¿España roja o España rota?

Se atribuye a Joaquín Calvo Sotelo, líder de la derecha en la legislatura de las Cortes republicanas que fue interrumpida por la rebelión militar del 18 de julio, la frase “Antes una España roja que una España rota». Existe una segunda versión, menos telegráfica: «Entre una España roja y una España rota, prefiero la primera, que sería una fase pasajera, mientras que la segunda seguiría rota a perpetuidad«. A saber cuál de las dos es apócrifa. Lo que es cierto es que la segunda da una idea más clara del pensamiento último del político derechista: lo circunstancial frente a lo que se teme definitivo. Doy por supuesto que se entiende que no tengo ninguna afinidad ni política ni ideológica con lo que representaba, o pueda representar en la actualidad, Calvo Sotelo. Pero eso no me impide reconocer en esa frase un político con sentido de estado.

Un análisis algo más profundo, si se quiere casi semiótico, de lo que encerraba esa oración, podría llevarnos a asumir que para Calvo Sotelo existía una cierta incompatibilidad entre un gobierno de izquierdas y la fractura de la unidad nacional. En otras palabras, los “rojos” podían ser una garantía de salvaguardia frente a las tendencias centrífugas.  Les reconocería eso que se califica de “patriotismo”. Debo aclarar que desde hace muchos años, la palabra “patria” y sus derivados me producen una fuerte desazón

Han transcurrido 80 años desde que se produjera la anécdota que he evocado. La España actual poco o nada tiene que ver con la de 1936. Quizá la palabra “nada” sea demasiado fuerte, pero en algo la diferencia es abismal: de vivir ahora, poco le costaría a Calvo Sotelo apercibirse de que la izquierda ya no es un dique contra las tentaciones secesionistas. Más bien todo lo contrario.

Y no me refiero a fenómenos como la CUP en Cataluña, a medio camino entre la FAI y las JONS, o BILDU, que al fin y al cabo no han engañado a nadie. Y que incluso se permiten algún toque internacionalista hacia el socialismo tropical. Por supuesto, internacionalismo a la carta. Estoy pensando en la izquierda organizada “estatalmente” (¡líbreme Dios de utilizar una paráfrasis alternativa como “a escala nacional”).

En 1936 el actual Comité Federal del PSOE todavía se llamaba “Nacional” y su Federación Catalana, modesta, en nada se parecía a esa teratología política llamada PSC. Por lo que hace al PCE, las organizaciones (como la Federación Catalano-Balear) dependían de un único Comité Central. Y eso a pesar del embrollo mental que siempre ha arrastrado el movimiento comunista español respecto al derecho de autodeterminación de los pueblos (con lo fácil que es leerse el punto programático octavo de la III Internacional).

Pero sin duda lo que asombraría más a Joaquín Calvo Sotelo sería no ya las tensiones secesionistas en Cataluña o el País Vasco, sino el cantonalismo naciente, con claros ejemplos recientes en Aragón y Andalucía. Que Podemos haya decidido lanzarse a la estrategia cantonalista, no es demasiado sorprendente (París bien vale una misa), sobre todo si encuentra todo tipo de facilidades para vampirizar a lo que resta del PCE o de IU. Otra cosa es que a medio plazo dicha estrategia pueda llegar a serles contraproducente; pero el mal ya estará hecho. Quizá valga la pena releer a los clásicos. Por ejemplo “Los bakuninistas en acción” de Friedrich Engels. Nos explica cómo se dieron las condiciones que acabaron con la I República Española. Aquellas que permitieron que Emilio Castelar exclamara “Lo quemasteis en Cartagena”, cuando le peguntaron en qué había quedado el proyecto federal.

El esperpento que protagoniza la izquierda llega a su zénit, como no, en Cataluña. Hace pocos días Puigdemont ha llevado a cabo otra maniobra semántico-organizativa, trasformando el “Pacto nacional por el derecho a decidir” por “Pacto nacional por el referéndum”. No se le puede negar habilidad a la maniobra. El actual presidente de la Generalidad catalana puede ser de pueblo, pero no es tonto. Sabe que con la actual mayoría social no va a ninguna parte, de forma que ha decidido intentar ampliarla mediante una izquierda hasta ahora reacia a aceptar la vía rupturista. Y para ello nada mejor que cultivar la vanidad, y la ambición, de Ada Colau, toda una mater imperatrix del nuevo partido de izquierda en ciernes. ¿Qué a la señora Colau solo le iba bien acudir a una determinada hora? Ningún problema. Tampoco por lo que respecta a las fotos. Tríada capitolina: Puigdemont, Forcadell y Colau. Y detrás, con menos honores, el resto de la izquierda, digamos, catalanista o, mejor, seguidista: los Nuet, Fachín, Assens,…Y no podían faltar a la cita los secretarios generales de los dos grandes sindicatos de clase (¿de qué clase? me pregunto).

