólo ha sido noticia para hablar de excarcelar a los políticos presos, casi nada ha dicho de la negligente gestión de la Generalitat y ni siquiera ha defendido a su compañero de partido y hoy ministro de Sanidad, Salvador illa, con la que le ha caído al pobre.

Con estos mimbres no hay cambio posible y, sin embargo, no habrá verdadero cambio sin el PSC. El cambio en Catalunya pasa porque los que nos han llevado a esta situación pierdan el poder, pierdan las sillas, pierdan el poder de distribuir los fondos públicos entre sus fieles y, sobre todo, tengan que trabajar. Eso solo pasará si el PSC es eje del cambio que lleve a los procesistas a perder la Generalitat.

Una oportunidad para la sociedad catalana

Quienes sustentan este Govern con su nefasta gestión, su delirante actuación internacional, sus constantes declaraciones contradictorias y supremacistas a la vez que infantiles, su coincidencia con Vox votando contra las prórrogas al Estado de Alarma están abriendo fisuras en el hermético bloque independentista y no van a conseguir 68 diputados. Ahí, la sociedad catalana tiene una oportunidad.

Manuel Valls aportó luz al camino a seguir: votó a favor de Colau a cambio de nada, solo para impedir que el independentismo manejara directamente los recursos de Barcelona, motivo nada menor y principal razón por la que su candidatura recibió votos.

Es evidente que Vox, PP y Ciutadans no son Manuel Valls. Que el PP de los pactos de Majestic, el PP que votó a favor de Puigdemont para ser alcalde de Girona, va a propiciar un cambio drástico en la Generalitat con lo mucho que entretiene a su parroquia con el conflicto catalán la verdad es que es difícil de imaginar pero es posible hacerlo. Si el candidato del PSC realmente aspirara a ganar y a desplazar al independentismo del poder, no solo a los líderes, el PP tendría un serio problema si no apoya a ese candidato.

Ciutadans parece que ha entendido que su principal función es ser útil para la gobernabilidad aunque ello suponga tener a Podemos… a Comuns en el poder. Hoy día, el independentismo es solo desgobierno, quien apuesta por la gobernabilidad no puede tener dudas ni perderse en matices.

Vox está votando junto a CUP y Junts x Cat en el Congreso y en la línea de erC y Bildu. Si entraran en el Parlament de ellos se puede esperar cualquier cosa.

Comuns ha vivido muy cómodo en su ambigüedad porque el PSC no ha sido combativo. Si el PSC decide ser verdadero rival del planteamiento independentista Comuns tendrá que elegir entre ser parte del cambio ó atarse al independentismo cuyo único recorrido es el constante frentismo con un gobierno central del que forma parte Podemos.

Movilización electoral masiva y entendimiento

El cambio pasa por una movilización electoral masiva de quienes el 8 y el 29 de octubre de 2017 salieron a la calle y un entendimiento entre los 2 partidos que más seguidores tenían en esas movilizaciones. Si llega ese entendimiento quien no apoye estará apoyando al gobierno Torra y a los 3 partidos que le sustentan.

Ese entendimiento con Iceta u otro/a socialista de su perfil no es posible. Sólo un equipo con verdadera voluntad de ganar y de sumar para que los independentistas tengan que abandonar el manejo de la Generalitat por una buena temporada podrá dar el vuelco que la sociedad catalana necesita.

El PSC sí tiene personas bien formadas políticamente que pueden generar la confianza necesaria en un amplio electorado y en la dirección de otros partidos. El nuevo líder ha de ser alguien que, entendiendo el catalanismo, tome cierta distancia de él, que vea a todos los habitantes de Catalunya como catalanes IGUALES.

Alguien dispuesto a apoyarse en cuadros de empresa para llevar la gestión de la Generalitat, no en fieles de carnet como hasta ahora y así nos va. Alguien que tenga al menos parte de su entorno familiar fuera de la parte alta de la Diagonal o de la Cataluña más talibán. Alguien que tenga primariamente una concepción social y no una nacional, alguien que destine el presupuesto a lo que colectivamente nos hace falta.

Pedro Fernández Herrero||

Miembro de la Junta de Alternativa Ciudadana Progresista ( ACP )

Publicado en CRONICA POPULAR el 25 de abril de 2020.

2 comentarios en «Iceta, el obstáculo»

  1. Lanzo este comentario porque estoy,desde ayer,intentando que se publique en Crónica Popular y no hay manera.La informática tiene sus problemas!

