Elogio de los mairen(ist)as

[Crónicas sabatinas] Más acá y por debajo del choque de trenes con numerosas víctimas en los vagones de tercera clase

Para Carlos Jiménez Villarejo, por su sabiduría, por su compromiso, por su valentía temperada, por su demostrado coraje, por su buen hacer y por su bondad. Gracias maestro. ¿Qué hubiera sido, que sería de nosotros sin gentes como él?

De ningún modo quisiera yo –habla Juan de Mairena a sus alumnos– educaros para señoritos, para hombres que eludan el trabajo con que se gana el pan. Hemos llegado ya a una plena conciencia de la dignidad esencial, de la suprema aristocracia del hombre; y de todo privilegio de clase pensamos que no podrá sostenerse en el futuro. Porque si el hombre, como nosotros creemos, de acuerdo con la ética popular, no lleva sobre sí valor más alto que el de ser hombre, el aventajamiento de un grupo social sobre otro carece de fundamento moral. De la gran experiencia cristiana todavía en curso, es ésta una consecuencia ineludible, a la cual ha llegado el pueblo, como de costumbre, antes que nuestros doctores. El divino Platón filosofaba sobre los hombros de los esclavos. Para nosotros es esto éticamente imposible. Porque nada nos autoriza ya a arrojar sobre la espalda de nuestro prójimo las faenas de pan llevar, el trabajo marcado con el signo de la necesidad, mientras nosotros vacamos a las altas y libres actividades del espíritu, que son las específicamente humanas. No. El trabajo propiamente dicho, la actividad que se realiza por necesidad ineluctable de nuestro destino, en circunstancias obligadas de lugar y de tiempo, puede coincidir o no coincidir con nuestra vocación. Esta coincidencia se da unas veces, otras no; en algunos casos es imposible que se produzca. Pensad en las faenas de las minas, en la limpieza y dragado de las alcantarillas, en muchas labores de oficina, tan embrutecedoras… Lo necesario es trabajar, de ningún modo la coincidencia del trabajo con la vocación del que lo realiza. Y este trabajo necesario que, lejos de enaltecer al hombre, le humilla, y aun pudiera degradarle, es el que debe repartirse por igual entre todos, para que todos puedan disponer del tiempo preciso y la energía necesaria que requieren las actividades libres, ni superfluas ni parasitarias, merced a las cuales el hombre se aventaja a los otros primates. Si queda esto bien asentado entre nosotros, podremos pasar a examinar cuanto hay de supersticioso en el culto apologético del trabajo. Quede para otro día, en que hablaremos de los ejércitos del trabajo.

Antonio Machado (1936)

No es necesario dar razones para justificar la fotografía que acompaña estas líneas; tampoco sobre la cita del Juan de Mairena. Conviene acaso recordar estas palabras: “si el hombre, como nosotros creemos, de acuerdo con la ética popular, no lleva sobre sí valor más alto que el de ser hombre, el aventajamiento de un grupo social sobre otro carece de fundamento moral”. Hombre, ser humano… Que no habite en ellas el olvido.

Pero habita. Casi la inversión de las anteriores palabras.

En Cataluña hay valores que se viven de otra manera en relación al resto de España. “Igual ocurre en Dinamarca [Cataluña] respecto del Magreb [resto de España, de dónde es la familia del entrevistado, sus propias raíces]”. La sociedad catalana “se mueve más por el espíritu de construcción, de avanzar, de esfuerzo, de responsabilidad. No es que en el resto de España no exista… Pero aquí [en .Cat] los parámetros son básicamente estos” (En el resto de España, se entiende, también existen los valores indicados pero no son básicos, los esenciales son otros distintos, son otros sus “memes”).

