La izquierda, o “izquierda”, el buenismo y el infantilismo

No sé por qué me barrunto que la izquierda, o la “izquierda”, ha sustituido valores y principios teóricos, ideológicos, y hasta morales, por el buenismo y el infantilismo político como forma de analizar el mundo, su realidad, sus contradicciones, violencias y miserias.

Desaparece del horizonte la lucha de clases como algo que explica mucho de lo que pasa. Es una actitud fomentada por los grandes poderes económicos que controlan los contenidos de la educación, que recrean los valores, e incluso imágenes,  de lo políticamente correcto. Y esto sucede en todos los órdenes de la vida.

Voy a dar sólo dos ejemplos que se sintetizan en uno: “los refugiados”, un problema que se convierte en una actitud colectiva de pena, lamento, y caridad fomentada desde los poderes reales, que son los que han creado y crean diariamente la situación y desde los auxiliares, prensa y política, incluida en ésta última la teórica izquierda, que se limitan a pedir que les den acogida, la barra de pan y un techo, sin plantearse nada más, ni para ver qué ha pasado, ni con perspectiva de futuro de justicia y no de caridad o lloriqueo.

Así no es necesario analizar y conocer de dónde vienen tantos “refugiados”, y emigrantes, en general “desplazados” de sus lugares de origen sin ningún otro sitio estable a cambio, y que son más todavía.

Yendo a lo concreto, no es preciso preguntarse qué pasa en Afganistán, Iraq, Libia, Somalia, Nigeria, Yemen, Siria.., para que tantas personas decidan lanzarse a una aventura en la que casi siempre conocen hambre, duras condiciones, malos tratos, persecuciones, y que muchas veces hasta les cuesta la vida.

Y la izquierda, o “izquierda”, con notables y honorables excepciones personales y colectivas, comparte este buenismo, (“acogida, pan y techo”), que prescinde de conocer a fondo las causas de los males y combatirlas.

Desaparece del horizonte ideológico, social y político de la izquierda, la concepción de clase, y se sustituye por la contemplación superficial de los problemas, es decir, los efectos de éstos, y por un estado de ánimo emotivo y teóricamente humanista, que nada tiene que ver con la reflexión política, la denuncia a fondo de los hechos y de los responsables de los mismos, la lucha contra las políticas neoliberales, conservadoras, armamentísticas y de guerra,  y  las propuestas alternativas, de izquierdas, de cambio social.

Pongo un sencillo ejemplo, entre muchos otros: el alcalde de Cádiz, José Ma. González,“Kichi”, de Podemos, o Unidos Podemos, no se sabe, que se presenta como radicalmente antimilitarista, declaró en el programa de TV, “Salvados”, que él y su coalición defendían las gestiones del Rey, de la patronal y de los sindicatos para la construcción en Navantia de 5 fragatas de guerra para Arabia Saudí ya que esto crea puestos de trabajo. Le ratifica el alcalde de Puerto Real, también de Podemos, afirmando que ” lo importante es el empleo, venga de Arabia, Venezuela o Alemania”. 

Gran declaración de principios de la izquierda gaditana, y general, la misma que aprobó la ampliación y venta de las bases de Rota y Morón a EEUU, por parte de Zapatero y su gobierno, también por aquello de que se creaban puestos de trabajo en las bases, bares y comercios de la zona.

Una izquierda gaditana que no traicione sus valores y principios, sólo podría decir: queremos puestos de trabajo y vamos a defender y movilizar a los trabajadores para su creación. En consecuencia, empiecen a reconvertir las bases bélicas de Rota y Morón en bases para la paz y el desarrollo económico y social de los pueblos mediterráneos y centro norte africanos empobrecidos por la guerra y por el permanente saqueo al que son sometidos.

La paz, una economía para la paz, acabar con las hambrunas y miserias y defender la vida, sólo puede hacerse enfrentándose a las políticas bélicas y a la fabricación  armamentística y esto es lo que a medio-largo plazo crea puestos de trabajo estables en todas partes y unas relaciones de solidaridad y potencial fraternidad entre los pueblos. Lo demás son cuentos demagógicos del poder dominante,  y del “buenismo humanitario” para tranquilizar la conciencia.
El otro ejemplo que quería dar, complementario con todo lo anterior, está relacionado con el recién pasado 8 de marzo, día oficial de la mujer trabajadora. Las consignas justas contra la brecha salarial y la igualdad laboral por la realización de un mismo trabajo, junto a la denuncia de la violencia de género, fueron de las más masivas.

Pero, en estas manifestaciones anuales y, sobre todo, en el día a día, está prácticamente ausente en la lucha de las mujeres, y de los hombres, la lucha social de masas fuerte y continuada por un cambio social de fondo, y la denuncia de la guerra, el armamentismo y toda su parafernalia logística y la defensa de la paz como algo inherente a lo anterior.

Ello es una grave carencia, aunque sea sólo por una elemental razón: las mujeres y los niños/as son los más perjudicados en todo, por la pobreza económica, social o energética, da igual, por la guerra y sus consecuencias de muerte, destrucción de viviendas, escuelas y hospitales; por las hambrunas, por la peregrinación a la que se ven sometidas, y por el fortalecimiento del machismo a todos los niveles, a partir de la violencia bélica directa y de los residuos de esta violencia en la conciencia de toda la sociedad.

Las mujeres deben ser la vanguardia de un gran movimiento por la paz, por la igualdad, por la justicia social y por su emancipación como seres humanos, al lado de la de toda la clase social que con su trabajo e inteligencia crea la riqueza.

La lucha contra la violencia de género debe contemplar la que se produce aquí, 16 asesinadas en lo que va de año, y ¿cuántos miles de maltratadas en el mismo periodo? y la que se produce en otras partes, a veces hasta justificada o comprendida por aquella chorrada “progre” de la multiculturalidad, defendida en nuestros países y en el mundo como signo de diversidad.

La diversidad “cultural” se puede expresar en el idioma, la poesía, las recetas culinarias y hasta en el vestir. No puede expresarse en ablaciones, burkas forzados por la “cultura”, o por el ordeno y mando, y costumbres bárbaras como las que defienden en esta cuna de la “civilización feudal” que son Arabia Saudí, Qatar, Emiratos…, y todas sus zonas de influencia del wahabismo y salafismo feudal, integrista y terrorista. O sea los aliados del “Occidente civilizado”, de los EEUU, de la UE, de Israel. Aliados a los que la“izquierda” no tiene reparos en vender buques de guerra porque así se crean puestos de trabajo.
Si quieres luchar por los refugiados, por sus derechos humanos y para que puedan retornar libremente a su tierra y hogar, manifiéstate contra la guerra, por la paz y por la convivencia y solidaridad entre los pueblos.

Si quieres justicia social, igualdad y acabar con la violencia machista, defiende y exige en la calle y en los centros de trabajo y estudio leyes frente a las de la derecha y las políticas de derechas.

Exige en tu acción social, sindical y política una profunda reforma constitucional en este sentido. el poder no regala derechos, se le arrancan. No aceptes que te engañen con el “humanismo buenista” y cuatro gestos para tranquilizar la conciencia. Si eres de una izquierda que no quiere claudicar ejerce de tal.

Francisco Frutos Gras. Ex Secretario General del PCE
Crónica Popular, 13 de Marzo de 2017

Please follow and like us:
0

Sé el primero en comentar en «La izquierda, o “izquierda”, el buenismo y el infantilismo»

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


Traducción »