Curioso. Mientras en la patronal pintan bastos entre el sector soberanista (Abad) y el mayoritario (Gay de Montellà), de forma que en la citada reunión los “emprendedores” estuvieron infrarrepresentados, el sindicalismo respondió como un solo hombre. ¿A qué jugamos? se debe preguntar más de un sindicalista de base. Pero tampoco es tan sorprendente, visto lo visto en estos cuatro años largos de “prusés”.

¿Consecuencias? Ante las elecciones que se ven venir, cualquier empresario opuesto al secesionismo tendrá donde elegir, de acuerdo a sus intereses de clase: PP, C’s o, si es “progre”, PSC. Lo tendrá más crudo un obrero de Nou Barris o del cinturón, que quiera defender su españolidad. Quizá para ello tendrá que renunciar a su más que probable sentimiento de izquierdas. Moraleja: que nadie se sorprenda si C’s vuelve a hacer su agosto entre amplios sectores populares.

Y a estas alturas podríamos preguntarnos qué queda de la antítesis de Calvo Sotelo. Amigo lector, ¿qué tal si la olvidamos?

Pasqual Esbrí. Enero 2017

4 comentarios en «¿España roja o España rota?»

  1. Cuando los sindicatos se olvidan que son sindicatos : Curioso. Mientras en la patronal pintan bastos entre el sector soberanista (Abad) y el mayoritario (Gay de Montellà), de forma que en la citada reunión los “emprendedores” estuvieron infrarrepresentados, el sindicalismo respondió como un solo hombre. ¿A qué jugamos? se debe preguntar más de un sindicalista de base. Pero tampoco es tan sorprendente, visto lo visto en estos cuatro años largos de “prusés”.

  2. «No hay mas que una Nación…¡ESPAÑA!, antes que consentir campañas nacionalistas que nos lleven a desmembraciones que de ningún modo admito, cedería el paso a Franco.
    D.Manuel Azaña Diaz.
    Coinciden Azaña y Calvo Sotelo, y coinciden porque no es cuestión de ideologías,

  3. Negrín: «Aguirre no puede resistir que se hable de España. En Barcelona afectan no pronunciar siquiera su nombre. Yo no he sido nunca lo que llaman españolista ni patriotero. Pero ante estas cosas me indigno. Y si esas gentes van a descuartizar a España, prefiero a Franco. Con Franco ya nos entenderíamos nosotros, o nuestros hijos, o quien fuere. Pero esos hombres son inaguantables. Acabarían por dar la razón a Franco. Y mientras, venga a pedir dinero y más dinero…». AZAÑA, MANUEL, Memorias políticas y de guerra, vol. II, Ed. Crítica, 3ª edic, Barcelona, 1980, p. 291

  4. He recopilado lo que otros han dicho….para no personalizar, pero sin poder evitar identificarme más con unos que con otros….

    «El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad.»
    Albert Einstein
    «El nacionalismo es un invento de la burguesía para dividir al proletariado»
    Karl Marx
    «Amo demasiado a mi país para ser nacionalista»
    Albert Camus
    «El nacionalismo se cura viajando.»
    «El nacionalista cree que el lugar donde nació es el mejor lugar del mundo; y eso no es cierto. El patriota cree que el lugar donde nació se merece todo el amor del mundo; y eso sí es cierto.»
    Camilo Jose Cela»Patriotismo es cuando el amor por tu propio pueblo es lo primero; nacionalismo, cuando el odio por los demás pueblos es lo primero.»
    Charles de Gaulle

    Por eso, no puedo dejar de ser patriota, pero jamás nacionalista

    «El que no sea nacionalista ni quiera lo suyo no tiene derecho a vivir.»
    Javier Maqueda, senador del Partido Nacionalista Vasco.
    «Si el nacionalismo de Cataluña consigue despertar con su ejemplo a las fuerzas dormidas de todos los pueblos españoles, el nacionalismo catalán habrá logrado su primera acción imperialista.»
    Enric Prat de la Riba, (La nacionalitat catalana)
    «El nacionalismo es algo intrínsecamente malo por dos motivos. Primero por creer que unas personas son, por su pertenencia a un grupo, mejores que otras. Segundo, porque cuando el problema es el otro, la solución implícita de este problema siempre será el otro.»
    Ryszard Kapuściński
    «El nacionalismo sólo permite afirmaciones y, toda doctrina que descarte la duda, la negación, es una forma de fanatismo y estupidez».
    Jorge Luis Borges
    “El nacionalismo es la extraña creencia de que un país es mejor que otro por virtud del hecho de que naciste ahí”.
    George Bernard Shaw.

    ¡Mi predilecto!:
    “La patria no es el lugar donde se nace, sino donde se es libre”. Mario Onaindía.

    Y el que refleja la más amarga realidad:
    “La nacionalidad no aspira ni a la libertad ni a la prosperidad, sino que, si le es necesario, no duda en sacrificar ambas a las necesidades imperativas de la construcción nacional”. Lord Acton.

    Gracias por compartir tus disquisiciones, don Rafaé

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