Son parte de las declaraciones de Miquel Lupiánez, alcalde de Blanes (Girona), del PSC. Del PSC, repito, no cometo ningún error. Todo el mundo tiene un mal día; ML ha dicho que no colaborará en el anunciado referéndum secesionista del 1-O; no lo dijo con mala atención (¿con que intención entonces?, etc etc. Vale, de acuerdo, no condenemos a nadie. No condenamos. Pero, sin querer exagerar, estas afirmaciones que generalmente nunca se justifican -con más o menos disimulo, con mayor o menor habilidad en la exposición- son compartidas por muchas -¡por muchas!- personas en .Cat. Nos han formado así, se nos informado así, por tierra, mar, aire, escuela-institutos-universidades y TV3 (con excepciones admirables desde luego)… y durante 40 años. Los resultados están a la vista. ¿Es una exageración afirmar que un amplio sector del movimiento secesionista catalán es profundamente antiespañol, que considera que España es un país -si reconocen que España es un país y no lo reducen al “Estado español”- de gente zafia, atrasada, bruta, taurina, corrupta, sin preparación, “africana” (como insulto) e inculta, nada que ver con las coordenadas esenciales europeas, cultas, cosmopolitas y modernas y postmodernas de su país, de Cataluña (o los Países Catalanes en algún caso)? Recordemos que incluso “grandes historiadores” del país han nadado en estas aguas.

Vayamos al colectivo Juan de Mairena (¡qué nombre tan acertado!), nuestro tema de hoy. Su tarjeta de visita:

Quiénes son: “Un colectivo de aluvión. De aluvión por partida doble. Geográfico, porque amasamos sedimentos de paisajes variados del mapa peninsular; y personal, porque anudamos perfiles disparejos en las múltiples dimensiones de que se componen todos los retratos. Para entendernos: un colectivo de aluvión es la antítesis de un conjunto orgánico o identitario. También en su génesis: hemos confluido como resultado de azares agregados. Sostenemos que la condición de aluvión se reconoce en la idea de un demos común con intereses compartidos, frente a quienes predican que hay una diferencia esencial –una raíz– marcada por el determinismo de la geografía. Nuestras inclinaciones están en el polo social y saben del coste histórico de las opciones etnicistas. El manifiesto «Fraternidad, unidad, solidaridad», concreta nuestras afinidades”.

[La metáfora es hermosa: un colectivo de aluvión. Presentamos su manifiesto más tarde, tras esta tarjeta].

Por qué el colectivo. “Nos ha movido un puñado de razones. Por una parte, vemos con preocupación y con indignación cómo la topografía mental de los frentes, diseñada por el secesionismo catalanista y replicada en una parte de los nostálgicos del nacionalismo español, parece haberse instalado en el inconsciente colectivo. Esta percepción da cuenta de una injustificada falta de reacción social. Por otra parte, nos parece una frivolidad temeraria pensar que las derivas que conocemos son experimentos inocuos, sin costes. En tercer lugar, discutimos las premisas básicas del relato que repiten los portavoces del secesionismo”.

[La falta de reacción social cada día es menor. No nos callarán. No nos situarán en la disyuntiva: o nosotros (secesionistas catalanes) o ellos (nostálgicos del nacionalismo español). No podrán, no en nuestro nombre].

Cuándo. “En un momento en que el llamado proceso puede precipitarse por derroteros irreversibles. Nos alarma la dimensión que alcanza ya la fractura tanto fuera como dentro de Cataluña, especialmente dentro, donde las tensiones se replican en los diferentes planos de la vida colectiva y doméstica. Sea cual sea el desenlace, habrá de ser una tarea prioritaria la de gestionar las emociones negativas de la frustración de una parte notable de la sociedad catalana. Sea cual sea también la posición en torno al proceso, la cuestión principal debe ser la de reducir el daño sin romper el Estado de derecho. Porque sin Estado de derecho no se puede luchar por la igualdad de derechos”.

[La tarjeta está escrita antes de que se conociera la convocatoria del referéndum secesionista del 1-O pero ya se habla de “derroteros irreversibles”].