    ¡Realmente anonadado!: Sólo te ha faltado gritar : vota psc
    Apreciado Pedro, estoy absolutamente anonadado. Como sabes tengo bastantes discordancias contigo,pero no me esperaba, de ninguna de las maneras,esta salida. Comparto alguna de tus apreciaciones.Sobre todo quéllas que hablan de que la única forma de que pierdan el poder es ganarle las elecciones. Discrepo en cuanto que el PSC tenga políticos importantes. Pues si Iceta está ocupa el puesto que tiene,es porque todos los demás integrantes del PSC le apoyan,con la boca pequeña o con la otra. Todos están esperando su oportunidad de medrar y; lo que menos les importa es la defensa de los intereses de los trabajadores , que dicen representar. Sólo se representan asimismos.
    Si algo queda claro en esta sociedad es que la clase política,tanto la catalana como la del resto de España es horrible,nefasta,por decirlo finamente,pues más nos valdría elegir a nuestros representantes por sorteo,pues alguno habría potable comparado con la realidad actual.
    Pero de eso,a apostar por el PSC cómo medio para que los independentistas pierdan las elecciones, hay un abismo ,y decir que sin el PSC no habrá cambio posible,es inaudito. Es como poner al zorro a guardar a las gallinas. Nos guste o no.Lo cierto es que el partido socialista catalán, que de socialista sólo tiene el nombre,es uno de los responsables de que el procés esté dónde está.
    Me pregunto si esto es el paso previo a pedir el ingreso en el citado partido,a lo cual tienes todo el derecho. Pero por lo que dices en este artículo es obvio que desistes de construir una izquierda de clase , de clase trabajadora por supuesto.Y un ruego,antes de terminar me gustaría saber si la Junta Directiva de ACP,también es de la misma opinión.Y si ese es el camino que honradamente vais a seguir, te agradecería que no usárais los dibujos que tu sabes.

  2. Apreciado Juan Diego,
    En primer lugar dejar claro que la voz de ACP son sus Comunicados, su Decálogo, sus posicionamientos firmados como Junta ACP ó directamente como ACP. Este texto lo firma Pedro Fernández y es su opinión, ni consultada ni contrastada con los miembros de ACP al igual que ocurre con los textos de otros compañeros.
    Otra cosa es que los miembros de ACP saben de la trayectoria de su asociación, de sus luchas, de sus no éxitos, del decisivo momento que vivimos no solo por el coronavirus.
    La dirección de ACP se implicó en el proyecto Recortes Cero cuando arrancaba porque creímos que podía ser la vía. Nosotros no somos muchos pero en aquel momento éramos literalmente 4 gatos. Formamos parte de su Coordinadora catalana y su Coordinadora estatal, estuvimos en el Encuentro de Madrid del 1 de julio de 2017 y allí hicimos el último gran esfuerzo. La dirección de Recortes Cero ni entendió ni entiende que el eje de división es el procés y que no se puede bailar en los 2 lados.
    Ese mismo 2017, a principios de año, siendo ACP más miembros y ya sin distorsiones de grandes gurús, lanzamos el FORO DE LAS IZQUIERDAS NO NACIONALISTAS. Un esfuerzo enorme, de una generosidad inmensa tanto física como económica. El FORO sigue siendo nuestra gran aportación política. No te puedes imaginar la RABIA que sentimos cuando en octubre, reunidas más de 30 personas de distintas entidades y partidos no fuimos capaces de configurar una lista en la que hubieran estado, al menos, Paco Frutos y Carlos Jiménez Villarejo. Las elecciones fueron el 21 de diciembre y desde entonces tenemos a naziTorra.
    Aún así, en julio de 2018 nos comprometimos con Izquierda En Positivo. Algo que ilusionó, con un resultado digno para el Senado en las elecciones Generales de abril de 2019. Mejor no hablar de su posterior evolución a la nada tras aquellas elecciones.
    Si hay un grupo que ha luchado DE VERDAD para unir a la izquierda no procés y mostrar un proyecto político ese ha sido, EN EXCLUSIVA, ALTERNATIVA CIUDADANA PROGRESISTA. Todos los demás solo saben pedir que los demás se unan a su «glorioso» proyecto donde lo único conocido es el líder, que suele ser un sectario engreído del copón.
    Pensar que el PSC va a quitar a Iceta es idílico, es fantasioso. Pero más idílico y fantasioso es creer que un montón de grupitos que NO HAN AVANZADO UN PUTO PASO en los últimos 5 años con el procés a todo trapo van a ser capaces de andar media micra en los próximos 50 años. ESE ES EL PROBLEMA. Ese es el motivo del artículo que bien podía haberse llamado : A la desesperada.
    ACP va a seguir, tiene una trayectoria y un nombre que debe preservar y hacer crecer. El día que seamos el triple de los que somos ahora habrá una opción con cara y ojos de izquierda ( que ubicará al nacionalismo en su sitio, la extrema derecha ). Y los grupitos podrán unirse ó irse a tomar viento, no les necesitaremos.

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