Homenaje a Miguel Riera y Elisa Cabot (El Viejo Topo) el 22 de noviembre en Barcelona

Lo más importante, por si me olvidara. La cita, nuestra cita de esta semana: martes 22 de noviembre, Centro cívico de La Sedeta de Barcelona, Calle Sicilia, 321, al lado de la parada Joanic de la línea IV del metro barcelonés.

Señalado está.

Sea dicho ahora a la manera de la «Canción del aniversario» de Jaime Gil de Biedma, que, salvo error por mi parte, fue entrevistado por Jordi Guiu y Antoni Munné en los primeros números de la revista.

Porque son ya 40 años desde entonces. Porque no hay en la Tierra todavía nada que sea tan rebelde -y dulce a un tiempo- como una habitación o un espacio si es para todos y está a mano algún número de El Viejo Topo o algún libro de la editorial. Porque hasta el tiempo, ese pariente que puede ser a veces bastante pobre, es hoy partidario de la felicidad fraternal y del recuerdo de estos 40 años -¡40… y que cumplas muchos más!- desde la publicación del primer número de la revista, tiempo no de desolación ni de desencantos ni de «no se puede, no se puede» sino de indignación, información crítica, sangre golpeando las venas y luchas organizadas, tiempo en el que no ha habitado ni habitará ni debe habitar el olvido, años -¡cuatro décadas!- en los que la revista, «nuestro Topo», los ensayos, las novelas y los poemas que se han ido publicando nos han alimentado y enriquecido a todas y a todos. Nos han hecho en gran parte como somos.

Y luego, si nos es posible, tiene que sernos posible, levantémonos más tarde esa mañana. Leamos algún capítulo de uno de los grandes libros marxistas publicados estos últimos años -una traducción, otra más, también imprescindible de Josep Sarret-, el que lleva por título «Amor y Capital», y que la mañana entera se nos vaya en repasar artículos escritos por Higinio Polo, Antonio García Vila, Lidia Falcón, Lluís Roca Jusmet, Jordi Mir Garcia, Paco Fernández Buey y tantos otros amigos y compañeros, pero mejor esta vez, tomando notas, pensando, meditando en la evolución de este tiempo de grandes esperanzas, notables fracasos, grandes caídas y alguna victoria, mientras nuestro cuarto-espacio se nos llena de sol, vecindad y amistad tranquilas y, sobre todo, de reconocimiento del trabajo de tantos y tantos trabajadores y trabajadoras de la revista y editoriales próximas, especialmente el sobrehumano esfuerzo de Miguel Riera y Elisa Cabot, almas de la revista, a los que sin duda debemos -desde hace ya mucho- este homenaje que queremos celebrar todos y todas mañana, día 22 de noviembre, 41 años y dos días después de la muerte del dictador golpista y fascista, a las 19 horas, en una sala del centro cívico de La Sedeta de Barcelona.

De Yo al Nosotros, pensó Hegel, y escribió el profesor Ramon Valls hace ya también casi 40 años. El eco de los días de placer, dijo el poeta, el deseo, la música acordada dentro en el corazón, que el poeta no puso apenas en sus poemas por excesivamente romántica, el «Pequeño vals vienés» de Lorca, Cohen y Morente, todo el perfume, todo el olor, incluso todo el pasado no siempre fiel y admirable, lo que fue dulce, honesto, y da nostalgia, ¿vemos, sentimos, cómo se suma en la realidad que entonces soñábamos y seguimos soñando?

La realidad, admitámoslo, sigue siendo no demasiado hermosa pero podemos hacerla mucho, muchísimo mejor. Podemos, unidos podemos sin sectarismos y viviendo y estando de frente. En ello estamos, en eso ha estado siempre el Topo. En unir, en sumar, no en la escisión, no en la separación, no en la destrucción de un demos común, trabajando en ideales de emancipación. Sin identidades nacionales monotemáticas ficticiamente marcadas, ocupando todos los espacios y resquicios de nuestro ser.

La vida no es un sueño, tenemos tendencia a olvidarlo. Pero un poco de sueño esta vez, no más, escribió el autor de «Canción del aniversario», un sí es no esta vez, callándonos por un momento los restos de nuestra historia, a veces algo sectarios e inconsistentes, no puede hacernos ningún daño. Nos puede sentar muy bien, de maravilla.

Así, pues, sigamos juntos, felices, sabiamente felices y tengamos larga vida en común, hasta morir en paz como dicen que mueren los que se han esforzado y han amado y luchado mucho.

Y el martes, este 22 de noviembre a recordar aquel tiempo y este tiempo, tal como éramos, tal como queremos seguir siendo… aunque mejores, porque en este tiempo, el nuestro, ya podemos sentir e imaginarnos escenarios más justos, más libres, más fraternales, más pacíficos y más humanos, sacando de nosotros nuestro mejor nosotros. Y el viejo topo sigue cavando y cavando. Su ser permanente, ininterrumpido. Su razón de ser.

Como si fuéramos a ocupar la calle y a pasearnos a cuerpo, como cuando cantábamos aquel poema de Gabriel Celaya: martes 22 de noviembre, 19 horas, La Sedeta de Barcelona. ¡Un merecido homenaje a Elisa y Miguel, a Cabot y Riera!

¿Se lo han apuntado? Es una cita imprescindible, no se olviden compañeros. ¡Nos vemos todos!

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