Cómo. “Hay dos dimensiones del cómo. Por el lado de la música llamamos a contener las tensiones e invitamos a los líderes políticos y sociales a rebajar la temperatura de su retórica. Por el lado de la letra, reivindicamos aquellas iniciativas encaminadas a reforzar el sujeto común, la idea de una definición integradora compartida y preocupada por asegurar los derechos sociales”.

[Sujeto común, definición integradora, derechos sociales… Suenan muy bien esta música y la letra que le acompaña].

Denominación. “Hemos elegido el nombre Juan de Mairena porque nos reconocemos en la letra y en la música de estas reflexiones machadianas que reflejan fielmente nuestros intereses:

«Es más difícil estar a la altura de las circunstancias que au dessus de la mêlée». Antonio Machado, «Notas y recuerdos de Juan de Mairena», Hora de España.

«Si se tratase de construir una casa, de nada nos aprovecharía que supiéramos tirarnos correctamente los ladrillos a la cabeza. Acaso tampoco, si se tratara de gobernar a un pueblo, nos serviría una retórica con espolones». Antonio Machado, Juan de Mairena, Madrid, Alianza, 1981, p. 77.

«Sí, “nadie es más que nadie” porque a nadie le es dado aventajarse a todos, pues a todo hay quien gane, en circunstancias de lugar y tiempo. “Nadie es más que nadie”, porque –y éste es el más hondo sentido de la frase–, por mucho que valga un hombre, nunca tendrá valor más alto que el valor de ser hombre». Sobre la defensa y difusión de la cultura, VIII.

La elección del nombre está entre los mejor de esta tarjeta de visita. El colectivo lo forman -lo formamos- gentes de aquí, de Cataluña, y compañeros y compañeras del resto de España. Somos un colectivo de aluvión recuerden.

El manifiesto al que se hacía referencia en el punto 1 lleva por título “Fraternidad, unidad y solidaridad”. Se presentó el pasado miércoles 21 de junio, miércoles, en Barcelona, en el Colegio de Periodistas. Son 11 puntos en total. Los siguientes:

  1. La preocupación creciente por las consecuencias del proceso secesionista catalán iniciado hace unos años hace necesarias la clarificación y la movilización de quienes desde posiciones democráticas y cívicas apostamos por evitar la ruptura entre el demos común formado por quienes vivimos y viven en Cataluña, con quienes vivimos y viven en el resto de España.
  2. Entendemos que no se están valorando los costes reales de establecer diferencias irreales entre las vivencias e intereses comunes de los más. Creemos que es socialmente nocivo enfrentar deliberadamente diversidades culturales mixtas y enriquecedoras que han conformado una sociedad plural y mestiza.
  3. Afirmamos que no hay ningún problema de opresión nacional en Cataluña. Después de casi 40 años de gobiernos autonómicos, hegemonizados por el nacionalismo catalán, no hay ninguna persecución, minusvaloración o desconocimiento de los rasgos lingüísticos y culturales propios de Cataluña. Por el contrario, es la lengua castellana la que, en determinados ámbitos, es considerada como lengua foránea de Cataluña. En esos 40 años, las competencias y capacidades de gobierno de las instituciones catalanas no han hecho otra cosa que crecer y consolidarse en el marco de un estado profundamente descentralizado.

[Conviene añadir que la centralización en Cataluña es, en cambio, moneda bastante establecida. Barcelona es, básicamente, el centro de donde todo irradia en .Cat].

  1. Consideramos errónea la reivindicación de la independencia, el referéndum, o el denominado derecho a decidir, como derechos democráticos por sí mismos. Son propuestas políticas que deben ser consideradas como tales, no como derechos inherentes o debidos.
  2. Llamamos la atención sobre el origen real de la marea secesionista, la campaña de los grupos más importantes de la burguesía catalana para reducir su ya escasa tributación. Para lograrlo, pretenden establecer un inexistente sujeto tributario, Cataluña, y de ese modo evitar la imposición directa en función de la renta. Asimismo, llamamos la atención sobre la continuidad de esa marea, el proyecto de las élites locales de consolidar un poder propio, ocultar la corrupción y las políticas de recortes, y desplazar –como ellos mismos han reconocido– las protestas sociales contra las agresiones antipopulares de los gobiernos de CiU y de Junts pel Sí.
  3. Sostenemos que los lazos de unión e interés entre las clases populares de Cataluña y las del resto de España, no solo son culturales, económicos, políticos y familiares. Son lazos de fraternidad forjados a través de siglos de compartir un mismo problema de opresión y un mismo combate por la emancipación y los derechos. El problema de una clase dominante común, cruel y rapaz, que desde Barcelona y Madrid, Sevilla y Bilbao, Oviedo o Valencia hambreaba a los trabajadores de toda España, forzaba su emigración, les hacía morir en Cuba y Marruecos, les reprimía brutalmente tras la victoria franquista. Esa fraternidad común permitió resistir y levantarse en la Semana Trágica de la Barcelona de 1909 o en la huelga general de 1917, posibilitó la república de los trabajadores y la resistencia contra el golpe fascista. Esa fraternidad común unió y organizó a trabajadores y trabajadoras venidos de toda España con los que vivían en Cataluña, y conformaron juntos un sujeto común que luchó contra el franquismo y contra las patronales, que además de serlo eran y son profundamente xenófobas. Esa fraternidad común facilitó la lucha contra la opresión nacional que sí existía durante el franquismo, y lo hizo en plena sintonía con los trabajadores del resto de España.

[Este punto, el 6, me parece, es esencial. No se entiende que una persona de izquierdas, de aquí o de allí, con las diversas identidades que lleve voluntariamente en su mochila (no inamovible, no fijada para siempre) y en el orden que mejor estime (también variable, también histórico), no lo suscriba, esté alejado de él. Me parece incomprensible o un ejemplo doloroso de derrota abismal de los valores de izquierda.
Añado respecto a la última consideración de este punto 6: en plena sintonía con los trabajadores del resto de España y de los trabajadores y trabajadoras llegados a Cataluña desde otras comunidades españolas, que, en algunos momentos que no fueron pocos, fueron vanguardia -escribo bien: v-a-n-g-u-a-r-d-i-a- de la lucha contra la opresión cultural y lingüística en Cataluña. Lo pagaron -los López, los Fernández,  los Gutiérrez, los Buey, los Rodríguez, los Iglesias, también los Vendrell, los Comorera, los Gil, los Valls, por supuesto- con detenciones y cárcel. Basta mirar nombres y apellidos de detenidos en los archivos policiales y en libros publicados].

  1. Defendemos que romper esa hermandad por causas como las que se esgrimen no es otra cosa que entregar a los sectores populares, atados de pies y manos, a las fuerzas neoliberales, que envueltas en la bandera invocarán a la unión sagrada de Cataluña, dividirán a la ciudadanía por falsas identidades o por apellidos verdaderos, y harán retroceder hasta lo inimaginable las conquistas democráticas y sociales duramente alcanzadas.

[Añado: Con el apoyo en este propósito disparatado de fuerzas que se dicen de izquierdas e incluso revolucionarias. La CUP es ejemplo destacado.]

  1. Pedimos a la izquierda política, sindical y social de Cataluña y del resto de España que ponga en el centro de su discurso y de su práctica esta cuestión: la fraternidad, la unidad, la solidaridad, nuestro demos común. Que sea consciente del riesgo de ruptura entre las clases populares en Cataluña y en el resto de España. Que sea consciente de que si esa ruptura se llegase a producir, el discurso dominante sería el del nacionalismo étnico y excluyente.

[Conviene abonar e incluso generar, más pronto que tarde, una cultura federalista, una de las tareas que ha abandonado o subvalorado cuando no menospreciado un amplio sector de la izquierda. Aquí, en Cataluña, y el resto de España. ¿Cómo es posible que hablemos de estado plurinacional y no seamos capaces de elaborar una moción para que pueda hablarse en cualquier idioma español en el Congreso o en el Senado? ¿Por qué no un proyecto de ley que haya al catalán, al vasco y al gallego oficiales en el conjunto de la administración española?]

  1. Pedimos a los Comunes, a Podemos, a IU, al PSC-PSOE, a EUiA, a ICV, al PSUC-VIU, al PCE, a CC OO, UGT y CGT, entre otros, que sitúen como principal y repetido punto de sus objetivos el mantenimiento de la unidad de las clases populares en Cataluña y con las del resto de España. Es decir, que dejen meridianamente claro que su primera propuesta, su segunda y su tercera, es luchar por que no haya ruptura. Hacer esto, que no se hace, trabajar por esto, que no se trabaja, supondría quitar de la mano de esos nacionalismos étnicos y excluyentes el control del discurso y poder reconducir una situación cada vez más desbocada.

[La misma petición a otras fuerza y sindicatos que se dicen radicales y transformadores pero que tratan la cuestión catalana como si estuviéramos en el Angola portugués  o en la Argelia francesa y en momentos de máxima represión. Ya vale.]

  1. En ese momento, esa mayoría progresista estaría en condiciones de exigir medidas razonables de salida a la crisis actual:Que la Generalitat y el Parlament cumplan la legalidad y dejen en suspenso sus planes para la desconexión, incluida la convocatoria de un referéndum.Que el Congreso de los Diputados, la representación del demos común, aborde una reforma sustantiva de la Constitución de 1978.[Por supuesto, conviene, es necesario concretar esa “reforma sustantiva constitucional” a la que hacemos referencia. Una de las tareas de nuestra hora. No se trata de jalear los oídos para que todo siga igual.]
  2. No queremos, no podemos, no debemos resignarnos a aceptar una ruptura que puede traer consecuencias muy graves para la convivencia y el bienestar de la gran mayoría de la población, tanto en Cataluña como en el resto de España. No queremos, no podemos, no debemos aceptar que los responsables de la pobreza y los recortes, los ladrones de lo público, laven su cara y sigan manchando sus manos con más sufrimiento añadido. No queremos, no podemos, no debemos consentir la ruptura de la confraternidad entre las clases populares, uno de los principales valores de igualdad y solidaridad que nos permiten luchar, aquí y ahora, contra la barbarie y la injusticia.

[El punto de cierre es muy hermoso. Los valores de la izquierda, desde siempre. Incluso su redacción es digna de remarcarse].

Les recuerdo el título del manifiesto: “Fraternidad, unidad y solidaridad”. Volveremos sobre él en otras sabatinas.

Hemos empezado con Antonio, Machado, contiene finalizar con él. Primero de Mayo de 1937, en plena guerra civil:

Desde un punto de vista teórico, yo no soy marxista, no lo he sido nunca, es muy posible que no lo sea jamás. Mi pensamiento no ha seguido la ruta que desciende de Hegel a Carlos Marx. Tal vez porque soy demasiado romántico, por el influjo, acaso de una educación demasiado idealista, me falta simpatía por la ideal central del marxismo, me resisto a creer que el factor económico, cuya enorme importancia no desconozco, sea el más esencial de la vida humana y el gran motor de la historia. Veo, sin embargo, con entera caridad, que el socialismo, en cuanto supone una manera de convivencia humana, basada en el trabajo, en la igualdad de los medios concedidos a todos para realizarlo, y en la abolición de los privilegios de clase, es una etapa inexcusable en el camino de la justicia; veo claramente que es ésa la gran experiencia humana de nuestros días, a la que todos de algún modo debemos contribuir.

¡Qué gran poeta, qué intelectual comprometido tan atípico y tan digno de admiración! ¿Recuerdan? “Estos días azules y este sol de infancia”.

Salvador López Arnal

Rebelión, 1/07/2017

Para artículo completo clicar aquí

https://www.rebelion.org/noticia.php?id=228625

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